Batman lleva más de 85 años enfrentándose a algunos de los criminales más extraordinarios de la historia del cómic. El Joker, el Pingüino, Enigma o Dos Caras se han convertido en personajes reconocibles incluso para quienes nunca han abierto una historieta de DC. Sin embargo, entre los enemigos del Caballero Oscuro existe una criatura mucho menos conocida que ahora recibe una oportunidad inesperada. Se llama Clayface, es capaz de transformar su cuerpo en prácticamente cualquier cosa y acaba de protagonizar su propia película de terror.
Este jueves 22 de octubre de 2026, Clayface llega a los cines españoles con una propuesta que se distancia de las grandes producciones de superhéroes. No hay un justiciero enmascarado intentando salvar el mundo, ni una amenaza interplanetaria. En su lugar, DC Studios presenta la historia de un actor cuya vida queda destruida después de sufrir una terrible agresión. Su desesperación lo conducirá hacia un experimento científico de consecuencias monstruosas.
Dirigida por James Watkins y protagonizada por Tom Rhys Harries, Clayface forma parte del universo cinematográfico de James Gunn, pero no exige haber visto ninguna otra película de DC para comprender su argumento. Estas son las claves para conocer al personaje y entender por qué su llegada a la gran pantalla representa una apuesta diferente para el estudio.
¿Quién es Clayface y cuál es su origen en los cómics de Batman?
Para descubrir los orígenes de Clayface hay que retroceder hasta junio de 1940, cuando apareció por primera vez en el número 40 de Detective Comics. Sus creadores fueron Bill Finger y Bob Kane, y su identidad original era Basil Karlo, un actor convertido en asesino que adoptaba el nombre de un monstruo cinematográfico. Aquella primera versión estaba mucho más cerca de los relatos criminales clásicos que de las criaturas sobrenaturales.
El personaje cambió considerablemente en diciembre de 1961, cuando Bill Finger y Sheldon Moldoff presentaron a Matt Hagen en el número 298 de Detective Comics. Este nuevo Clayface adquiría sus habilidades gracias a una misteriosa sustancia que transformaba su cuerpo en una materia moldeable.
Con el paso de las décadas, diferentes personajes han utilizado el nombre de Clayface, conocido en España como Cara de Barro. Aunque sus historias y capacidades varían dependiendo de la versión, su característica más reconocible es la posibilidad de alterar su apariencia física, cambiar de forma y hacerse pasar por otras personas.
Esta habilidad lo convierte en un adversario especialmente peligroso para Batman. A diferencia de otros enemigos que dependen de armas, tecnología o elaborados planes criminales, Clayface puede modificar su propia identidad. Una persona aparentemente corriente podría ser el monstruo sin que nadie lo sospechara.
Para la nueva película, DC Studios ha elegido precisamente a Matt Hagen, recuperando una de las interpretaciones más trágicas del personaje.
De estrella de Hollywood a monstruo: ¿de qué trata la película?
La historia de Clayface comienza lejos de las aventuras convencionales de superhéroes. Matt Hagen, interpretado por Tom Rhys Harries, es un joven que consigue abandonar las calles de Gotham y abrirse camino como actor en Hollywood. Después de años intentando construir una carrera, parece encontrarse ante la oportunidad que podría cambiar definitivamente su vida.
Sin embargo, una agresión relacionada con un jefe criminal termina desfigurándole gravemente el rostro. Su futuro profesional se derrumba y las personas que lo rodeaban comienzan a abandonarlo. Para alguien cuya carrera depende fundamentalmente de su apariencia, la pérdida resulta devastadora.
Hagen encuentra entonces una posible solución en un tratamiento experimental desarrollado mediante tecnología científica avanzada. El procedimiento consigue devolverle su aspecto anterior, pero la recuperación tiene consecuencias que van mucho más allá de su rostro. Su cuerpo comienza a experimentar transformaciones aterradoras y su percepción de la realidad se deteriora.
La película sigue así su progresiva conversión en una criatura consumida por la desesperación y el deseo de venganza. Más que presentar a un villano completamente formado, busca explicar las circunstancias que conducen a una persona a convertirse en un monstruo.
Naomi Ackie interpreta a la científica Caitlyn Corr, mientras que el reparto incluye también a David Dencik, Max Minghella y Eddie Marsan.
