En Ceuta todavía se despiertan con algo de resaca emocional. Han pasado apenas cuatro días desde que los reyes visitaron la ciudad y entre los vecinos, aunque encantados con el primer viaje de los monarcas desde que en 2014 Felipe VI heredó el trono, el sabor tras la visita es agridulce. Es cierto que durante la recepción y el recorrido real Ceuta se engalanó y la ciudad autónoma se esforzó en intentar mostrar su mejor imagen para los reyes, pero entre los ceutíes cunde la sensación de que los problemas no se han solucionado sino simplemente reubicado.
Las playas se vaciaron pocos días antes del viaje y ahora, ni en la playa del Trampolín ni tampoco en la de Benítez se agolpan cientos de migrantes como hace quince días. La imagen cambia a muy poca distancia. A apenas 200 metros de ambas playas, junto a los pies de un CETI todavía colapsado y el campamento de la hípica -habilitado únicamente para mujeres y niñas- continúan durmiendo en las calles cientos de migrantes que, tras el desalojo de las playas han encontrado en la periferia un sitio en el que poder pasar las noches. Es precisamente en estas zonas periféricas o en barriadas El Príncipe o Los Rosales, donde cientos de migrantes duermen ahora a la espera de que se habiliten más campamentos o haya nuevos huecos para poder ir entrando.

Lejos de volver a la normalidad
La Ceuta que queda tras el viaje de los reyes poco o nada tiene que ver con la ciudad autónoma que describíamos hace apenas 15 días, pero la situación sigue lejos de volver a la normalidad. En el centro de Ceuta los vecinos se esfuerzan por continuar su vida con normalidad. Las persianas se abren todos los días a la misma hora y desde las 08:00 de la mañana el trasiego de gente recorriendo las principales avenidas es continuo.
Los migrantes que no veíamos el día de la visita de los reyes -obligados todos a permanecer encerrados en los campamentos durante este martes- comienzan ahora a deambular por las calles del casco histórico entre muchos vecinos que se han quedado con la sensación de que lo único que se ha hecho en Ceuta ha sido “una lavada de cara”.
El inquietante silencio de Marruecos
El despliegue policial y militar sigue siendo prácticamente el mismo. Ambas fronteras -la del Carajal al sur y la de Benzú al norte- continúan blindadas ante la mirada de agentes que no despegan la vista de ambos espigones por si, al otro lado, surgiera una nueva avalancha como la de de los días 30 y 31 de julio.
La incertidumbre en la ciudad autónoma es cada vez mayor ante un vecino que todavía guarda silencio por la visita de los reyes. Que a Marruecos no le gustan este tipo de viajes lo sabemos gracias a la prensa oficialista, que ha descrito el viaje de los monarcas a Ceuta y Melilla como una clara provocación del estado español. Por el momento, Mohammed VI no se ha pronunciado explícitamente sobre esto, y algunas fuentes conocedoras de las relaciones diplomáticas entre ambos países reconocen que la monarquía alauita estaría esperando al resultado electoral del próximo 29 de noviembre para mover ficha. En Rabat continúa triunfando la narrativa de que Ceuta y en Melilla no son más que “territorios marroquíes ocupados por el estado español”.
Los inmigrantes continúan en las calles de la periferia
Mientras tanto, en el asentamiento del Polígono del Tarajal los vecinos denuncian peleas todas las noches entre los migrantes, muchos de ellos menores y mujeres con bebés. La situación es igual de crítica para las decenas de niños que siguen durmiendo a la intemperie en Loma Colmenar. Y en otros barrios, como en El Príncipe o Los Rosales, la principal preocupación de los agentes se centra ahora en los pisos patera y en los garajes que sirven de dormitorio para cientos de migrantes.
La situación tampoco mejora en el monte de Ceuta. Cientos de migrantes, sobre todo aquellos que no quieren ser identificados por la policía, continúan resguardados y durmiendo en el campo. Las cuevas a la que a las que este diario pudo acceder hacia apenas tres semanas y que han servido de dormitorio para al menos 50 migrantes, han vuelto a ser utilizadas para poder pasar la noche. Fuentes de la jefatura de bomberos de Ceuta, confirman a este periódico, que, a pesar de haber apagado el incendio en una de las grutas y cerrar la puerta, decenas de migrantes continúan pasando allí la noche. “La ropa, la comida o los utensilios son distintos a los que encontramos hace 15 días”, explican a Artículo14 desde el cuerpo de bomberos.
De momento, el Gobierno reconoce que no sabe la cifra exacta de personas siguen pernoctando en las calles de Ceuta y, por consiguiente, el numero de migrantes que continúan sin identificar. Aunque es cierto que el desalojo de las playas y el mal tiempo ha acelerado el número de retornos voluntarios a pie, sobre todo por la frontera Sur, cientos de migrantes continúan en las calles, ahora sobre todo, embolsados en zonas de la periferia y en barrios alejados del centro.

