Los pasajeros del accidente ferroviario de Urda, en Toledo, relatan frenazos, impactos sucesivos y momentos de confusión tras la colisión de dos trenes de alta velocidad. Sus testimonios describen la incertidumbre y la dureza de lo vivido dentro de los vagones.
Mientras los equipos de emergencia atienden a los afectados, los vecinos se movilizan para ofrecer agua, bocadillos y bebidas calientes. Entre el desconcierto y la preocupación, la solidaridad ciudadana se convierte en un apoyo para quienes permanecen en la zona.
“Cuatro o cinco impactos”
Entre los pasajeros que han relatado lo sucedido se encuentra una persona que viajaba en el AVE que cubría el trayecto Madrid-Sevilla. Su descripción comienza con un frenazo que, lejos de poner fin al episodio, dio paso a una sucesión de golpes: “Hubo un frenazo y, cuando parecía que todo había acabado, empezaron una serie de impactos“, explica. Según su relato, los golpes posteriores aumentaron la violencia de lo que estaba ocurriendo dentro del tren. “No te exagero si digo que hubo cuatro o cinco impactos, además del frenazo”.
El viajero interpreta que el tren no consiguió detenerse por completo antes de que se produjeran los siguientes golpes.
Tras el accidente, el pasajero pudo contactar con sus familiares para que fueran a recogerlo. Aunque reconoce que la comunicación no fue inmediata, finalmente consiguió hablar con ellos.

Otro viajero, que ocupaba el vagón tres del AVE, relata que el tren permaneció detenido durante un tiempo antes de reanudar la marcha. Según recuerda, por la megafonía se informó de que existía un problema en la vía y de la presencia de un obstáculo: “Llevábamos un rato parados y, de repente, nos avisaron por megafonía de que había una incidencia en la vía y un obstáculo“, cuenta. “Al arrancar, pasaron unos segundos y se produjo el impacto“.
La violencia del choque se hizo especialmente evidente para quienes se encontraban cerca de los puntos de mayor afectación. Este pasajero recuerda lo que le ocurrió a la persona que viajaba a su lado: “A mi compañero lo lanzó contra la mujer que estaba sentada enfrente“. La escena le dejó una impresión que resume con dos palabras: “Ha sido dantesco“.
El viajero también describe los daños que observó en la estructura del tren y reclama que se investigue lo sucedido para evitar que vuelva a ocurrir. “Espero que las personas encargadas de esto pongan solución a este problema y podamos viajar seguros“, señala.
Un paramédico entre los afectados
Entre los pasajeros se encontraba también un hombre originario de Puerto Rico que se identificó como paramédico en Estados Unidos y que, pese a verse involucrado en el accidente, decidió ayudar a los equipos sanitarios que acudieron al lugar.
El viajero explica que se encontraba descansando cuando sintió los golpes. “Estábamos durmiendo y yo estaba mirando el teléfono. De repente, me encontré con el asiento de delante“, recuerda. Después, según su relato, se produjeron nuevos impactos.
Al principio, los ocupantes no sabían qué había ocurrido. “El tren paró y nosotros estábamos esperando, porque no sabíamos qué estaba pasando“, explica. La dimensión de lo sucedido empezó a hacerse evidente cuando vio el estado de algunos de los afectados.
Su formación sanitaria le llevó a colaborar con los profesionales que intervenían en la emergencia. “Estuve ayudando a los paramédicos y a los doctores de España“, relata. Lo que vio durante esos momentos le resultó especialmente duro: “Vi cosas que no eran bonitas“.

El hombre asegura que presenció la recuperación de varios cuerpos y recuerda la presencia de víctimas en las inmediaciones de los trenes. Aun así, también quiso destacar la rapidez con la que, desde su perspectiva, respondieron los servicios de emergencia españoles.
“Los paramédicos y los médicos de aquí llegaron muy rápido“, afirma. Su testimonio refleja una doble experiencia: la de quien ha sufrido directamente las consecuencias del accidente y la de un profesional sanitario que, en mitad de una situación de emergencia, intenta contribuir a atender a los demás.
Los vecinos se movilizan
Mientras los pasajeros esperan noticias y la llegada de sus familiares, los vecinos de la zona se organizan para ayudar. Una persona ha llevado una cafetera portátil de gas para ofrecer bebidas calientes a los afectados y a los equipos de emergencia: “Me he levantado, he visto la noticia en el grupo de WhatsApp del pueblo y hemos empezado a prepararlo todo para ayudar en lo que podamos“, explica. “Un cafetito, una bebida caliente, en estos momentos puede reconfortar“.

Otro vecino, que llevaba unas dos horas colaborando, decidió acudir tras escuchar numerosas sirenas y enterarse del accidente a través del teléfono. “Han puesto por WhatsApp que hacía falta gente para ayudar, para echar una mano, y aquí estamos”, relata.
Su labor consiste en atender las necesidades básicas de quienes llegan al lugar. “Les damos agua, bocadillos y lo que se pueda ofrecer en estos casos”, señala, consciente de que la atención médica y psicológica corresponde a los profesionales.

