Crisis migratoria

¿Cómo pueden 80.000 personas movilizarse a la vez? Las matemáticas de la avalancha de Ceuta

Algunos modelos utilizados para estudiar epidemias o comportamientos colectivos ayudan a comprender cómo miles de decisiones individuales pueden sincronizarse en muy poco tiempo. Otra cuestión, todavía sin resolver, es quién o qué encendió la mecha

FOTODELDIA CEUTA, 21/08/2026.- La policía vigila a inmigrantes que continúan viviendo en las inmediaciones de la playa del Trampolín en Ceuta, este viernes. El secretario de Estado Juventud e Infancia, Rubén Pérez Correa, ha considerado "factible" llevar a cabo "en un plazo de pocas semanas" el traslado de 500 niñas migrantes no acompañadas desde Ceuta a la Península y, para ello, confía en la "voluntad" del Gobierno de la ciudad autónoma. EFE/Reduan
La policía vigila a inmigrantes que continúan viviendo en las inmediaciones de la playa del Trampolín en Ceuta.

Ochenta mil personas son prácticamente una ciudad. Colocadas una detrás de otra, dejando un metro entre ellas, formarían una fila de 80 kilómetros. Entre el 30 y el 31 de julio una cantidad semejante de gente consiguió concentrarse en torno a Ceuta y atravesar irregularmente la frontera desde Marruecos en un intervalo muy breve.

¿Cómo pueden decenas de miles de personas, con lugares de procedencia, circunstancias y decisiones diferentes, terminar haciendo prácticamente lo mismo casi al mismo tiempo? La primera intuición lleva a pensar en alguien impartiendo miles de órdenes. Sin embargo, las matemáticas de redes y la física de los sistemas complejos ofrecen una posibilidad más desconcertante: para sincronizar a 80.000 personas no hace falta dar 80.000 órdenes. En determinadas circunstancias basta con que empiecen unos pocos. El resto puede hacerlo la red.

El efecto dominó

El sociólogo estadounidense Mark Granovetter propuso en 1978 su célebre teoría de los umbrales. La idea es muy sencilla. Cada persona necesita observar a un determinado número de personas haciendo algo antes de decidirse a imitarlas. Imaginemos cien personas frente a una decisión arriesgada. Una está dispuesta a actuar, aunque nadie más lo haga. Otra sólo se atreverá si ve actuar a una. Una tercera necesita ver a dos. La siguiente, a tres. Se mueve la primera. Eso convence a la segunda. Las dos convencen a la tercera. Tres hacen decidirse a la cuarta.

Y comienza una cascada. Al final pueden actuar cien personas, aunque 99 de ellas jamás hubieran querido ser las primeras. Aplicado a una frontera, alguien puede llevar semanas pensando en cruzarla, pero considerar demasiado peligroso intentarlo. Si ve que otros comienzan a hacerlo, su cálculo cambia. Granovetter demostró que una multitud haga lo mismo no significa que todos hubieran tomado previamente la misma decisión ni que hayan recibido una orden común. Un mensaje quizá no basta, cien vídeos pueden cambiarlo todo

Hay una segunda teoría que resulta especialmente útil para entender una decisión de riesgo como cruzar irregularmente una frontera: el contagio complejo. Los sociólogos Damon Centola y Michael Macy explicaron que no todas las conductas se contagian como una gripe. Para contagiarse de un virus puede bastar un contacto. Para adoptar una decisión peligrosa solemos necesitar varias confirmaciones. Alguien recibe un WhatsApp: “Se puede pasar”. Puede que desconfíe, pero después se lo dice un amigo. Luego recibe un vídeo de personas atravesando la frontera. Otro conocido asegura que su hermano acaba de conseguirlo y aparecen nuevas imágenes. Ya no es una única señal. Existe refuerzo social y los teléfonos móviles aceleran el proceso. Investigaciones realizadas entre migrantes subsaharianos asentados en Marruecos cerca de Ceuta han mostrado la importancia de móviles y vídeos para compartir información práctica sobre la frontera.

El agua que empieza a hervir

El matemático y sociólogo Duncan Watts añadió otra pieza decisiva. Una perturbación muy pequeña puede provocar una cascada gigantesca si la red se encuentra en las condiciones adecuadas. La mejor manera de entenderlo es pensar en agua calentándose. A 98 grados sigue siendo agua. A 99 también. Parece que apenas ha ocurrido nada. Hasta que alcanza el punto de ebullición. Entonces cambia bruscamente.

