El fútbol se jugaba sobre el césped, pero durante muchos momentos las miradas también apuntaron hacia la grada. El España vs Austria de los dieciseisavos de final del Mundial masculino de 2026, disputado en Los Ángeles, terminó convertido en algo más que una eliminatoria mundialista. La contundente victoria de la Selección por 3-0 reunió en el estadio a algunas de las personalidades más reconocibles del deporte y la cultura del país, pero entre todas ellas hubo una presencia que adquirió un significado especial: la de Alexia Putellas.
La dos veces ganadora del Balón de Oro apareció en las gradas en uno de los momentos más particulares de su carrera. Ya fuera del Barcelona después de catorce temporadas y a la espera de que se concrete oficialmente el siguiente capítulo de su trayectoria, con el London City Lionesses señalado como su próximo destino, Alexia aprovechó sus vacaciones para seguir en directo a la Selección. Fue el amuleto del equipo dirigido por Luis de la Fuente y no pudo estar mejor rodeada.
A su lado en el palco se encontraba Carles Puyol, otra de las grandes leyendas del fútbol español y del Barcelona. Dos generaciones, dos referentes y dos símbolos de una misma cultura competitiva coincidieron en la grada para seguir el camino de España en el torneo. La imagen tenía una fuerza especial: Puyol representa una de las etapas más gloriosas de la Selección y el Barça masculino. Mientras, Alexia ha sido una de las figuras decisivas en la transformación del fútbol femenino español y en su salto definitivo hacia la élite internacional, liderando la etapa más gloriosa de La Roja y el Barça.
Pero la noche fue mucho más allá del reencuentro entre dos iconos del balón. La presencia de Rosalía y Penélope Cruz, quien acudió al partido acompañada de su pareja Javier Bardem, terminó de convertir el palco y las zonas preferentes del estadio en uno de los grandes focos sociales del Mundial. Música, cine y fútbol español coincidieron en un mismo espacio, en una imagen de enorme potencia mediática. Alexia fue vista posando junto a la cantante y la actriz, formando una de esas fotografías que trascienden rápidamente el contexto deportivo para convertirse en una estampa cultural.
La imagen de las “tres Reinas”: Alexia Putellas, Rosalia y Penélope Cruz
No era una fotografía cualquiera. En ella coincidían tres mujeres españolas con una proyección global extraordinaria y trayectorias construidas en ámbitos muy distintos. “Las tres Reinas”, se refirieron varios medios en reacción a la foto que publicó también Alexia Putellas en su cuenta oficial de Instagram, haciendo referencia al apodo que se ha ganado estos años la jugadora española. “Siiiiii victoria VAMOSSsss ❤️”, escribió la capitana de la Selección y ex del Barça como mensaje en la representativa imagen.
Para entender aún más el significado de la instantánea más allá de su fama, hay que explicar la influencia de cada una de ellas. Penélope Cruz, convertida desde hace años en uno de los grandes nombres internacionales del cine español. Rosalía, una artista capaz de situar su música y su estética en el centro de la conversación cultural mundial. Y Alexia Putellas, la futbolista que rompió barreras hasta alcanzar dos Balones de Oro consecutivos y convertirse en uno de los rostros más reconocibles del deporte femenino.
Su presencia generó una expectación propia. Jugadores, antiguos futbolistas y personalidades presentes en el estadio quisieron acercarse a ella, saludarla y conseguir una fotografía. La escena sirve para medir hasta qué punto ha cambiado su dimensión pública. Durante años, Putellas fue una gran futbolista conocida principalmente por quienes seguían de cerca el fútbol femenino. Después llegaron los títulos, los récords, los Balones de Oro, el crecimiento del Barcelona y la expansión internacional de su figura. Hoy su reconocimiento ha desbordado por completo las fronteras de su deporte.

Un intercambio de camisetas con Borja Iglesias
El intercambio con Borja Iglesias después del partido fue una de las imágenes que ilustraron ese ambiente. El delantero le entregó una camiseta del Celta y Alexia respondió con una elástica del Barcelona con su nombre, en otro de los momentos que circularon alrededor de una noche en la que la futbolista fue una de las protagonistas más buscadas fuera del terreno de juego. También subieron una imagen junto a la centrocampista catalana internacionales como Álex Baena.
