NATACIÓN ARTÍSTICA

El nuevo reglamento de la natación artística, un obstáculo para España

El sistema de puntuación ha cambiado la forma de competir y ha dificultado el camino de las españolas hacia el oro

SEINE-SAINT-DENIS, 09/08/2024.- Las nadadoras españolas Alisa Ozhogina e Iris Tio Casas compiten en la prueba de dúo rutina técnica de la Natación Artística de los Juegos Olímpicos de París 2024 en el Centro Acuático, en Seine-Saint-Denis, Francia, este viernes. EFE/ Lavandeira Jr
SEINE-SAINT-DENIS, 09/08/2024.- Las nadadoras españolas Alisa Ozhogina e Iris Tio Casas compiten en la prueba de dúo rutina técnica de la Natación Artística de los Juegos Olímpicos de París 2024 en el Centro Acuático, en Seine-Saint-Denis, Francia, este viernes. EFE/ Lavandeira Jr

El Europeo de París está dejando una sensación cada vez más familiar para la natación artística española: el oro se resiste pese a actuaciones de altísimo nivel. No se trata de una situación puntual. Desde la implantación del nuevo sistema de puntuación en 2023, España ha visto cómo el camino hacia lo más alto del podio se ha complicado en una disciplina en la que durante años fue una de las grandes referencias. ¿Qué cambió para que conquistar el oro sea ahora mucho más difícil?

Así cambió la forma de puntuar

Durante años, la natación artística se decidió a partir de la valoración de los jueces sobre la ejecución y la impresión artística de cada rutina. Aunque la dificultad también contaba, el sistema dejaba un amplio margen a la interpretación. Con el objetivo de hacer la puntuación más objetiva, World Aquatics, la federación internacional de natación, implantó en 2023 un nuevo reglamento que cambió por completo la forma de competir.

La principal novedad fueron las coach cards, unas tarjetas que los entrenadores entregan antes de competir y en las que detallan todos los elementos de la rutina y el grado de dificultad previsto para cada uno. A partir de esa declaración, los jueces comprueban si las nadadoras ejecutan exactamente lo anunciado. Si un elemento no se realiza como estaba previsto o queda incompleto, entra en juego la base mark, una penalización que reduce de forma importante la puntuación de ese movimiento. En otras palabras, ya no basta con presentar una coreografía impecable: también hay que asumir riesgos y ejecutarlos con precisión.

Ese cambio ha convertido la estrategia en un factor decisivo. Los equipos deben encontrar el equilibrio entre arriesgar con rutinas de mayor dificultad o apostar por ejercicios más seguros para evitar penalizaciones. El resultado es un deporte más previsible en su puntuación, pero también mucho más exigente para entrenadores y nadadoras, que ahora diseñan cada rutina con la calculadora casi tan presente como la creatividad.

Un nuevo reto en las piscinas

España fue una de las selecciones que mejor interpretó el nuevo reglamento desde su llegada. Prueba de ello fue el oro en la rutina técnica por equipos en el Mundial de Fukuoka 2023, donde el combinado dirigido por Mayu Fujiki apostó por una estrategia equilibrada: reducir el riesgo de penalizaciones sin renunciar a una rutina competitiva. Mientras otras potencias asumieron más dificultad y pagaron sus errores, las españolas encontraron el equilibrio perfecto para conquistar el título

París 2024 confirmó que el efecto sorpresa del nuevo reglamento había desaparecido. La rápida adaptación que permitió a España sacar ventaja en 2023 dejó de ser un factor diferencial cuando el resto de potencias también ajustó sus rutinas al nuevo sistema y elevó su nivel de dificultad. Desde entonces, las españolas se han encontrado con una competencia mucho más igualada, en la que pelear por el oro exige rozar la perfección en cada ejercicio.

La Selección de natación artística en París 2024.
@blankitole

Un deporte en constante evolución

Dos temporadas después de su implantación, el nuevo sistema de puntuación continúa redefiniendo la natación artística. Lo que comenzó como una reforma para hacer las notas más objetivas ha cambiado la forma de entrenar, diseñar y competir en cada rutina. Las selecciones ya no solo buscan emocionar al jurado, sino encontrar la combinación perfecta entre dificultad, precisión y estrategia.

España afronta ahora el mismo desafío que el resto de potencias: evolucionar al ritmo que lo hace un deporte en constante transformación. Sin embargo, el talento de la actual generación invita al optimismo. Nadadoras como Iris Tió, Lilou Lluís o Txell Ferré han demostrado que España sigue contando con un bloque capaz de pelear por las medallas en los grandes campeonatos, incluso en un escenario mucho más exigente.

Los resultados del Europeo de París reflejan que el margen entre subir a lo más alto del podio o quedarse a las puertas es cada vez menor, una realidad que confirma que el reglamento no solo cambió la manera de puntuar, sino también la forma de luchar por el oro.