Durante la celebración del Mundial de Ciclismo en Ruta de Montreal, la UCI celebró su Congreso Anual. En esas jornadas Xavier Bigard, director Médico de la propia Unión Ciclista Internacional presentó un novedoso estudio que comenzó en marzo y sigue su curso, sobre las caídas en el pelotón femenino respecto a las del masculino.
Las conclusiones son muy interesantes. Las ciclistas del Women’s World Tour sufren lesiones más frecuentes y graves que los ciclistas, 4,3 más que ellos en la cabeza, 2,3 fracturas y también más abrasiones cutáneas. Además el tiempo promedio que tardan ellas en volver a la competición es el doble.
El estudio no dice nada al respecto, pero la trascendencia mediática de cualquier caída de una ciclista top es intrascendente frente a, por ejemplo, el seguimiento que tuvo la caída que obligó a Pogaçar a retirarse de la Vuelta a España y le impidió correr el Mundial.

La intención del estudio era relacionar causas con gravedad y así poder trabajar en los factores de riesgo para poder tomar medidas preventivas.
El diagnóstico sobre las caídas en el pelotón femenino revela que cada incidente involucra a un número más alto de corredoras respecto a lo que sucede con los hombres, 4,7 de media en las caídas femeninas respecto a 2,7 en las masculinas.
El tópico recurrente de que “las mujeres no saben correr” y que por eso se caen más que los hombres tiene explicación en el propio desarrollo del ciclismo femenino en los últimos años, con un crecimiento tan vertiginoso que ha colocado a un alto número de corredoras que aún no habían recorrido los suficientes kilómetros en un pelotón como para poder manejarse en él con garantías.
Muchas de las ciclistas que hoy corren en el pelotón Women World Tour, la máxima categoría profesional, han llegado al ciclismo en carretera desde otras disciplinas. La propia Paula Blasi es un buen ejemplo de ello.

Lleva solo 3 años teniendo que aprender a correr en pelotón, tras dejar el duatlón para ser ciclista profesional. La catalana ha compaginado victorias importantísimas como en la última Vuelta a España, con el aprendizaje básico para manejarse en un pelotón donde no solo se gana por mover más vatios, también sabiendo colocarse y gestionando las dificultades que entraña una carrera en la que debes mantener tu integridad física entre manillares ajenos.
Eso en el masculino es impensable, aunque haya algún caso como el de Roglic que llegó al ciclismo desde los saltos de esquí, o el de Evenepoel, ex jugador de fútbol en su infancia.
Luego esta el tema de la seguridad en carrera. Hace una semana el propio Remco encabezó una protesta retrasando 5 minutos el arranque del Giro di Lombardía para visibilizar el enfado de los corredores tras los últimos y graves incidentes en competición. Uno de ellos costó la vida al ciclista Finlay Tarling en agosto en la Vuelta a Portugal y más recientemente Marcel Camprubi y Thomas Cloag fueron atropellados en la Tre Valle Varesine por una moto en carrera.
No todas las caídas son iguales ni se pueden evitar todos los riesgos. Un sprint o un descenso a alta velocidad forman parte de la propia naturaleza del deporte. Lo que sí se debe evitar es el atropello evitable y los recorridos sin la debida protección. La seguridad no puede dejarse al azar.
La UCI ha compartido medidas que va a implementar a partir del 2027 como la instalación de un nuevo estándar de vallas para los últimos 200 metros ,tanto en las carreras masculinas como en las femeninas.
Y por fin será obligatorio que corredores y vehículos lleven instalados dispositivos GPS que garanticen la geolocalización en tiempo real.
Hace dos años la corredora suiza de 18 años Muriel Furrer cayó en una zona boscosa mientras disputaba la prueba junior femenina del Campeonato del Mundo de Zurich.

Tardaron 82 minutos en encontrarla. Murió al día siguiente por la gravedad de las lesiones sufridas en la caída.Nadie puede asegurar que un rescate más temprano le hubiera salvado la vida, según concluyó el informe que rechazó la negligencia penal. Pero es inaceptable que con las tecnologías de las que hoy en día disponemos, pueda una corredora estar inconsciente durante más de una hora sin que nadie sepa dónde está.
La muerte de Muriel es una de las páginas más dolorosas del ciclismo reciente , pero al menos ha servido para evitar que nadie más vuelva a sufrir nada parecido.

