Una temporada más, el recuento de las lesiones de cruzado, una de las más duras que se puede sufrir para un futbolista, que han sufrido las jugadoras ha dejado una imagen preocupante. La última según escribimos estas líneas es Jordyn Huitema, del Chicago Stars se suma a nombres como el de Enith Salón, Inma Gabarro que a su vez se unían a las lesionadas previamente como Laia Alexaindri, Carmen Menayo o la propia Alexia Putellas.
La conclusión de la experta
La investigadora Cristina Monleón reflexiona de un momento en el que cree que debe ser “un punto de inflexión en la forma de entender el entrenamiento y la gestión de la carga de trabajo en el fútbol femenino” .

La experta recuerda que el LCA es “una de las lesiones más graves y limitantes en deportes como el fútbol”, especialmente porque “una gran parte de estas lesiones se producen sin contacto directo” . El mecanismo es claro: “la rodilla colapsa hacia dentro, la cadera rota y el pie queda fijado al terreno de juego”, una combinación que supera la resistencia del ligamento.
Un dato demoledor
La evidencia científica es contundente. “Las mujeres presentan un mayor riesgo de sufrir una rotura del LCA que los hombres… ese riesgo puede situarse entre cuatro y seis veces por encima” . No es una percepción mediática: los datos lo respaldan.
La especialista insiste en que “una lesión como la del LCA nunca puede explicarse por una única causa” . En la ecuación entran la planificación de cargas, la fatiga, los déficits de fuerza, los desequilibrios musculares, el estado del césped y factores fisiológicos específicos de la mujer, como las variaciones hormonales.

También recuerda que durante años “se han trasladado al fútbol femenino modelos de entrenamiento desarrollados a partir del masculino”, algo que ya no es sostenible: “las mujeres necesitan una aproximación específica… los programas generalistas no funcionan” .
La prevención, por tanto, debe ser individualizada: “Conocer las características físicas, fisiológicas y biomecánicas de cada futbolista permite diseñar estrategias mucho más eficaces”.
Recuperar no es solo operar: “La operación es solo el inicio”
Sobre los casos que no recuperan en los plazos previstos, la experta es clara: “La operación es únicamente el inicio de un proceso largo y complejo” . La rehabilitación depende de la cicatrización, la calidad del trabajo físico, la adaptación a las cargas y factores psicológicos como la confianza.
Uno de los puntos críticos es la presión por acelerar los tiempos: “Introducir cargas que los tejidos todavía no están preparados para soportar puede traducirse en inflamación persistente, dolor o incluso retrasar la recuperación”.

Además, recuerda un dato inquietante: “aproximadamente un 15% de los deportistas vuelve a sufrir una lesión del LCA, porcentaje que puede alcanzar el 30% en jóvenes” . Por eso, el éxito no es volver a jugar, sino mantenerse: “El verdadero éxito consiste en mantener un seguimiento posterior y continuar fortaleciendo las estructuras implicadas”.
“El objetivo ya no es solo tratar la lesión”
Desde la investigación, el reto es comprender por qué unas futbolistas tienen más riesgo que otras. “Todavía quedan muchas preguntas sin respuesta”, admite. El tejido conectivo depende de nutrición, hidratación, entrenamiento y factores biológicos, pero también de genética: “ha cobrado interés el polimorfismo rs12722 en el gen COL5A1 y su posible relación con la predisposición a la rotura del LCA” .

Su grupo estudia este genotipo junto a variables como minutos jugados, posición, historial lesional o recaídas. La clave, afirma, es “comprender la lesión desde una perspectiva multifactorial” y avanzar hacia “una prevención realmente personalizada”.
Ciencia, especificidad y responsabilidad
La especialista resume el desafío con una frase que debería resonar en clubes, ligas y cuerpos técnicos:
“El gran reto de la investigación es transformar el conocimiento científico en herramientas útiles para que las futbolistas puedan entrenar mejor, competir con mayor seguridad y reducir el impacto de una lesión que sigue siendo una de las más devastadoras del fútbol femenino” .

