SpaceX y Tesla, las dos principales compañías del imperio empresarial de Elon Musk, han dado un primer paso para estudiar una posible fusión que podría dar lugar a uno de los mayores grupos tecnológicos del mundo. Las dos empresas han creado comités especiales para analizar la operación, que cuenta ya con el respaldo público del propio Musk.
La unión está todavía lejos de ser una realidad. No existe un acuerdo sobre las condiciones de la operación y cualquier eventual fusión tendría que superar tanto el examen de los consejos independientes como la aprobación de los accionistas y previsiblemente un intenso escrutinio regulatorio.
Aun así, una integración de SpaceX y Tesla tendría una dimensión extraordinaria. Las valoraciones actuales de ambas compañías elevarían el valor conjunto del nuevo grupo hasta aproximadamente 3,5 billones de dólares, situándolo entre las mayores empresas cotizadas del planeta.
Elon Musk respalda la unión de SpaceX y Tesla
Elon Musk abordó directamente la posibilidad durante la presentación de resultados del tercer trimestre de SpaceX. El empresario aseguró que existe «mucho mérito» en combinar ambas compañías y reconoció que, personalmente, considera que una operación de este tipo sería una buena idea.
Sin embargo, Musk quiso rebajar las expectativas de que la fusión entre SpaceX y Tesla esté ya decidida. Los comités especiales todavía no han pactado ningún término y la operación tendría que ser sometida posteriormente a votación de los accionistas.
La creación de esos órganos independientes resulta especialmente importante porque Musk ocupa una posición central en las dos empresas. Cualquier negociación tendrá que gestionar los posibles conflictos de interés derivados de que el mismo empresario participe en ambos lados de una transacción multimillonaria.
Inteligencia artificial, robots y satélites acercan a las dos empresas

Las fronteras entre SpaceX y Tesla se han ido difuminando durante los últimos años. Aunque una nació alrededor de los vehículos eléctricos y la otra de los lanzamientos espaciales, ambas comparten cada vez más proyectos en inteligencia artificial, fabricación avanzada, robótica, semiconductores, comunicaciones y almacenamiento energético.
Musk considera que una compañía conjunta permitiría acelerar el desarrollo de software de inteligencia artificial, chips y sistemas robóticos, además de facilitar proyectos de computación tanto terrestre como orbital.
Uno de los ejemplos más visibles es Terafab, la iniciativa conjunta destinada a desarrollar capacidad industrial para fabricar semiconductores avanzados. Esos chips podrían emplearse tanto en los vehículos autónomos y los robots Optimus de Tesla como en las futuras infraestructuras de inteligencia artificial de SpaceX.
Las dos compañías ya han colaborado además en el nuevo Roadster. Tesla presentó recientemente una versión del deportivo que incorpora tecnología desarrollada junto a ingenieros de SpaceX para utilizar propulsores capaces de mejorar radicalmente sus prestaciones.
SpaceX llega a la negociación tras disparar sus ingresos
El debate sobre la posible unión de SpaceX y Tesla coincide con unos resultados especialmente fuertes de la compañía aeroespacial. SpaceX obtuvo un beneficio neto de 4.404 millones de dólares en el tercer trimestre, frente a las pérdidas de 1.054 millones registradas un año antes.
Los ingresos alcanzaron los 14.575 millones de dólares, un 161% más que durante el mismo periodo de 2025. La expansión estuvo impulsada especialmente por la división de Super Intelligence, que facturó 7.560 millones.
El negocio de conectividad, donde se integra Starlink, generó otros 5.248 millones de dólares, un 69% más interanual. La actividad espacial aportó 1.767 millones, con un crecimiento más moderado del 6%.
En los nueve primeros meses del año, SpaceX alcanzó una facturación de 27.083 millones de dólares, casi el doble que un año antes. Al mismo tiempo, mantiene una elevada intensidad inversora: el gasto de capital acumulado alcanzó los 48.069 millones de dólares, impulsado sobre todo por las infraestructuras de inteligencia artificial.
Una fusión con enormes ventajas y también grandes riesgos

La creación de una única compañía permitiría a SpaceX y Tesla compartir de manera más directa recursos financieros, ingenieros, capacidad industrial e infraestructuras. Los accionistas de Tesla ganarían exposición a Starlink, los lanzamientos espaciales y los futuros negocios orbitales, mientras los de SpaceX entrarían en sectores como el automóvil, la energía, la conducción autónoma y la robótica.
Pero la operación también multiplicaría los riesgos. SpaceX mantiene contratos estratégicos con el Gobierno estadounidense, NASA y organismos militares, mientras Tesla cuenta con una presencia industrial y comercial muy importante en China. Esa combinación podría provocar un intenso examen de las autoridades estadounidenses por razones de competencia y seguridad nacional.
A ello se suman las dificultades de valoración, gobierno corporativo y reparto accionarial. Los inversores tendrán que decidir si reunir bajo una misma estructura negocios tan diferentes genera más valor que mantenerlos separados.
Por ahora, la eventual fusión de SpaceX y Tesla sigue siendo exactamente eso: una posibilidad que acaba de entrar formalmente en fase de estudio. Pero el respaldo de Musk y la creciente convergencia tecnológica entre ambas empresas convierten una operación que hasta hace poco parecía improbable en uno de los movimientos empresariales que Wall Street seguirá con mayor atención durante los próximos meses.

