Mientras escribo, el número de muertos en el accidente ferroviario de Urda (Toledo) asciende a 68; el de heridos hospitalizados, a 107; de estos, 18 en estado crítico. 283 días después del accidente de Adamuz, que dejó 46 muertos y 152 heridos, el mismo ministro de Transportes, Óscar Puente, apuntó a un fallo del centro de control de Atocha. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, declaró que “vamos a llegar hasta el final y, si ha habido negligencias, se sabrá”. El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, reclamó que “España tiene derecho a saber qué está pasando con sus infraestructuras”, y el de Vox, Santiago Abascal, exigió “responsabilidades al ministro de la muerte y a Sánchez”.
Durante la mañana del miércoles, numerosos usuarios llamaron en las redes a manifestarse frente a la sede del PSOE o frente al Ministerio de Transportes. A las 10:58, en X, la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) convocó “un minuto de silencio a las 20:00 h en la puerta de todos los ayuntamientos españoles, en memoria de las víctimas del trágico accidente ferroviario en la provincia de Toledo”. A las 11:24, en la misma red social, Juventudes Falangistas de España convocaba a las 20:00, en la plaza de San Juan de la Cruz, bajo el lema: “Hasta aquí hemos llegado”. A las 13:30, la escritora Lucía Etxebarria divulgaba una “Concentración ciudadana” a las 19:00 en Nuevos Ministerios con el lema “Exigimos que los responsables paguen”. A las 14:45, el Sindicato Solidaridad, afín a Vox, llamaba a concentrarse a las 20:00 en Cibeles: “La corrupción mata. Todos a la calle a exigir responsabilidades”. A las 15:21, la organización juvenil de extrema derecha Revuelta hacía lo propio: “El pueblo frente a los culpables. Hoy, a las 20:00 h, concentración frente al Ministerio de Transportes, en Madrid, para exigir responsabilidades por la tragedia ferroviaria”.
Artículo14 asistió a los actos celebrados en Cibeles. Previamente, acudió a Nuevos Ministerios para echar un vistazo a la concentración anunciada a las siete de la tarde. Había, exactamente, cuatro personas frente al ministerio. Un joven portaba una pancarta que rezaba: “Óscar, dimisión”. A las ocho, centenares de personas, convocadas por Falange y Revuelta, llenaron la plaza de San Juan de la Cruz. Hubo cargas policiales.

Entretanto, Cibeles era un oxímoron que maridaba el silencio férreo de los ciudadanos –unas trescientas personas– allí congregados con las sirenas de las ambulancias y los bocinazos de los cláxones. Una valla separaba dos mundos: a un lado se hallaban los políticos que participaban en el minuto de silencio; al otro, los manifestantes y los miembros de Solidaridad, arropados por diputados de Vox como Coco Robatto y Carlos H. Quero. Al acto oficial, presidido por el alcalde Almeida, asistieron, entre otros, Alberto Núñez Feijóo, Isabel Díaz Ayuso, Pedro Rollán, Miguel Tellado, Cayetana Álvarez de Toledo, la portavoz de Más Madrid, Rita Maestre, las socialistas Reyes Maroto y Mar Espinar, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, y el exalcalde Álvarez del Manzano. El acto concluyó con un aplauso solemne…
…Y el silencio continuó. Los miembros de Solidaridad lo mantuvieron mientras sostenían dos pancartas: “Óscar Puente dimisión” y “La corrupción mata”. A las 20:03, una señora empezó a aplaudir y el resto de los asistentes la acompañaron. Entonces, comenzaron los cánticos: “Gobierno dimisión, “Gobierno asesino”, “Ni olvido ni perdón, Sánchez a prisión”, “Partido Socialista, partido terrorista”. Apareció José María Figaredo. Al poco, un impresentable borracho gritó: “Netanyahu, vendepatrias”. La peña le reprendió con una educación exquisita. Robatto le dedicó una mirada asesina –normal–. El tipo: “¡Yo soy el malo!”. Y se piró.

Continuaron los cánticos: “No es un gobierno, es una mafia”. A las 20:18, la concentración empezó a clarear. Uno de los asistentes lamentaba la discreta concurrencia: “Esto va más allá de las ideologías: mañana le puede tocar a cualquiera”. Razón no le faltaba al hombre. Dios tenga en su gloria a las víctimas.

