Andrea Vilaró (Barcelona, 1993) lleva 16 años jugando a baloncesto y aun parece que le queda cuerda para rato. Como jugadora de club tiene dos títulos de Liga, otros dos de la Copa de la Reina y una Supecopa. Con la selección obtuvo un oro y una plata en los campeonatos de Europa y un quinto puesto en los Juegos Olímpicos de París. Su próxima cita es el mundial de Berlín el próximo mes de septiembre, lo de acudir a la cita olímpica de Los Angeles ya tendrá tiempo de pensarlo.
En su adiós a Perfumerías Avenida habló de que dejaba atrás una etapa llena de amor, pasión y comprensión. Un lujo poder despedirse así.
Salamanca ha sido mi segunda casa y Perfumerías Avenida el club donde he estado más tiempo jugando. A pesar de que al principio fue una historia un poco difícil porque llegaba a un equipo acostumbrado a ganarlo todo, poquito a poco fui encontrando el sitio y conociendo a la gente. Es una ciudad súper especial a la que me gustaría regresar algún día con mi familia o con mis sobrinos, y si en un futuro tengo hijos, también con ellos porque solo tengo muy buenos recuerdos de una tierra que me ha marcado un antes y un después en mi vida
A lo largo de 350 partidos parece que ha conseguido enamorar a toda la afición. ¿Cómo lleva eso de sentirse tan querida por tanta gente?
Lo considero como un agradecimiento de toda esta gente que lleva siete años apoyándome. Uno de los lemas del club es “lucha, corazón y entrega”, y desde el primer día intenté darles lo que ellos pedían. Creo que por eso congeniamos tan bien. La verdad es que resultó bastante sencillo encajar con una afición que tenía unos valores que son idénticos a los que quería transmitir en la cancha.
Sin embargo, en su última rueda de prensa admitió que las últimas temporadas habían sido un tanto complicadas a nivel emocional y deportivo.
Es que, al final, el club estaba en una época de transición y, quieras o no, es algo que también afecta a las jugadoras por mucho que queramos salirnos de esa burbuja. Ver cómo el equipo perdía finales y partidos y que, a lo mejor, dejábamos de ser tan competitivas como años atrás, también influye mucho en que sufriera anímicamente más por todo este cariño que le tenía a la afición. Si sufre la gente y ves que no está contenta, no ayuda tampoco a que las temporadas sean plácidas y de esta forma todo resulta ya más complicado que antes.

¿Y no le da miedo salir de la zona de confort?
Es que tenía claro que era el siguiente paso a dar en mi carrera. Necesitaba salir un poco de lo que estaba pasando, sobre todo este último año que me ha tocado también ser capitana. Aunque he disfrutado en muchas ocasiones, también he sufrido en otras, y para mí el baloncesto significa disfrutar, competir y pasárselo bien. Llegué a un punto que iba muy justa de energía y aquí tenemos que estar para dar el cien por cien. Lo que ocurre es que anímicamente y emocionalmente ya no podía dar más.
¿Espera entonces recuperar esa alegría con su nuevo equipo?
Lo que pretendo es disfrutar y ver el baloncesto desde otra perspectiva con otros objetivos distintos a los que tenía en Salamanca como es ganar partidos, avanzar en Eurocup, e intentar llegar a lo más alto en la liga. Suelo decir que hay veces que cuando te bañas en un mar distinto al que estás acostumbrada te vuelve la motivación y las ganas.
Zamora, Burgos, Cáceres, La Seu d´Urgell, Salamanca y ahora Lugo. Parece una trotamundos del baloncesto.
La verdad es que me gusta asentarme. Llevo más de 16 años jugando al baloncesto, de ellos 15 como profesional. Si uno se fija bien en Zamora, Burgos y Cáceres solo estuve un año, mientras que en La Seu d´Urgell permanecí cuatro temporadas y en Salamanca otras siete, así que también se puede decir que solo he estado en dos equipos en los últimos once años.
Resulta un poco extraño que con el nivel que hay en baloncesto en Cataluña haya hecho la mayor parte de su carrera lejos de su casa.
Estuve cuatro años en el mejor momento de La Seu d´Urgell, que fueron años de play offs y de la Copa de la Reina. Además esta temporada la Penya ha descendido de categoría y eso también influye para que no haya podido acercarme un pelín más a casa.
Se supone que mantiene su ilusión por volver…
Sí, claro. Parece lógico que cualquier jugadora aspire a disfrutar del baloncesto y de su familia es su misma ciudad. Desde luego, eso es algo me gustaría conseguir algún día.
Con 33 años ya tendrá planeado un poco su futuro lejos de las canchas. ¿Da vértigo a una jugadora que está en la élite dar ese paso?
Hace falta algo de ayuda psicológica para ir encontrando tu espacio y saber muy bien lo que quieres hacer. Estos dos últimos años me estoy formando mucho en liderazgo así como gestión y marketing deportivo. Estoy intentando encontrar lo que va a ser mi futuro más próximo, aunque esperemos que aun me queden muchos años de baloncesto.