En física se habla de transiciones de fase. Naturalmente, una multitud no es agua hirviendo. Pero ambos fenómenos comparten la idea de que el sistema puede acumular pequeños cambios sin aparentes consecuencias hasta alcanzar un punto crítico. ¿Qué cambió para que miles de personas que ya contemplaban esa posibilidad decidieran que había llegado el momento?

Marroquíes cruzando a Ceuta.
Miles de personas en la frontera entre Castillejos (Marruecos) y Ceuta
EFE

Supongamos que alguien desea llegar a España, pero piensa que sus posibilidades de atravesar la frontera son mínimas. Después observa que pasan cien personas. Pasan otras mil. Su percepción cambia. Entonces puede comenzar un círculo que se alimenta a sí mismo. Cuantas más personas cruzan, más posible parece cruzar y más personas lo intentan. Los controles se saturan y cruzar puede parecer todavía más fácil. Es lo que los sistemas complejos denominan retroalimentación positiva.

La teoría de colas, utilizada para estudiar desde aeropuertos hasta hospitales, explica algo elemental. Si llegan menos personas de las que un sistema puede atender, funciona. Si empiezan a llegar continuamente más de las que puede procesar, la cola crece hasta que el sistema se satura. Y la saturación puede modificar de nuevo el comportamiento de quienes están fuera. Si perciben que el control está desbordado, aumenta el incentivo para intentarlo.

¿Quién encendió la cerilla?

Hay otro elemento esencial. Para desencadenar una cascada, una información no necesita ser verdadera. Basta con que suficientes personas la consideren creíble. Pocos días después de la entrada masiva, el Ministerio de Exteriores español tuvo que desmentir expresamente que entrar irregularmente por Ceuta o Melilla concediera derecho a permanecer en España, viajar a la Península o circular por Europa. Esa interpretación circulaba. No demuestra, sin embargo, quién la originó ni cuánto influyó en los acontecimientos. La ciencia puede explicar cómo se propaga una chispa, no quién encendió la cerilla.

Existe además un precedente que obliga a considerar esta posibilidad con cautela. En mayo de 2021 unas 8.000 personas entraron en Ceuta en aproximadamente 36 horas, en plena crisis diplomática entre España y Marruecos. Los controles marroquíes dejaron de funcionar con la intensidad habitual y miles de personas comprendieron que atravesar la frontera era posible.

CEUTA, 30/07/2026.- Miles de jóvenes marroquíes llegaron este jueves a la frontera entre Castillejos (Marruecos) y Ceuta para tratar de cruzar la valla que separa las dos ciudades, según pudo comprobar EFE. Cientos de ellos saltaron las vallas de protección, que no estaban custodiadas en ese momento por policías, y accedieron a Ceuta. EFE/Reduan Dris
CEUTA, 30/07/2026.- Miles de jóvenes marroquíes llegaron a la frontera entre Castillejos (Marruecos) y Ceuta para tratar de cruzar la valla que separa las dos ciudades, según pudo comprobar EFE. Cientos de ellos saltaron las vallas de protección, que no estaban custodiadas en ese momento por policías, y accedieron a Ceuta. EFE/Reduan Dris
Efe

Las investigadoras Berta Álvarez-Miranda y Elisa Brey estudiaron posteriormente aquel episodio desde la teoría de la migración coercitiva inducida: movimientos migratorios utilizados como instrumento de presión entre Estados. No demuestra que en julio de 2026 sucediera lo mismo, pero sí que una avalancha no necesita tener una sola causa.

Puede haber miles de personas previamente dispuestas a migrar, teléfonos que transmiten una noticia en segundos, rumores que alteran las expectativas, vídeos de personas que consiguen pasar y una reducción real o percibida de la capacidad de control. La cascada comienza cuando todas esas piezas coinciden.

La ciencia permite, por tanto, entender lo aparentemente inexplicable. Los umbrales explican por qué unos empiezan cuando ven hacerlo a otros. El contagio complejo explica por qué varias confirmaciones vencen el miedo. El punto crítico explica por qué el fenómeno puede estallar bruscamente. La retroalimentación explica por qué se acelera. Y la saturación explica por qué una frontera puede pasar rápidamente de controlar un flujo a verse desbordada. Pero ninguna ecuación puede responder todavía a la pregunta fundamental de Ceuta: ¿qué hizo que el sistema alcanzara su punto crítico el 30 de julio?

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