Durante gran parte de la fase de clasificación para el Mundial femenino de 2027, Inglaterra dio la impresión de tener encarrilado el liderato del Grupo A3. Las Lionesses firmaron un arranque muy sólido y llegaron al tramo final como principales favoritas para hacerse con la primera plaza.
Sin embargo, el duelo disputado en Mallorca modificó por completo el panorama. La victoria española devolvió la emoción a una lucha que parecía encaminarse hacia el conjunto inglés y dejó todo pendiente de la última jornada.
Ahora, con ambos equipos igualados en puntos, el desenlace se presenta más abierto que nunca. España afronta el cierre de la fase con ventaja, mientras que Inglaterra está obligada a buscar una combinación de resultados que le permita recuperar la posición de privilegio que ocupó durante buena parte del camino.
El liderato todavía en juego
La clasificación llega a su última fecha sin un vencedor definido. España e Inglaterra han protagonizado una de las pugnas más igualadas de toda la fase y ninguna ha conseguido despegarse definitivamente de la otra.
Aunque ambas selecciones comparten puntuación, las campeonas del mundo afrontan el desenlace en mejores condiciones. El rendimiento mostrado en los últimos compromisos les ha permitido colocarse en una situación favorable para depender exclusivamente de sí mismas.
De esta manera, la última jornada servirá para decidir cuál de las dos potencias europeas logra el pase directo al Mundial y cuál tendrá que conformarse con una posición menos ventajosa.

La hoja de ruta inglesa
Las cuentas del conjunto británico son claras. El primer requisito es derrotar a Ucrania en su último compromiso, un paso indispensable para mantener vivas sus aspiraciones.
No obstante, la victoria por sí sola no garantiza el objetivo. Inglaterra también necesita que España no consiga imponerse en su visita a Islandia. Cualquier resultado distinto al triunfo español abriría la puerta a un cambio de líder en el grupo.
Por ello, las futbolistas de Sarina Wiegman afrontarán una jornada marcada por la doble atención: lo que ocurra sobre su propio terreno de juego y las noticias que lleguen desde el otro encuentro decisivo del grupo.
La importancia del 4-0
El partido de Mallorca se convirtió en el gran punto de inflexión de esta fase de clasificación. Más allá del resultado, el encuentro alteró la dinámica competitiva entre ambas selecciones y devolvió la igualdad a una batalla que parecía inclinarse hacia Inglaterra.
La contundencia mostrada por España permitió a las de Sonia Bermúdez reforzar su candidatura al liderato y afrontar el tramo decisivo con una dosis extra de confianza. Además, el triunfo tuvo un peso considerable en los criterios de desempate, un aspecto que puede resultar determinante cuando los márgenes son tan reducidos.
A nivel emocional, el encuentro también supuso una declaración de intenciones. España respondió en uno de los escenarios más exigentes posibles y llegó al momento clave de la clasificación con la sensación de haber recuperado su mejor versión.

La mirada puesta en Reikiavik
Aunque Inglaterra tiene la obligación de hacer los deberes ante Ucrania, buena parte de sus opciones se resolverán a cientos de kilómetros de distancia. El duelo entre Islandia y España se ha convertido en el encuentro que puede decidir el futuro del grupo.
Las Lionesses necesitan que las islandesas sean capaces de frenar a una selección española que llega lanzada al tramo final de la competición. Cualquier tropiezo de las campeonas del mundo sería recibido como una oportunidad de oro por parte del combinado inglés.
Por eso, mientras Inglaterra busca cerrar su trabajo sobre el césped, la atención estará inevitablemente dividida. El liderato ya no depende únicamente de lo que hagan las futbolistas de Sarina Wiegman, sino también de lo que ocurra en Reikiavik durante una de las noches más decisivas de toda la clasificación.

