La Fórmula 1 conquista a las mujeres: ya son el 42% de sus aficionados y su número casi se ha duplicado desde 2018

Las espectadoras ganan peso en la Fórmula 1: televisión, circuitos y redes reflejan un profundo cambio en el perfil de sus aficionados

Audiencia femenina de la Fórmula 1 - Deportes
Un grupo de fans junto a Lewis Hamilton.
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Durante décadas, la imagen tradicional de la Fórmula 1 estuvo asociada a un público eminentemente masculino. Los circuitos, las retransmisiones televisivas y buena parte de la publicidad que rodeaba al campeonato parecían construidos alrededor de ese perfil. Pero la fotografía ha cambiado de manera radical. La audiencia femenina de la Fórmula 1 ha crecido hasta convertirse en una de las claves de la expansión internacional que está viviendo el campeonato.

Las cifras difundidas por la propia Fórmula 1 permiten medir la magnitud de la transformación. En 2018, el campeonato estimaba una base mundial de 506 millones de aficionados. Las mujeres representaban entonces alrededor del 37%. En 2026, la comunidad global supera ya los 830 millones de seguidores y el 42% son mujeres.

Traducido a números absolutos, el cambio resulta todavía más significativo. Aplicando esos porcentajes a las cifras globales publicadas por la F1, en 2018 habría aproximadamente 187 millones de aficionadas. Actualmente serían más de 349 millones. Es una estimación matemática —no un recuento individual publicado por la organización—, pero permite visualizar la dimensión del fenómeno: en ocho años se han incorporado alrededor de 160 millones de mujeres y su número ha aumentado cerca de un 86%.

La transformación no consiste únicamente en que haya más personas siguiendo las carreras. Mientras la base global del campeonato crecía alrededor de un 64% desde 2018, también aumentaba el peso relativo de las mujeres. Es decir, la Fórmula 1 se ha expandido y, al mismo tiempo, se ha hecho más equilibrada desde el punto de vista demográfico.

De un 37% de mujeres en 2018 al 42% actual

Los últimos datos disponibles consolidan esa tendencia. Al cerrar 2025, la Fórmula 1 contabilizaba 827 millones de aficionados en todo el mundo, un 12% más que el año anterior y un 63% por encima de 2018. Dentro de esa masa global, las mujeres suponían ya el 42%, después de que 43 millones de nuevas aficionadas se incorporaran solo durante aquel año. Además, el 48% de los nuevos seguidores registrados durante 2025 eran mujeres.

La revisión publicada por la organización a mitad de la temporada 2026 mantiene ese 42% y eleva la comunidad mundial por encima de los 830 millones de personas. La audiencia femenina de la Fórmula 1 ya no puede entenderse, por tanto, como un público minoritario dentro del automovilismo. Se encuentra cada vez más cerca de la paridad.

Hay que introducir, sin embargo, una precisión importante. Ese 42% representa la composición de la fanbase global estimada por la Fórmula 1, no significa que exactamente el 42% de las personas que ven cada Gran Premio por televisión sean mujeres. Las mediciones televisivas dependen de cada país, operador y sistema de medición. Pero los mercados en los que existen datos diferenciados por sexo también confirman que el cambio está llegando a las retransmisiones.

Estados Unidos ofrece uno de los ejemplos mejor documentados. Según los datos de Nielsen difundidos por ESPN, durante la temporada 2022 las mujeres representaron el 28% de toda la audiencia televisiva estadounidense de Fórmula 1. Cada carrera reunió de media a unas 352.000 espectadoras, un 34% más que durante la temporada anterior.

Aquel mismo año, la competición firmó en Estados Unidos una media de 1,21 millones de espectadores por carrera. El crecimiento femenino fue, por tanto, incluso superior al incremento general que estaba experimentando el campeonato en uno de sus mercados estratégicos.

Las mujeres también han cambiado las gradas de la Fórmula 1

La audiencia femenina de la Fórmula 1

La evolución de la audiencia femenina de la Fórmula 1 tampoco se limita a las pantallas. El cambio puede observarse físicamente en los circuitos. Australia constituye uno de los ejemplos más claros de cómo ha evolucionado el perfil del espectador en apenas unos años.

En 2019, aproximadamente una de cada cuatro personas que compraban entradas para el Gran Premio de Australia era mujer. Cuando la prueba regresó a Melbourne en 2022 después del paréntesis provocado por la pandemia, la proporción femenina se situó aproximadamente entre el 38% y el 40% de las compras. En 2025, las mujeres representaron ya alrededor del 45% de los asistentes al Gran Premio australiano.

La evolución es difícil de ignorar. En uno de los grandes eventos internacionales del campeonato se ha pasado de una distribución aproximada de tres hombres por cada mujer a una situación muy próxima al equilibrio en apenas unos años.

El Reino Unido ofrece otra señal. Sky, responsable de las retransmisiones del campeonato en Reino Unido e Irlanda, asegura que desde que comenzó su periodo de exclusividad en 2019 la audiencia global de la competición en esos mercados ha aumentado un 90%, mientras que la audiencia femenina se ha más que duplicado. Ya en 2022, el operador calculaba que había incorporado 4,3 millones de nuevos espectadores desde 2019 y que 1,7 millones de ellos eran mujeres.