¿Por qué Clayface es una película de terror y no de superhéroes?

La gran particularidad de Clayface reside en su género. Aunque procede de los cómics de Batman, la producción está concebida como un thriller de terror corporal, una corriente cinematográfica que utiliza las mutaciones, las deformaciones físicas y la pérdida de control sobre el propio cuerpo para provocar inquietud en el espectador.
El concepto recuerda a películas como La mosca, de David Cronenberg, donde un experimento científico desencadena una transformación física progresivamente insoportable. En Clayface, el miedo nace precisamente de esa contradicción: un hombre que intenta recuperar su rostro acaba perdiendo algo mucho más importante, su identidad.
La aproximación también conecta con la obsesión contemporánea por la belleza, la apariencia física y las exigencias de la industria del entretenimiento. Hagen no busca inicialmente conquistar Gotham ni derrotar a Batman. Lo que desea es recuperar la vida que le han arrebatado.
La violencia y las transformaciones físicas tienen un peso considerable. El Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales ha calificado la película como no recomendada para menores de 16 años, con una duración oficial de 108 minutos.
Detrás del proyecto también hay dos nombres especialmente vinculados al cine de terror. Mike Flanagan, creador de La maldición de Hill House y Misa de medianoche, desarrolló la historia y firmó el guion junto a Hossein Amini. James Watkins, responsable de Eden Lake y La mujer de negro, asumió finalmente la dirección.
¿Aparece Batman y qué relación tiene con el universo de James Gunn?

Una de las preguntas más previsibles entre los espectadores es si Batman aparece en Clayface. La respuesta es no. Aunque el protagonista pertenece a su galería de enemigos y Gotham ocupa un lugar fundamental en la historia, la película no necesita al Caballero Oscuro para desarrollar su argumento.
Esto no significa que sea una producción ajena al nuevo universo DC. James Gunn ha confirmado que los acontecimientos de Clayface tienen lugar antes de los narrados en Superman, estrenada en 2025. Su historia se incorpora, por tanto, a la continuidad oficial del estudio, aunque funcione de manera independiente.
Hay una distinción importante: Clayface no pertenece al universo de The Batman, la película protagonizada por Robert Pattinson y dirigida por Matt Reeves. Aunque Reeves participa como productor, ambas historias forman parte de continuidades diferentes.
La conexión con el DCU tampoco empieza completamente desde cero. Clayface ya había aparecido en la serie animada Creature Commandos, y Peter Safran, codirector de DC Studios, confirmó que se trata del mismo personaje. La película se desarrolla antes de aquella aparición, por lo que permite conocer sus orígenes sin necesidad de haber visto la serie.
Además, la nueva interpretación toma inspiración de Batman: la serie animada, donde Matt Hagen ya había protagonizado una historia marcada por la tragedia personal y la transformación física.
La apuesta de DC por películas más pequeñas y diferentes
El estreno de Clayface también revela una estrategia cinematográfica poco habitual entre las grandes franquicias. Su presupuesto ronda los 40 millones de dólares, una cantidad relativamente contenida frente a las superproducciones tradicionales de superhéroes.
En lugar de construir una aventura espectacular alrededor de uno de sus personajes más populares, DC Studios ha decidido confiar en un villano secundario y desarrollar una película de género con personalidad propia. James Gunn y Peter Safran figuran entre sus productores, junto a Matt Reeves y Lynn Harris.
Las primeras críticas internacionales han recibido favorablemente esta aproximación, aunque también han señalado algunas limitaciones narrativas. Su combinación de tragedia, violencia y terror físico constituye, en cualquier caso, uno de los experimentos más singulares del nuevo universo cinematográfico.
Para quienes descubran el nombre de Clayface por primera vez al consultar la cartelera, la propuesta es sencilla: no necesitan conocer a Batman, haber leído los cómics ni seguir las conexiones del universo DC. Basta con acercarse a la historia de un hombre que intenta recuperar su rostro y acaba enfrentándose a una transformación que amenaza con arrebatarle todo lo que le queda.
Quizá ahí resida la verdadera singularidad de esta película: convertir a uno de los enemigos menos conocidos de Batman en el protagonista de una historia que, antes que hablar de superhéroes, habla del miedo a dejar de ser uno mismo.