Todo ello ocurrió mientras España firmaba una de sus noches más convincentes del torneo. La selección derrotó a Austria por 3-0 y avanzó a los octavos de final, devolviendo al equipo español a una ronda que no alcanzaba después de ganar una eliminatoria mundialista desde 2010. El año en el que la Selección consiguió su primera estrella. Los goles y el juego pertenecían a los futbolistas sobre el césped, pero el ambiente en la grada contribuyó a convertir el encuentro en un acontecimiento de dimensiones mucho mayores.
El partido de las estrellas en Los Ángeles
Los Ángeles ofrecía, además, el escenario perfecto para esa mezcla. En una ciudad acostumbrada a reunir deporte, cine, música y celebridades, el partido de España se transformó en un punto de encuentro para figuras de procedencias muy distintas. Rosalía, Penélope Cruz, Javier Bardem, Carles Puyol, David Villa y Alexia Putellas fueron algunos de los nombres que acompañaron a la selección desde la grada. La repercusión de esas imágenes confirmó que el Mundial no solo se estaba disputando sobre el césped. También estaba generando un enorme espectáculo social y cultural alrededor de los partidos.
Y en ese contexto, la figura de Alexia adquiere todavía más relevancia por el momento personal y profesional que atraviesa. Su aparición en el Mundial llegó pocas semanas después de anunciarse el final de su larguísima y exitosa etapa en el Barcelona. Catorce temporadas, más de quinientos partidos y una condición de máxima goleadora histórica del club dejaron tras de sí una despedida que cerró mucho más que una relación contractual. Alexia se marchó como uno de los grandes símbolos de la historia de la entidad y como una de las futbolistas que ayudaron a transformar para siempre la dimensión del equipo femenino.
Por eso, cada aparición pública de la futbolista tiene ahora una lectura inevitable sobre su futuro. Las informaciones que la sitúan rumbo al London City Lionesses se han convertido estas semanas en una especie de territorio intermedio. El Barcelona ya pertenece a una etapa cerrada y el siguiente destino espera su confirmación definitiva. En medio de esa transición, Alexia apareció relajada, sonriente y disfrutando del Mundial como una aficionada más, aunque la reacción de quienes la rodeaban demostró que hace tiempo que dejó de ser una espectadora cualquiera.
Hay futbolistas admirados por sus compañeros, otras que alcanzan una enorme popularidad entre los aficionados y unas pocas que consiguen convertirse en referentes culturales más allá del deporte. Alexia ha entrado en ese último grupo. Su presencia junto a Rosalía y Penélope Cruz no resultó extraña ni forzada. Al contrario. La fotografía funcionó precisamente porque las tres representan, desde ámbitos diferentes, una generación de mujeres españolas con una influencia internacional extraordinaria.
También resultó significativa su coincidencia con Puyol. Durante décadas, las grandes leyendas del fútbol español que ocupaban ese tipo de espacios en un Mundial masculino procedían casi exclusivamente del propio fútbol masculino. La presencia de Alexia, tratada y reconocida con la misma condición de leyenda, explica mejor que cualquier discurso el cambio producido durante los últimos años.
No acudió al estadio únicamente una campeona del mundo, una doble Balón de Oro o una ex capitana del Barcelona. Fue una de las grandes figuras del fútbol español contemporáneo. Y así fue recibida. Mientras España celebraba el pase y el estadio se llenaba de imágenes de euforia, Alexia volvió a demostrar que su capacidad para atraer los focos no depende de llevar botas ni de estar sobre el césped.
Bastó su aparición en la grada para convertirse en uno de los nombres de la noche. Entre fotografías, saludos y encuentros con algunas de las personalidades más famosas del país, la futbolista disfrutó de unas vacaciones que llegan justo en la frontera entre dos vidas deportivas. Atrás queda el Barcelona, el club en el que construyó una leyenda durante catorce años. Por delante aparece un nuevo desafío que apunta hacia Londres. Y, en medio, una noche de Mundial en Los Ángeles que volvió a recordar algo que el fútbol ya sabe desde hace tiempo. Allí donde aparece Alexia Putellas, rara vez pasa desapercibida.

