Ajedrez

La estrella española que ha llevado el ajedrez a otro nivel

Anna Cramling, la hija de dos Gran Maestros que ha priorizado la creación de contenido frente a la dedicación total al ajedrez

En los pasillos de los grandes torneos internacionales suele imperar un silencio casi litúrgico, roto únicamente por el crujido de las sillas y el suave golpeteo de los relojes para detener y reanudar el cronómetro. Durante décadas, esa atmósfera densa y cauta fue el hogar natural de la familia Cramling Bellón. En ese entorno creció Anna Cramling, una joven hispano-sueca nacida en Málaga en abril de 2002 que parecía predestinada a la corona de este deporte. Ser hija de dos leyendas mundiales, el Gran Maestro español Juan Manuel Bellón y la Gran Maestra sueca Pia Cramling, situó sus primeros pasos en el ajedrez, en toda una promesa del deporte.

@annacramling

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♬ originalljud – Anna Cramling

Sin embargo, el destino de Anna no se escribiría siguiendo al milímetro el guion tradicional. Aunque posee una técnica brillante que le permitió conquistar el título de Maestra FIDE Femenina (WFM) y rozar un Elo máximo de 2175 puntos, la joven decidió plantar un freno consciente ante la extenuante carrera hacia el título de Gran Maestra absoluta. Para alcanzar esa distinción, la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) impone una barrera implacable: superar los 2500 puntos de Elo y conseguir tres normas excepcionales frente a rivales de élite. Salvar esa distancia de casi 400 puntos no responde únicamente al talento, sino a una entrega de entre seis y ocho horas de entrenamiento diario y obsesivo a lo largo de varios años. En una decisión extraña y honesta, Anna optó por salvaguardar su bienestar emocional y rechazar un camino demasiado competitivo que no encajaba con sus prioridades de vida.

El cambio de registro

La verdadera revolución de su carrera estalló a comienzos de 2020. Tras comentar junto a su madre el Campeonato Mundial Femenino, y en pleno confinamiento y el ajedrez en boca de todos, multiplicado por el impacto de la serie Gambito de Dama, Anna descubrió en las plataformas digitales el canal ideal para transformar su disciplina. Lo que comenzó como transmisiones espontáneas en Twitch se convirtió en un fenómeno mediático. Su naturalidad, su dominio fluido del español, el sueco y el inglés, y su empeño en despojar al ajedrez de su halo más tradicional y elitista conectaron de inmediato con una masa de espectadores novatos que encontraron un enfoque totalmente distinto de este deporte, una visión didáctica y distendida.

Esa transición hacia la creación de contenido, respaldada con fichajes por clubes de eSports y el patrocinio de marcas internacionales, cobró además un tono reivindicativo. Anna transformó sus millones de visualizaciones en un altavoz para denunciar el sexismo, la condescendencia y los episodios de acoso que aún persisten en los circuitos profesionales. A través de sus crónicas de viaje y sus partidas espontáneas, la jugadora ha acercado este deporte a miles de niñas y mujeres que antes se sentían intimi dadas ante un entorno mayoritariamente masculino.

La historia adquiere una hondura especial en el vínculo que mantiene con su madre. Pia Cramling, pionera indiscutible en los años ochenta al erigirse en una de las primeras mujeres de la historia en obtener el título absoluto de Gran Maestro entre hombres, viaja y compite hoy junto a su hija en torneos internacionales y Olimpiadas bajo la bandera sueca.