TENIS

Aryna Sabalenka y la ‘maldición del anillo’ que le sigue desde Madrid

La número uno del mundo atraviesa su momento más delicado de las ultimas temporadas tras despedirse de Wimbledon y encadenar varios torneos sin levantar un título

Aryna Sabalenka nunca ha sido una tenista cualquiera. La bielorrusa ha construido una imagen tan potente por su tenis como por su forma de entender la competición: espontánea, bromista y sin filtros, tanto en la pista como delante de un micrófono. Una personalidad que la ha convertido en una de las jugadoras más carismáticas del circuito femenino.

Sin embargo, esa sonrisa empieza a esconder cierta frustración. La número uno del mundo volvió a despedirse antes de tiempo de un gran torneo al caer este domingo en los octavos de final de Wimbledon frente a Naomi Osaka por 6-2 y 7-6 (2), en un encuentro que se resolvió en 90 minutos y que confirmó el delicado momento que atraviesa la tenista, todavía sin títulos en esta parte de la temporada.

La mujer a batir

Hablar de Aryna Sabalenka es hacerlo de una de las grandes dominadoras del tenis femenino en los últimos años. La jugadora de 27 años conquistó sus dos primeros Grand Slam en el Abierto de Australia de 2023 y 2024, enlazó otros dos en el US Open de 2024 y 2025 y se consolidó como la gran referencia del circuito gracias a una regularidad al alcance de muy pocas. Desde que alcanzó el número uno del mundo en septiembre de 2023 ha permanecido durante la mayor parte del tiempo en lo más alto del ranking WTA, acumulando además 24 títulos individuales y 11 torneos WTA 1000 en su palmarés.

Aryna Sabalenka posando junto al trofeo del US Open 2024

Del anillo a la sequía

Las casualidades también existen en el deporte y la de Sabalenka empieza a llamar la atención. Desde que anunció su compromiso con el empresario brasileño Georgios Frangulis, el pasado 5 de marzo, la número uno del mundo no ha vuelto a levantar un título. La racha comenzó en el WTA 1000 de Madrid, donde cayó en cuartos de final, y continuó con las eliminaciones en octavos de Roma, los cuartos de Roland Garros, las semifinales de Berlín y los octavos de Wimbledon. Cinco torneos consecutivos sin trofeo para una tenista acostumbrada a pelear, casi por norma, por cada título que disputa.

Aunque nadie crea que un anillo de compromiso tenga influencia en el rendimiento de una deportista, la curiosa coincidencia no ha pasado desapercibida entre los aficionados, que ya bromean en redes sociales con la llamada “maldición del anillo”, mientras Sabalenka busca el torneo que ponga fin a una sequía impropia de la jugadora que domina el ranking WTA.

Aryna Sabalenka y Georgios Frangulis tras la pedida de mano

Una campeona sin filtros

Tras caer ante Naomi Osaka en Wimbledon, la tenista de Minsk volvió a demostrar que, además de una de las mejores jugadoras del planeta, también es una de las más espontáneas del circuito. En la rueda de prensa posterior al encuentro reconoció, entre resignación y una sonrisa, que su único deseo era “ir a emborracharme por completo, olvidarme del tenis e intentar volver en mejor forma”, una confesión que refleja tanto la frustración del momento como la naturalidad con la que suele afrontar los momentos más complicados. Más allá de la pista, además, la tenista ha sabido construir una imagen muy distinta a la de otras estrellas del tenis: bailes, bromas con su equipo, viajes, moda y momentos de ocio protagonizan con frecuencia sus redes sociales, donde deja ver una personalidad espontánea y alejada del perfil más hermético que suele rodear al deporte de élite.

Aunque su ventaja al frente del ranking WTA se haya reducido de forma considerable y la kazaja Elena Rybakina le este pisando los talones, pocos dudan de que Sabalenka volverá a pelear por los grandes títulos y que la llamada “maldición del anillo” no se quedara en mas que una curiosa coincidencia. 

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