A pesar de la criba a 50 países para profesionalizar el jurado, hay una falta de voto femenino que la organización rara vez menciona: una notable falta de paridad. Aunque parezca una paradoja, el premio más importante del fútbol practicado por mujeres sigue siendo decidido, de forma mayoritaria, por hombres. Las estimaciones de 50 países, hacen sencillo el cálculo, votan periodistas, entrenadores y capitanas. Esta reducción de los votos a tan solo 50 países, hace que la votación sea menos democrática, pero más justa.
Para muestra, un botón
El voto de España. La papeleta del país que ostenta la corona mundial y que ha acaparado los últimos galardones con figuras como Alexia Putellas o Aitana Bonmatí, recae en manos de un hombre. El encargado del voto español es el periodista David Menayo (del diario Marca). Si bien su especialización y larga trayectoria cubriendo el fútbol femenino están contrastadas, la anécdota se eleva cuando miramos el panorama global. Su figura refleja una anomalía que va más allá del Balón de Oro: evidencia que, aunque las mujeres han conquistado el protagonismo sobre el césped, dentro del periodismo deportivo siguen teniendo un grueso techo de cristal.
El fútbol femenino conocerá a sus 30 mejores futbolistas hoy, las nominadas al galardón individual más codiciado. A medida que el nivel sobre el verde crece de forma exponencial, las estructuras que lo evalúan se han visto obligadas a evolucionar. Además del debate sobre quienes se van a posicionar entre las 30 jugadoras más importantes del mundo, también hay una X marcada sobre las personas que tienen capacidad de decisión, en las capitanas, entrenadoras y periodistas que votan en función de un criterio totalmente subjetivo y personal.
Lejos quedan los tiempos en los que los premios se otorgaban por inercia o por reconocimiento de nombre. Hoy, la elección del Balón de Oro Femenino es un proceso estructurado que ha sufrido modificaciones clave para blindar su prestigio y hacer justicia a la realidad del deporte.
¿Quién diseña la lista de las 30 nominadas?
Antes de que se emitan los votos, hay un proceso de elección previo. Pasar de las miles de jugadoras profesionales que hay en el mundo a una lista de solo 30 nombres es un ejercicio no tan democrático como parece.
Esta primera selección no es democrática, sino editorial. Corre a cargo de las redacciones de la revista France Football y el diario L’Équipe, a las que ahora se suman los expertos de la UEFA (que coorganiza el evento). Este panel cerrado tiene la responsabilidad de escanear todo lo ocurrido durante la temporada deportiva (del 1 de julio al 30 de junio) y dictaminar quiénes han sido las protagonistas. Es aquí donde el trabajo periodístico de observación debe ser implacable para no dejar fuera a talentos de ligas menos mediáticas, asegurando que la lista refleje la globalidad y el mérito, y no solo el marketing de los grandes clubes europeos.
Menos democrático, pero más justo
Una vez que la lista de 30 nominadas es oficial, el poder cambia de manos. Y es aquí donde encontramos uno de los cambios más celebrados y necesarios en la historia reciente del galardón.
En el pasado, la amplitud del jurado (que incluía a representantes de casi todo el mundo) generaba un problema grave en la categoría femenina: periodistas de países donde el fútbol femenino no tiene estructura ni seguimiento terminaban votando basándose en resúmenes o, peor aún, en la popularidad en redes sociales.
Para erradicar esto, France Football recortó la capacidad de voto de los países. Actualmente, el jurado del Balón de Oro Femenino está compuesto exclusivamente por 50 periodistas representantes de los 50 países mejor clasificados en el ranking FIFA femenino (a diferencia de los 100 países que votan en el masculino). Esta medida elitista es, en el fondo, profundamente democratizadora: asegura que quienes votan son personas que realmente consumen, analizan y entienden el fútbol femenino de élite.
Cada uno de estos 50 periodistas elige a cinco jugadoras, otorgándoles 6, 4, 3, 2 y 1 punto respectivamente. Recortar el número de países que puedan optar a la votación no deja de ser un recorte en cuanto a cantidad; pero deja paso a un criterio más pulcro, por tanto, esta votación adquiere una calidad mayor.
¿Votación ambigua?
Era común en la votación a la mejor futbolista del año, confundir criterios que nunca nadie había aclarado. Votaciones por año natural, por temporada, por títulos colectivos, por títulos individuales o incluso, por la carrera que había llevado al jugadora. Esas dudas, quedan resueltas en esta edición de la gala del Balón de Oro.
Tener a un jurado especializado no sirve de nada si los criterios de evaluación son ambiguos. Por ello, la organización ha redefinido qué se valora. Desempeño individual y carácter resolutivo: es el criterio rey. Se busca a la jugadora que ha cambiado el curso de los partidos, premiando su estado de forma puro. Rendimiento colectivo y récords: el fútbol es un ecosistema colectivo. Se premia a aquellas jugadoras que han sido el motor táctico o emocional para que sus clubes o selecciones levanten títulos. Clase y Fair Play: la actitud dentro y fuera del campo. En un deporte cada vez más expuesto, el impacto social, la imagen pública y el juego limpio (“dar ejemplo”) pueden decantar la balanza en caso de empate técnico.
De París a Londres
Este escrutinio milimétrico culminará este año en un escenario completamente distinto. Por primera vez desde 2019, la gala abandona el icónico Théâtre du Châtelet de París.
El próximo 26 de octubre de 2026, la ceremonia aterrizará en Londres para conmemorar el 70º aniversario de la creación del Balón de Oro (como homenaje a Sir Stanley Matthews, el primer ganador en 1956). Que la coronación de la mejor futbolista del mundo se produzca en Inglaterra, la cuna moderna del boom del fútbol femenino tras la Eurocopa de 2022, es un guiño poético inmejorable.
Hoy conoceremos los 30 nombres. Pero quienes realmente tienen el partido en sus manos son los miembros del club de los 50. De su criterio y rigor depende que el Balón de Oro Femenino siga consolidándose como el premio más justo y codiciado del fútbol mundial.