¿Tan importante resulta la ayuda de un psicólogo en estos casos?
Por supuesto que sí. Creo que el psicólogo es vital en todas las etapas de tu vida para poder tener siempre cerca a una persona con la que puedas hablar y que al mismo tiempo te pueda aconsejar o ayudar en la toma de decisiones. Lo que sí te puedo decir es que, en mi caso, me ha resultado muy útil y considero que es una figura muy importante.
Comenzó con el baloncesto en el colegio IPSI de Barcelona y poco a poco ha ido subiendo escalones hasta llegar a la selección. ¿Ha conseguido que se cumplan todos sus sueños de adolescente?
Si me hubiesen dicho la primera vez que cogí una pelota que me pasaría todo lo que me ha pasado con el baloncesto, jamás me lo hubiese creído. De pequeña seguía mucho la NBA y de vez cuando le decía a mi madre que quería ser jugadora de la NBA sin ni siquiera saber que había una competición femenina. Así que puedo decir que sí, que sí se han cumplido todos mis sueños relacionados con el baloncesto.

Igual la pregunta es reiterativa hacia las mujeres, pero desde fuera parece que están obligadas a renunciar a la maternidad para poder llegar a la élite y mantenerse
Estamos en un país libre y abierto donde ahora mismo las mujeres podemos decidir lo que queremos ser, y en eso incluyo la posibilidad de tener hijos o no. Por suerte, somos dueñas de nuestro destino. En mi caso no considero que haya renunciado a la maternidad porque para mi el baloncesto es como si fuera mi hijo. Creo que hay otras muchas manera de sentirnos plenas y orgullosas del camino que estamos recorriendo sin necesidad de tener hijos.
¿Es habitual que los clubes pongan trabas a las jugadoras para ficharlas si confiesan que entre sus planes está el de ser madre?
Ese ha sido, precisamente, uno de los puntos más importante que negociamos hace dos años en nuestro convenio colectivo entre la asociación de jugadoras, la federación y los clubes. Teníamos que dar amparo a las deportistas que se quedaban embarazadas, y lo hemos logrado. Estoy muy contenta de que se hayan reconocido ese tipo de derechos para que una mujer que quiera quedarse embarazada mantenga su contrato con el club sin que se le pueda poner ningún tipo de obstáculo.
Se le nota muy optimista.
Es que realmente creo que este tipo de cosas suponen un gran avance para el reconocimiento de los derechos de las jugadoras y una manera de protegerlas. Estamos hablando de que se han reconocido derechos básicos al margen de la maternidad en otros temas tan esenciales como los relacionados con el disfrute de vacaciones, las bajas laborales o las cotizaciones a la Seguridad Social.
¿Es complicado para una jugadora que tiene que viajar con frecuencia mantener una relación de pareja con alguien ajeno al deporte y con horario de oficina?
Hablo de mi caso en concreto y te digo que nunca he vivido problemas de esos. Soy de las que pienso que al igual que tú apoyas a tu pareja que trabaja en una oficina o de cara publico con sus horarios y sus rutinas, el apoyo tiene que ser recíproco. Lo que sí está claro es que los deportistas tenemos otros ritmos de vida y le damos prioridad a otras cosas porque tenemos ataduras con los viajes y la competiciones. Lo importante es encontrar a alguien que te apoye y que tú le apoyes.
¿Ha llegado a vivir algún episodio de machismo en las canchas de baloncesto?
No, la verdad es que no. Estamos hablando de un deporte que siempre se ha caracterizado por tener unos aficionados muy fieles a lo que son los valores propios del baloncesto. No tiene mucho sentido hacer comentarios machistas si vas a un pabellón donde se juega un partido de chicas porque sería una hipocresía. Tal ve sea también porque ahora hay una mayor concienciación sobre estos temas, pero lo que está claro es que las mujeres cada vez somos más capaces de hacer todas esas cosas que durante años se nos prohibió o que no estaba bien visto que la hiciésemos.
¿Tiene envidia sana del boom que ha experimentado el fútbol femenino en España?
No. Al final ellas han hecho un trabajazo y se lo merecen. Lo que ocurre es que me hubiese gustado que nosotras, en su momento, hubiésemos sido un pelín más rebeles pero somos conscientes de que somos un país de futboleros y a ellas siempre se les va a hacer caso más rápidamente que a nosotras. Tenemos que seguir haciendo nuestro camino dando pasitos hacia adelante. Ese es el objetivo.
Por último, ¿cómo convencería a una adolescente que duda entre elegir baloncesto y cualquier otra actividad extraescolar?
Es que ni siquiera trataría de hacerlo. Le diría que hiciese lo que a ellas le apetezca porque al final no hay mejor afición que la que realmente quieres hacer. Si quiere hacer ballet, baloncesto, futbol, o lo que sea, que lo haga. Lo importante es que encuentre un sitio donde pueda sentirse a gusto y pueda desarrollar su talento. Y si quiere probar un deporte distinto cada año, pues que lo haga.

