La ley andaluza que no existe y amenaza a las canteras femeninas

La Unión Deportiva Pavía, un modesto club de barrio, nutre a otros de mucho mayor presupuesto dejando desmantelados los equipos y sin tiempo de reacción

El pez grande se come al chico. Es un dicho español que en el caso que le vamos a contar se puede aplicar perfectamente. La Unión Deportiva Pavía, un modesto equipo almeriense con medio siglo de antigüedad que lleva desde 2009 formando un proyecto de fútbol femenino reuniendo hasta seis categorías de fútbol base femenino.

En la actualidad cuentan con dos equipos femeninos de fútbol once federados y en competición, así como varias jugadoras integradas en equipos masculinos.

“Con mucho esfuerzo” y gracias a que muchas familias han apuntado allí a sus hijas y un “ambiente buenísimo” el pequeño club es capaz de mirar de tú a tú a los mejores cuando se enfrentan a otros equipos de Andalucía como Betis, Almería o Sevilla, tal como nos cuenta Ramón Herrera es el padre de Daniela una de las jugadoras de este club desde 2019. “Es un club de barrio que tiene mucho mérito”, explica Ramón sobre los dos títulos de Campeonas de España de fútbol sala.

Niñas que entran desde ‘bebés’

El hecho de que Pavía forme a niñas desde muy temprana edad, desde “bebés”, les permite tener una cantera envidiable pero también tremendamente vulnerable. Clubes con gran presupuesto como el Almería, que comienzan su fútbol base en cadete, a los 15 años, “pescan” en los pequeños dejando los equipos completamente esquilmados.

Así ocurrió la temporada pasada, cuando el equipo cadete femenino del Pavía consiguió ascender a la máxima categorías cadete. Al ser fichadas sus seis mejores jugadoras, al año siguiente descendieron.

Este curso y por segundo año consecutivo el Almería ha fichado al núcleo del equipo, que ha quedado “destrozado”.

La ley catalana que no existe en Andalucía

Ramón que lo primero que quiere dejar claro es que “no va en contra del Pavía ni mucho menos”, entiende que es un deseo natural de las futbolistas, “es la legítima aspiración de las niñas, querer jugar en un mejor club“. Él aboga por una ley que en Andalucía no existe pero sí en Catalunya. “La que limita a tres jugadoras de un mismo equipo a la hora de fichar“. Esta limitación se solventa con una indemnización al club damnificado a partir del cuarto jugador o jugadora.

De esa forma, ya en la temporada anterior el Pavía no se habría podido quedar sin seis de sus mejoras jugadoras, una situación que les llevó directamente al descenso. Por ello, cree que la ley que sí existe en la federación catalana protegería esta situación sin limitar a las niñas a que cumplieran su sueño de jugar en un club de gran envergadura. “Yo como padre lo que pido es que exista una norma que haga compatible el desarrollo de las niñas y que puedan seguir creciendo en clubes y, también, que permita no desmantelar generaciones enteras y sin tiempo para poder rehacer sus plantillas”.

Del traje de baile a las botas de fútbol

Daniela a quienes sus padres regalaron “un traje de baile cuando era muy pequeña, y la apuntamos a la actividad”, pero ella, tenía otros planes. Miraba por la ventana, observando atentamente a los niños que debajo de su casa jugaban al fútbol. Convenció a sus padres, la UD Pavía se cruzó en sus caminos y desde entonces vive por y para el fútbol.

“Hay una cosa curiosa también y es que en los equipos andaluces femeninos no está dividida la comunidad en oriental y occidental como en el masculino”, y eso hace que “se levantasen a las cinco de la mañana para coger seis horas de autobús, ir a jugar a Huelva y volver“, nos explica Ramón.

Cuando la ética debe imperar

A la hora de trabajar en el fútbol base son los propios responsables de los clubes quienes suelen mantener códigos éticos a la hora de fichar futbolistas. Sin embargo, “sin una ley por medio eso a veces es más complicado” concluye Herrera.

 

 

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