A veces me pregunto a quien le interesa tanta noticia política porque la realidad es que uno en su entorno, yo en el mío, no veo a la gente hablando tanto de política y de pactos políticos con tanta intensidad como nos encontramos a todas horas, todos los días. en todos los medios. Desde luego a mi alrededor, la gente está pendiente de otras cosas.
Las elecciones están ahí, a un mes, y la gente quiere estar informada, pero sigue pendiente de la comida o la cena del sábado programada hace casi un mes, de si este fin de semana el niño tiene partido de futbol o no, porque es Halloween y además como es Halloween, tienen que ver qué disfraz van a llevar al colegio (que ahora se celebra en todos los colegios), y quizá ver si hay que acompañar al niño a buscar golosinas el sábado por la tarde, o se habla del accidente de tren que ha vuelto a dejarnos con el corazón encogido.
Uno va cada día a la oficina, tiene reuniones con personas de otras empresas y no voy a decir que no se hable de política, pero, en mi experiencia, es de pasada. Todo el mundo está a otras cosas, de verdad, a cosas más cotidianas, a la vida diaria, a lo que está por venir: el próximo viaje, las navidades a la vuelta justo después de las elecciones, tantas cosas que caben en nuestras vidas.
Hemos visto arder contenedores en las calles y dicen que el próximo fin de semana puede volver a repetirse, que parece que de nuevo unos cuantos volverán a salir para volver a quemar contenedores y liarla un poco (que ya todo el mundo sabe que todas esas personas no están protestando por nada, que salen a liarla, aunque tampoco sabemos si es su trabajo porque alguien les está pagando, o lo hacen por pura diversión), pero aun así la gente sigue pendiente de su vida, y del futbol, y del balón de oro que se entregó, y del libro que quiere leer y acaba de salir, y de que tienen que sacar las entradas para ese concierto que no quieren perderse.
Y el domingo llega el Día de Todos los Santos. Y muchas otras personas irán, como sucede cada año, a visitar a sus Santos a los cementerios. El día 1 se llenarán muchos cementerios, y ya estos días previos, muchas personas (las que pueden, que a otras les pilla lejos y tendrán que esperar al fin de semana) se acercan a recordar a los que tienen enterrados. Casi todos llevarán flores, algunos limpiarán las lápidas, como hacían nuestras abuelas, como siguen haciendo tantas personas, como una última forma de cuidar de los que se quiso y ya no están, de los que queremos recordar para siempre, de los que nos da tanto miedo olvidar.
Ir al cementerio es un Memento mori. No necesitas que nadie te lo recuerde, vas al cementerio y nadie tiene que recordártelo, porque es una certeza el hecho de que acabarás como los que allí están, los tuyos o los que nunca conociste. Y ese Memento mori es al mismo tiempo un carpe diem que te insiste en que nuestros días son limitados, como lo fueron los de los que nos precedieron, los nuestros o los que nunca conocimos. Ir al cementerio es como releer las Coplas de Jorge Manrique a la muerte de su padre. Recuerde el alma dormida / avive el seso y despierte / como se pasa la vida / como se viene la muerte tan corriendo.
El tiempo vuela, la vida pasa. Tempus fugit. *Y, además, hay accidentes. Ha habido un nuevo accidente de tren que de nuevo nos recuerda que la vida es como es, que uno puede montarse en un tren, o puede viajar en ese tren uno de los que queremos, y quizá no volvemos a vernos nunca, nuestra vida queda suspendida en ese accidente para siempre y el corazón encogido también para siempre, porque es inevitable pensar al ver las imágenes que uno pudo ser el que iba en ese tren, o podría haber sido uno de los que más queremos.
Este domingo es el Día de todos los Santos, y aunque nos seguirán hablando de política a todas horas, nos contarán también que muchas personas se acercan a los cementerios. Puede que tú seas una de ellas, puede que quieras recordar a los que ya se fueron, honrarlos, llevarles flores. Hay personas que lo hacen durante todo el año, hay personas que lo hacen en esta fecha señalada. El caso es recordar a los que estuvieron y ya no están, si es lo que uno quiere. Y recordar que todo pasa, que ellos pasaron, que nosotros pasaremos, pero, mientras, tenemos nuestras pequeñas vidas para ser vividas. Por eso la gente está en otras, en vivir esas vidas, que no digo que no les importe lo que pueda acontecer en las elecciones, pero los días están para vivirlos, con elecciones o sin ellas, y el Día de los Santo llega igual, e igual pasará, con elecciones o sin ellas. Y quizá tampoco se va al cementerio, pero llegan Los Santos y tal vez uno se come unos buñuelos como parte de esa pequeña vida.

