Mundial Sub-20

España se enfrentará a Italia en las semifinales del Mundial Sub-20

La "rojita" se mete en semis de un Mundial por tercera vez en su historia, las de David Aznar vencen por la mínima a Brasil en cuartos

España ya divisa las semifinales del Mundial Sub-20 en el horizonte. No le hizo falta pasar por encima de Brasil con una goleada de escándalo; le bastó con firmar un partido de muchísimos galones, de equipo campeón. Serias defensivamente, dominadoras absolutas en la medular y decisivas arriba, las de David Aznar demostraron tener argumentos de sobra para soñar en grande.

El gol que refleja esa superioridad, llegó en el ecuador de la primera mitad. La atacante pisó el área, sirvió el pase de la muerte y allí apareció Pau Comendador para mandar el balón al fondo de la red. El leve desvío de la zaga brasileña no fue suficiente para evitar un 1-0 que, a esas alturas, ya era de estricta justicia. La Rojita estaba cómoda y rozó incluso el segundo antes del descanso con una jugada coral entre Pau y Alba que Cris Librán no pudo coronar.

David Aznar, gracias a la profundidad de su banquillo, introdujo hasta cinco cambios buscando piernas frescas, renovando por completo el centro del campo y la delantera con la única excepción de la incansable Rosalía. Sin embargo, la Canarinha saltó al césped la segunda parte con la intención de igualar el choque. Con Brasil perdiendo fuelle, la balanza se inclinó. Noa empezó a ser un puñal en la banda con sus centros venenosos al área pequeña que pedían a gritos una rematadora, y Celia Segura probó los guantes de Lima desde la frontal.

A Camila Orlando no le gustaba lo que veía y agitó el equipo con un doble cambio, mientras que Aznar tuvo que reajustar sus piezas por las molestias en el tobillo de Noe, dando entrada a Carla Juliá y cambiando a Noa de banda. Brasil, obligada por el marcador, intentó dar un paso al frente, pero lo hizo sin fe. Los tímidos avisos de Brendha y un remate en una jugada de estrategia que Sofía Couto no se terminó de creer, fueron el escaso bagaje de una Canarinha incapaz de derribar el muro de una España imperial, que ya acaricia el sueño mundialista.