El gol de Alex Baena no sólo clasificaba a España como primera de grupo y le daba la clasificación directa a los dieciseisavos de la Copa del Mundo. Era un gol para María, que desde el cielo, estaba cumpliendo 16 años.
María Caamaño, la joven apodada ‘la Princesa futbolera’, falleció el pasado 16 de abril tras una larga lucha contra el Sarcoma de Ewing que padecía desde los doce. Seguramente todos la recuerden con cariño especial porque fue la niña que subió al escenario en el verano de 2024 en Cibeles, durante la celebración de la pasada Eurocopa. Baena fue precisamente quien invitó a María a que viviese de cerca esa explosión de alegría de la Roja con su afición.
La dedicatoria más especial
Baena y Maria tenían una relación muy especial. El destino, el fútbol, la casualidad quisieron que el mismo día en que el balón entrase en la portería uruguaya de Muslera en el minuto 42, fuese también el del cumpleaños de María. Era también el primer gol de Alex Baena en una Copa del Mundo. Con los brazos y la mirada al cielo, se lo dedicaba a la joven futbolera.
Al finalizar el partido, el jugador del Atlético de Madrid quiso hablar sobre su celebración. “Quería dedicarle el gol a María y desde arriba me ha ayudado a que ese balón entrara” afirmaba emocionado en los micrófonos de DAZN al término del encuentro. “cuando he visto la repetición del gol he tenido claro que le había dado una patadita al balón”, aseguraba.
En la concentración española cada día la foto de María ha estado presente, y esa promesa de celebrar un gol para ella, Baena la había contraído el mismo día que le convocaron con la Roja.
A veces, el fútbol es mucho más que deporte.

