Teniente Rueda: “En el Líbano cualquier decisión por pequeña que sea puede tener consecuencias”

La oficial del Regimiento de Infantería Canarias 50 relata a Artículo 14 sus experiencias en misiones nacionales e internacionales

La teniente Rueda, oficial del Regimiento de Infantería Canarias 50 y veterana de misiones en el Líbano, la DANA y Ceuta
La teniente Rueda, oficial del Regimiento de Infantería Canarias 50 y veterana de misiones en el Líbano, la DANA y Ceuta
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La teniente Rueda nunca pensó que acabaría siendo militar. De adolescente, un anuncio en el periódico sobre un campamento de Infantería de Marina cambió el rumbo de su vida. Hoy forma parte del Regimiento de Infantería Canarias 50, una de las unidades más operativas del Ejército de Tierra, con misiones en el Líbano, la DANA y Ceuta en su haber y un desfile del 12 de octubre ante el Rey en Madrid. Artículo 14 habló con ella sobre sus patrullas en Gran Canaria, la realidad de servir en el flanco sur de España y lo que significa ser mujer en una de las especialidades más exigentes del Ejército.

¿Qué la llevó a entrar en las Fuerzas Armadas?

Cuando era adolescente nunca pensé en ser militar, no tengo ningún familiar en las Fuerzas Armadas. Un día, con 14 años, mi madre me enseñó un anuncio en el periódico sobre un campamento militar para jóvenes de Infantería de Marina. Decidí ir sin saber muy bien por qué, sin haber ido a un campamento en la vida, y a partir de ahí se me abrió un mundo que no conocía. Fue mi madre quien investigó cómo acceder a las diferentes escalas y gracias a eso accedí al proceso de selección para entrar en la escala de oficial.

¿Cómo ha sido su trayectoria desde que ingresó hasta llegar a su puesto actual?

Ingresé a la academia de oficiales en agosto de 2018, con 17 años recién salida del instituto. Los primeros tres años la formación es común para todos. En tercero asciendes a alférez, que es el primer empleo militar. A partir de cuarto ya tienes especialidad, en mi caso infantería. Quinto año lo pasé en la academia de mi especialidad en Toledo y en el verano de 2023 egresé como teniente. Elegí Las Palmas de Gran Canaria y el Regimiento de Infantería Canarias 50 como primer destino. He tenido muchas experiencias aquí y la unidad me ha tratado muy bien, por eso no me he ido. El verano que viene asciendo a capitán y perderé el destino.

La teniente Rueda durante un ejercicio de adiestramiento del Regimiento de Infantería Canarias 50
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¿Ha tenido la oportunidad de ir a alguna misión internacional?

Sí, estuve en el Líbano. Desplegamos en mayo de 2025 y estuvimos seis meses. Fue una experiencia muy enriquecedora porque el panorama allí cambió mucho con las hostilidades entre Irán e Israel, lo que nos acercó a lo que podría ser un ambiente más bélico. Yo iba mandando mi sección, unos 30 soldados. Lo más valioso fue poner en valor la cohesión y el compañerismo. Al final te lleva al límite: horas en el búnker, de patrulla, jugándotela un poco más que en el día a día. En una misión las decisiones cobran muchísimo valor, cualquier paso en falso puede tener consecuencias internacionales.

¿Cómo era el día a día en el Líbano y sintió que su vida corría peligro?

Sí que se siente más tensión al estar en un país con un conflicto bélico abierto. Mi compañía estaba aislada en una base cerca de la frontera, en la línea azul. Teníamos dos turnos: o dábamos seguridad a la base o éramos la sección de patrullas. Había patrullas mañana, tarde y noche, las 24 horas del día siempre tenía que haber alguna afuera.

¿Qué papel juegan las Fuerzas Armadas en el contexto migratorio de Canarias?

