Diosas del Deporte

Hera, la diosa que llevó a las mujeres a competir en Olimpia hace más de 2.000 años

Los Juegos Hereos ofrecieron un espacio singular para las atletas dentro de una sociedad en la que la participación femenina estaba limitada

Diosas del deporte
La diosa Hera es una de las deidades más importantes de la mitología griega
KiloyCuarto

Durante mucho tiempo, Olimpia ha quedado asociada casi exclusivamente a los atletas masculinos. Hombres corriendo, saltando o midiéndose en distintas pruebas mientras buscaban el reconocimiento de los espectadores y el favor de los dioses. En la Antigua Grecia, el deporte no era un simple espectáculo: estaba estrechamente conectado con la religión, el prestigio y la identidad de las ciudades.

Pero aquella imagen está incompleta.

También hubo mujeres sobre la pista de Olimpia. Lo hicieron en una competición diferente a la masculina y vinculada a Hera, una de las divinidades más importantes de Grecia. Eran los Juegos Hereos, una celebración que ha quedado en un segundo plano frente a la enorme fama de los Juegos Olímpicos, pero que ofrece una perspectiva fascinante sobre la presencia femenina en el deporte antiguo.

Diosa Hera
La diosa Hera en la mitología griega
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Y para entender por qué aquellas jóvenes corrían allí, primero hay que conocer a Hera, la diosa que estaba detrás de aquellas carreras.

La reina de los dioses

Hera no era una figura secundaria dentro del Olimpo. Hija de Cronos y Rea, hermana y esposa de Zeus, ocupó durante siglos un lugar central en la religión griega. Su culto se remonta hasta la época micénica, mucho antes de la Grecia clásica, como demuestran las referencias a su nombre encontradas en tablillas de Tebas y Pilos.

Su influencia tampoco se limitó a un único territorio. Argos, Samos, Olimpia, Esparta, Corinto y Micenas, entre otros lugares, estuvieron ligados a su culto y levantaron santuarios en su honor que llegaron a adquirir una enorme relevancia religiosa.

Tradicionalmente, Hera estaba relacionada con el matrimonio, la legitimidad y la vida conyugal. Sin embargo, la imagen que ha sobrevivido hasta nuestros días suele reducirla a la esposa celosa de Zeus, enfrentada constantemente a las amantes y a los hijos que el dios tuvo fuera de su matrimonio.

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Estatua arcaica de Hera en Samos, Grecia
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Los mitos cuentan una historia bastante más compleja. En la Ilíada, Hera demuestra tener criterio, autoridad y capacidad para tomar decisiones por sí misma, llegando incluso a enfrentarse a Zeus e intervenir en los asuntos de dioses y mortales.

Era una divinidad con culto propio, territorios bajo su protección y ceremonias dedicadas exclusivamente a ella. Y entre esos lugares estaba Olimpia.

Las atletas de los Juegos Hereos

Gracias al relato de Pausanias, escritor griego del siglo II d. C., hoy podemos conocer cómo eran aquellas carreras. En su Descripción de Grecia cuenta que, cada cuatro años, jóvenes solteras se enfrentaban en una prueba de velocidad dentro del estadio de Olimpia.

No todas competían juntas. Las participantes se repartían en tres grupos de edad, mientras que el recorrido era algo más corto que el de las pruebas masculinas: aproximadamente una sexta parte menos. También había diferencias en la indumentaria. Corrían con el cabello suelto y llevaban una túnica corta que dejaba al descubierto un hombro y parte del pecho derecho.

El premio estaba muy lejos de las medallas actuales. La ganadora recibía una corona de olivo, además de una parte del animal sacrificado en honor a Hera. También podía dedicar una estatua con su nombre, convirtiendo aquella victoria en un recuerdo permanente.

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Estatua de mármol blanco que representa a la antigua diosa Hera con un pavo real en el jardín del castillo de Sanssouci, en Postdam, Alemania
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Pero las mujeres no estaban presentes únicamente sobre la pista. Dieciséis mujeres casadas se ocupaban de organizar la celebración y participaban en los rituales vinculados a la diosa.

Hera, poder y venganza

La personalidad de Hera se entiende mejor a través de los mitos que protagoniza. Muchas de sus historias nacen de las infidelidades de Zeus y muestran a una diosa que no suele aceptar las humillaciones sin responder.

Heracles, nacido de una relación de Zeus con Alcmena, fue perseguido por Hera desde antes de llegar al mundo. Io, otra de las mujeres vinculadas al dios, también sufrió las consecuencias de su furia después de que la diosa descubriera el engaño.

Pero si hay un episodio que explica su carácter es el juicio de Paris. Hera, Atenea y Afrodita se enfrentaron por el título de la más bella y el príncipe troyano escogió a Afrodita, atraído por su promesa de conquistar a Helena. Hera convirtió aquella derrota en una enemistad duradera con Troya, que acabaría teniendo un papel en la guerra contada por Homero.

La Ilíada ofrece, además, una imagen alejada de la simple esposa celosa. Hera aparece como una divinidad astuta, ambiciosa y con capacidad para actuar por iniciativa propia, capaz de intervenir en los acontecimientos y desafiar incluso la voluntad de Zeus.

Una historia que merece recordarse

Quizá lo más sorprendente de esta historia no sea que aquellas mujeres corrieran, sino que durante siglos su presencia haya quedado casi borrada de la imagen que tenemos de Olimpia. Hoy conocemos nombres, marcas y medallas de incontables atletas, pero aquellas corredoras compitieron en un mundo que no medía el deporte como lo hacemos ahora.

Y aunque el tiempo haya convertido sus carreras en una historia lejana, su presencia demuestra que las mujeres también encontraron un lugar en uno de los escenarios deportivos más importantes de la Antigüedad.

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