También aparecen señales similares en Asia. China superó en 2025 los 221 millones de aficionados declarados a la Fórmula 1, después de aumentar su base un 39% en un año. Según los datos divulgados por el campeonato, el 46% de los aficionados chinos eran mujeres y más de la mitad había comenzado a seguir la competición durante los cinco años anteriores.

Netflix, redes sociales y una nueva manera de seguir las carreras

Explicar el crecimiento de la audiencia femenina de la Fórmula 1 exclusivamente a través de un único factor sería simplificar demasiado una transformación que afecta a prácticamente toda la estrategia comercial y cultural del campeonato. Sin embargo, existe un elemento cuya influencia sí ha podido medirse: Formula 1: Drive to Survive.

La serie documental estrenada por Netflix convirtió las rivalidades deportivas, los pilotos, los directores de equipo y las tensiones internas del campeonato en una historia accesible incluso para quienes nunca habían entendido la diferencia entre un neumático blando y uno duro. La competición dejó de presentarse únicamente como una sucesión de coches dando vueltas a un circuito y comenzó a vender también personajes, conflictos y relatos personales.

Nielsen trató de medir ese efecto en Estados Unidos. Después de analizar a casi 16 millones de espectadores, detectó más de 360.000 personas que no habían consumido las últimas carreras de 2021, vieron posteriormente Drive to Survive y terminaron siguiendo la Fórmula 1 durante el comienzo de 2022. Además, el 41% de quienes vieron la docuserie también siguieron las primeras semanas del nuevo campeonato.

Eso no significa que Netflix explique por sí solo el crecimiento femenino, pero sí demuestra que la serie funcionó como una puerta de entrada hacia el deporte. Comscore aporta otro dato revelador: en febrero de 2025, prácticamente la mitad de la audiencia británica de Drive to Survive estaba formada por mujeres.

Las redes sociales han desempeñado un papel similar. Según Comscore, la proporción femenina dentro de la audiencia del canal de YouTube de Formula One Management aumentó del 27,5% al 33,5% entre mayo de 2023 y mayo de 2024. En Formula1.com, el número de visitantes únicas aumentó un 73% durante ese mismo periodo y el tiempo total dedicado por las mujeres a sus contenidos creció un 37,3%.

La Fórmula 1 dejó de depender exclusivamente del domingo de carrera. Los pilotos se han convertido en personajes con una presencia permanente en Instagram, TikTok, YouTube y otras plataformas; los equipos producen contenidos propios durante toda la semana y el campeonato ha ampliado su territorio hacia la moda, el entretenimiento y la cultura popular.

La generación que puede llevar a la Fórmula 1 hacia la paridad

La audiencia femenina de la Fórmula 1

Las encuestas internacionales entre aficionados muestran hasta qué punto esta transformación está afectando especialmente a las generaciones jóvenes. En la Global F1 Fan Survey de 2017, apenas el 10% de quienes participaron eran mujeres. En 2021 la proporción había aumentado hasta el 18,3%. En la edición de 2025, realizada entre más de 100.000 aficionados especialmente involucrados de 186 países, la presencia femenina alcanzó ya aproximadamente una cuarta parte de la muestra.

Son cifras que no deben confundirse con la composición del conjunto mundial de aficionados: se trata de una encuesta voluntaria entre seguidores especialmente comprometidos. Sin embargo, su evolución resulta significativa. Entre los participantes pertenecientes a la generación Z, prácticamente la mitad eran mujeres, mientras que tres de cada cuatro aficionados que se identificaban como recién llegados al campeonato dentro de la encuesta eran también mujeres.

La aparición de F1 Academy, la competición femenina creada para impulsar la presencia de mujeres en el automovilismo, se ha integrado igualmente en este nuevo ecosistema. Un 23% de los participantes en la encuesta mundial de 2025 afirmaba seguir el campeonato, pero entre las mujeres la proporción aumentaba hasta el 42%.

Todo ello ayuda a explicar por qué la audiencia femenina de la Fórmula 1 se ha convertido en una pieza central para el futuro económico y cultural del campeonato. No se trata simplemente de captar un nuevo segmento publicitario. La propia identidad de quien sigue la F1 está cambiando.

Los números dibujan una transformación que habría resultado difícil de imaginar hace apenas una década. Más de 830 millones de personas forman ya parte de la comunidad global que sigue el campeonato. El 43% tiene menos de 35 años y el 42% son mujeres. En algunos mercados, como China, la proporción femenina se acerca todavía más al 50%, mientras que eventos como el Gran Premio de Australia empiezan prácticamente a rozar la paridad en sus gradas.

La Fórmula 1 continúa siendo velocidad, ingeniería, estrategia y competición. Pero alrededor de los monoplazas ha nacido algo más grande. El campeonato ha dejado de hablar exclusivamente al aficionado tradicional y ha conseguido construir una nueva generación de seguidores. Y dentro de ella, las mujeres han pasado de ocupar un espacio secundario a convertirse en una de las principales fuerzas que explican su crecimiento.

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