Cuando Aristea Afroditi Ortiz Tiliakou recibió su despacho de manos de Felipe VI el pasado 3 de febrero, difícilmente podía imaginar que apenas ocho meses después tendría sobre su mesa una de las investigaciones judiciales más complejas de los últimos años. Su primer destino como jueza titular era Orgaz, una tranquila localidad toledana donde comenzaría una carrera que había perseguido durante años. Sin embargo, este miércoles, 28 de octubre, la tragedia ferroviaria de Urda ha alterado de golpe sus responsabilidades.

Su nombre, de resonancias helenas, figura desde hoy asociado a una catástrofe que ha conmocionado a España. Detrás de los ocho meses transcurridos desde su nombramiento hay una trayectoria de oposiciones, años de preparación y experiencia judicial previa. También una historia familiar entre Grecia y España que permite asomarse, aunque todavía con reservas, a su entorno personal.
El segundo apellido de la jueza conduce a una singular pista biográfica. El 12 de junio de 2018, la Embajada de Grecia en Madrid publicó un comunicado de duelo por el fallecimiento de Yanna Tiliakou, una mujer que había dedicado 29 años a trabajar como secretaria de la representación diplomática. La nota describía a Yanna como el alma de la Embajada, la mano derecha de sucesivos embajadores y una referencia para los ciudadanos griegos residentes en España que, según sus compañeros, afrontó con extraordinaria valentía.
El comunicado terminaba expresando sus condolencias a su esposo, Nacho, y a su hija única, Aristea. La coincidencia del nombre y el apellido con los de la jueza apunta a un parentesco materno, aunque la documentación consultada no permite confirmarlo de manera independiente. De verificarse, revelaría una historia familiar estrechamente vinculada a la comunidad helena de Madrid.
Al menos nueve años detrás de una plaza
Su incorporación a la judicatura fue la culminación de un largo recorrido. Los registros del Ministerio de Justicia permiten situarla ya en 2017 entre los aspirantes admitidos a las oposiciones del Cuerpo de Letrados de la Administración de Justicia. Dos años después, en 2019, su nombre aparecía en la relación de candidatos a las carreras Judicial y Fiscal. También participó en convocatorias posteriores, incluida la de 2021, antes de obtener finalmente su plaza.
Cuando Ortiz Tiliakou juró su cargo en febrero pasado, habían transcurrido casi nueve años desde la primera referencia documental como aspirante a ingresar en la Administración de Justicia. Su oportunidad definitiva llegó con la convocatoria de octubre de 2022. En diciembre de 2023 apareció en el Boletín Oficial del Estado entre los aprobados, con el número 17 en el orden de la oposición y una calificación de 73,37 puntos. Había conseguido superar uno de los procesos selectivos más exigentes de la Administración española.
En enero de 2024 ingresó en la Escuela Judicial para completar su formación. Pertenecía a la 74ª promoción, integrada por 121 nuevos jueces, 85 mujeres y 36 hombres. Una generación en la que las mujeres representaban una clara mayoría y que comenzaría su carrera coincidiendo con la reorganización de los juzgados españoles en tribunales de instancia.
Su primera toga, en Cantabria
Aunque Orgaz es su primer destino como titular, no es el primer lugar donde Ortiz Tiliakou ha ejercido la jurisdicción. Su estreno profesional se produjo en Cantabria, durante la fase final de su formación. El 27 de junio de 2025 juró como jueza sustituta ante la Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia cántabro, junto a Carmen Camus Gutiérrez. A Ortiz Tiliakou le correspondió la plaza número 6 del Tribunal de Instancia de Torrelavega, donde comenzó a ejercer el 2 de julio.
En la ceremonia estuvo apadrinada por Luis Sánchez Gall, magistrado del Juzgado de Primera Instancia número 7 de Santander. El entonces presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, José Luis López del Moral, recordó a las nuevas juezas las responsabilidades que acompañaban a la profesión. “No se pueden crear jueces de la nada”, les advirtió, al defender un sistema de acceso basado en el mérito, la capacidad y una formación rigurosa. También insistió en que la sociedad espera de quienes administran justicia una conducta ejemplar.
Ortiz Tiliakou permaneció destinada en Cantabria durante los últimos meses de 2025. En noviembre, el Consejo General del Poder Judicial prorrogó su nombramiento hasta la entrega definitiva de despachos a su promoción. Esa experiencia le permitió asumir responsabilidades judiciales antes de incorporarse como titular.
De la ilusión del primer destino a la catástrofe
El 12 de enero de 2026, el CGPJ aprobó su nombramiento y le adjudicó la plaza número 2 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Orgaz. El 3 de febrero recibió su despacho en Barcelona, en una ceremonia presidida por Felipe VI. Tres días después juró su cargo en Albacete, junto a otros miembros de su promoción destinados a Castilla-La Mancha. Orgaz parecía el escenario donde adquiriría experiencia de manera progresiva, entre asuntos civiles, diligencias penales y las guardias propias de un partido judicial pequeño. Este miércoles, cuando dos trenes de alta velocidad colisionaron en las proximidades de Urda, la plaza que ocupaba Ortiz Tiliakou se encontraba de guardia. Esa circunstancia, determinada por el sistema ordinario de reparto de competencias, la convirtió en responsable de la instrucción judicial de una tragedia nacional.

La magnitud del siniestro ha obligado a movilizar recursos extraordinarios. La titular de la plaza número 1 de Orgaz, Mónica Iniesta Sampayo, colaborará en las diligencias. Magistrados especializados en emergencias, letrados de la Administración de Justicia, médicos forenses y personal de apoyo participarán en el operativo. La identificación de las víctimas, el levantamiento de cadáveres y la conservación de las pruebas constituirán las primeras actuaciones de una investigación que posteriormente deberá esclarecer las circunstancias del accidente y las posibles responsabilidades penales.
Ortiz Tiliakou no afrontará sola semejante responsabilidad, aunque seguirá siendo la jueza instructora. Su nombre, hasta ahora conocido casi exclusivamente en los registros judiciales, ha entrado de improviso en la historia de una tragedia que España tardará mucho en olvidar.
