En 2018, una mujer piloto de aviones de combate realizó una hazaña en la aviación comercial que salvó la vida de cerca de 150 personas. Su nombre es Tammie Jo Shults, y aunque su gesta no ha acabado en Hollywood (todavía), lo cierto es que logró algo prácticamente imposible.
Para conocer mejor a esta piloto, es importante conocer sus orígenes. Tammie Jo nació el 2 de noviembre de 1961 en Tularosa, en el estado de Nuevo México, Estados Unidos.
De niña, veía a los aviones militares despegar y aterrizar en la Base Aérea de Holloman, ubicada cerca del rancho en el que creció. Ya en el instituto, se informó sobre la posibilidad de hacer carrera como piloto en la Fuerza Aérea de EE.UU., la US Air Force (USAF).
En ese momento, le dijeron que no había mujeres pilotos en el Ejército. No fue hasta 1993 cuando esto cambió, con la graduación de Jeannie Leavitt. La brigada también fue la primera comandante femenina de un ala de combate de la USAF.
Aproximadamente en aquellos años, Shults conoció a una mejor piloto. Le animó a intentar enviar la aplicación para el servicio, pero fue rechazada una vez más. Ante la negativa, la neomexicana probó suerte en la Armada (US Navy), donde sí permitieron su ingreso.
Y allí fue donde la mujer se convirtió en piloto de aviones de combate. Completó su formación en apenas 3 meses, y poco tiempo después también logró ser instructora de vuelo. De hecho, fue una de las primeras mujeres en volar en el icónico F/A-18 Hornet.
La hazaña histórica de la mujer piloto de aviones de combate

Shults sirvió en las Fuerzas Armadas estadounidenses durante más de una década. Allí conoció al que se terminaría convirtiendo en su marido, Dean Shults.
Juntos, decidieron crear una familia, y por ello dejaron la vida militar. Así pues, dieron el salto a la aviación comercial, acabando en la aerolínea estadounidense Southwest Airlines. Todo fue de maravilla en este cambio de vida, hasta el día del 17 de abril de 2018.
En esa fecha, Shults comandaba un vuelo entre La Guardia (Nueva York) y Dallas (Texas). El avión estaba ya a más de 10.000 metros de altura, cuando la mujer ex piloto de aviones de combate escuchó una explosión.
Al principio, Tammie Jo pensaba que había ocurrido una colisión. La aeronave perdió el control por unos momentos, pero ella consiguió recuperar el mando. No obstante, la estabilidad se había perdido por completo, haciendo casi imposible la lectura de los aparatos en la cabina de pilotos.
En realidad, lo que había sucedido era una explosión en el motor, provocada por la caída de una pala de una de las hélices. Una ventana fue alcanzada por unos escombros, provocando que la cabina se llenara de humo y que se perdiera la presión. Y todo ello, con el avión prácticamente lleno y volando de lado.
A pesar de la caótica situación, Shults no perdió la calma. Recordó su experiencia miliar, y aunque temía por su vida y la de los demás, voló como pudo hacia un aeropuerto en Filadelfia. Aunque se terminó pasando de la pista por la inestabilidad, consiguió alinear la aeronave y aterrizar.
Los 148 pasajeros y la tripulación salieron con vida del peligroso accidente, gracias a la habilidad de TammieJo Shults. Si bien, lamentablemente, una pasajera fue succionada a través de la ventana rota al aterrizar y falleció más tarde en el hospital. Una pérdida que Shults ha reconocido en más de una ocasión que no olvidará.
El merecido reconocimiento
La comandante atravesó unas pruebas médicas tras el accidente, y los médicos se sorprendieron al ver que no se había alterado su ritmo cardíaco. “Cuando estás al mando, cuando se espera que seas un líder, lo correcto es mantener la calma y afrontar los problemas“, les respondió Shults.
Un año después del accidente, la piloto estadounidense publicó el libro Nerves of Steel, donde habló sobre lo ocurrido en el vuelo. En la obra, reveló que ese trayecto debería haberlo realizado su marido, pero que ella le cambió el turno para que pudiera asistir a un evento de su hijo.
Además, Tammie Jo forma parte del Salón de la Fama Internacional del Aire y el Espacio desde finales de 2020. Es una muestra de reconocimiento de la comunidad aérea internacional que recuerda cómo una antigua piloto de caza había sabido mantener el control y salvar la vida de unas 150 personas.

