La historia volvió a repetirse para Iris Tió. La vigente campeona del mundo del solo libre no pudo conquistar el único gran título individual que todavía falta en su palmarés y cerró el Campeonato de Europa de París con la medalla de bronce. Un resultado que, más allá del podio, volvió a evidenciar el principal hándicap de la natación artística española frente a sus grandes rivales: la menor dificultad de sus ejercicios.
La catalana, de 23 años, llegaba al Europeo como una de las grandes favoritas tras una temporada sobresaliente y después de sumar ya dos platas en la competición francesa, en el dúo libre junto a Lilou Lluís y en el dúo mixto libre con Dennis González. Sin embargo, el oro individual volvió a escaparse.
Antes incluso de lanzarse al agua, Tió partía con una clara desventaja. Aunque aumentó en dos puntos la dificultad de su rutina respecto a las preliminares, su ejercicio presentaba únicamente la octava mayor dificultad entre las doce finalistas, muy por detrás de la bielorrusa Vasilina Khandoshka y de la alemana Klara Bleyer, que contaban con más de dos puntos y medio de ventaja en ese apartado.
Con ese escenario, la española necesitaba rozar la perfección en la ejecución y, sobre todo, en la impresión artística para mantenerse en la lucha por el título. Y estuvo muy cerca de conseguirlo.

Su interpretación del Himno al amor de Édit Piaf (reinterpretada por Céline Dion) volvió a confirmar por qué es una de las nadadoras con mayor capacidad artística del circuito internacional. La actuación emocionó al público y convenció a los jueces, que le otorgaron 145,600 puntos en impresión artística, la mejor nota de toda la final. Pero ni siquiera esa sobresaliente valoración fue suficiente.
La diferencia llegó en la ejecución. Khandoshka, que había presentado una rutina mucho más exigente, obtuvo casi catorce puntos más que la española en ese apartado, una ventaja decisiva para hacerse con el título continental con una puntuación de 292,3887.
La plata fue para la alemana Klara Bleyer, vigente campeona de Europa y una de las grandes dominadoras de la temporada, con 289,2463 puntos. Tió completó el podio con 284,5550, a poco más de cuatro puntos de la segunda posición.
Más allá del resultado, la final volvió a reflejar una realidad que acompaña a la selección española desde la entrada en vigor del actual sistema de puntuación. España continúa destacando por la calidad artística, la creatividad y la capacidad interpretativa de sus rutinas, pero sus principales rivales están apostando por ejercicios de una dificultad técnica superior que les permite partir con una ventaja importante.
En París, esa diferencia volvió a resultar determinante. Tió firmó la mejor actuación artística de la competición, pero el mayor nivel de dificultad presentado por sus rivales terminó inclinando la balanza.
Pese a no alcanzar el título, la nadadora catalana cierra el Europeo con un balance muy positivo: tres medallas (dos platas y un bronce) que consolidan su condición de una de las grandes figuras de la natación artística internacional. El oro europeo tendrá que seguir esperando, pero su rendimiento confirma que continúa instalada entre la élite mundial.

