Opinión

El ministro que se quedó en el ascensor

Óscar Puente y Marc Giró, en la promo de 'Cara al Show'.
Óscar Puente y Marc Giró, en la promo de 'Cara al Show'.
Imagen de vídeo/laSexta
Actualizado: h

Hay ministros que comparecen y ministros que actúan. Óscar Puente pertenece a la segunda categoría, y esta semana lo ha demostrado sin necesidad de esperar al estreno. Le ha bastado un minuto de promoción televisiva, un ascensor que se detiene entre plantas y una frase de guion: “Vaya por Dios. Como si no tuviéramos bastante con la Renfe ya“.

Conviene leerla dos veces. No la pronuncia un humorista ni un viajero harto en el andén de Atocha. La pronuncia el hombre que tiene en su mano que los trenes salgan, lleguen y, sobre todo, no descarrilen. El responsable ha decidido hacer de espectador de su propio fracaso, y además cobrar entrada.

El humor sobre uno mismo es una virtud. Pero hay una diferencia entre reírse de uno mismo y reírse de lo que uno debería arreglar. El primero desarma; el segundo exaspera. Cuando el usuario de Rodalies o de un regional extremeño ve al ministro convertir las averías en sketch, no escucha autocrítica. Escucha a alguien que ha asumido el desastre como un elemento del paisaje, algo tan inevitable como la lluvia.

Y luego está Adamuz. España no ha olvidado ese accidente, y no debería hacerlo el ministro que gestionaba la red cuando ocurrió. Hay temas que admiten ironía y temas que exigen silencio respetuoso durante mucho tiempo. Bromear con los fallos ferroviarios a pocos meses de aquello no es frescura comunicativa. Es una falta de tacto que roza la indiferencia.

Las familias no han necesitado esperar a la emisión del programa para darse por aludidas. Les ha bastado la promoción. La Asociación de Víctimas del Descarrilamiento de Adamuz, que reúne a unas 340 personas, ha expresado su “consternación e indignación”. Su presidente, Mario Samper, lo ha resumido con una frase que debería pesar más que cualquier guion: el ministro “hace chistes teniendo sobre su mesa a 46 fallecidos”. Habla de una “absoluta falta de sensibilidad” y de “incapacidad para estar en un ministerio”. Cuando quienes enterraron a los suyos el 18 de enero te responden antes de que se encienda el plató, el sketch ya ha fracasado.

Lo más revelador es el “Si sobrevivo a esto…” con el que compartió el vídeo. Puente sobrevivirá, sin duda: un plató amable, a pocas semanas de las urnas, es el terreno más cómodo posible. Los que tienen que sobrevivir a diario son los viajeros con transbordos imposibles, las indemnizaciones recortadas y los paneles que anuncian retrasos sin explicar por qué. Y las 46 familias de Adamuz, que no tienen la opción de salir del ascensor cuando se acaba la grabación.

Puente ha hecho de la provocación su marca, y le funciona entre los suyos. Pero un ministro de Transportes no se mide por sus seguidores en redes ni por sus risas en televisión. Se mide por la puntualidad, el mantenimiento y la confianza. En eso, por ahora, el ascensor sigue parado entre plantas.

TAGS DE ESTA NOTICIA