Realmente jugamos poco papel. Todo el tema de inmigración va ligado a la Policía Nacional y la Guardia Civil. Nosotros reforzamos con las operaciones de vigilancia, presencia y disuasión en las diferentes islas, pero no se centra específicamente en la inmigración. También es una forma de acercarnos a la población, que nos vean por la calle, pero no es nada específico del Ejército vinculado a la inmigración.

¿Qué tipo de situaciones se encuentran durante los despliegues en la isla?

En general las islas son muy tranquilas. No vamos por la calle esperando conflictos. Son patrullas en las que nos dejamos ver por zonas quizás más apartadas, donde no están tan acostumbrados a ver al Ejército. Es una forma de hacer vigilancia y presencia, pero también de que la gente interactúe con nosotros y sienta que estamos ahí.

La teniente Rueda durante una patrulla de presencia, vigilancia y disuasión
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¿Cómo fue su experiencia en la DANA?

Nos cuadraban unas maniobras en la península y al salir la noticia se recondujo todo para ir directamente a Valencia. Llegamos al cuarto día. Fue un orgullo poder ayudar, ver a toda España unida por una causa, civiles mañana, tarde y noche también con nosotros ayudando. Fueron dos semanas muy intensas, jornadas de 12 horas o más. Yo estuve gestionando un almacén en un pueblo, organizando los materiales que llegaban de voluntarios de toda España, pañales, comida, de todo, y haciéndoselos llegar a la población. Y sinceramente, aunque hubiéramos echado turnos de 24 horas seguidas, nadie hubiera dicho nada. Todo el mundo se sentía gratificado. Fue además sorprendente para mucha gente que fuéramos Canarias, que se siente tan lejos, los primeros casi en aparecer a ayudar.

¿Cómo calificaría la situación en Ceuta y cuál era su labor allí?

Como española, y creo que al resto de españoles nos pasa lo mismo, es una desgracia ver a la población tan asfixiada. Estuvimos aproximadamente medio mes. La labor era prácticamente la misma que hacemos aquí en Canarias, presencia, vigilancia y disuasión, pero quizás con más peso dado el contexto.

Cuando llegamos ya había bajado el volumen de personas porque habían pasado unos días desde el inicio de la crisis. Era inevitable cruzarte con migrantes porque las calles estaban llenas, pero no hay que confundir eso con altercados. Los encuentros eran cotidianos, simplemente porque estaban por todos lados, pero las situaciones que requerían nuestra intervención eran momentos puntuales, no algo constante. Vistiendo el uniforme, si había algún altercado era nuestra obligación frenarlo antes de que afectara a algún civil, pero el día a día era patrullar y dar presencia, nada más.

La oficial del Regimiento de Infantería Canarias 50 durante una de las maniobras de instrucción de la unidad.
La oficial del Regimiento de Infantería Canarias 50 durante una de las maniobras de instrucción de la unidad.
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¿Ha participado en el desfile del 12 de octubre?

Sí, en Madrid. Canarias solo ha desfilado una vez y justo fui yo. A nivel de orden cerrado es el mayor honor que nos pueden dar, desfilar delante del Rey y prácticamente delante de toda España. Nos juntamos muchas unidades y se vive un ambiente muy unido. Es un día que pone mucho en valor nuestro trabajo de cara a la sociedad.

¿Cómo ha sido su experiencia como mujer en una unidad de infantería?

Como la de cualquier otro teniente de infantería. Para mí da exactamente igual el sexo en el sentido de que en el Ejército lo que se debería ver son compañeros y mandos, independientemente de que lleves moño o no. La experiencia es más que satisfactoria si tienes el compromiso que hace falta.

¿Ha sentido en algún momento que tenía que demostrar más por ser mujer?

Si me he tenido que esforzar un poco más, puede ser, pero es por ese componente biológico. He elegido voluntariamente un trabajo lleno de hombres que están muy fuertes y si quiero estar a la altura de su instrucción y estar a la cabeza de ellos, hay que dar ejemplo. Y para dar ejemplo como mujer tienes que estar muy fuerte.