El Mundial 2026 se ha convertido en un escaparate perfecto para una nueva forma de engaño digital. Decenas de perfiles están difundiendo vídeos de supuestas aficionadas en las gradas que, pese a su apariencia realista, han sido generadas mediante inteligencia artificial. Tras esas imágenes no siempre hay una simple búsqueda de visualizaciones: algunas cuentas las utilizan como reclamo para conducir a los usuarios hacia OnlyFans, Fanvue, Telegram y otras plataformas de contenido de pago.
Las publicaciones imitan las llamadas fancams de las retransmisiones deportivas. La cámara parece localizar espontáneamente a una joven entre el público, vestida con la camiseta de una selección y rodeada de aficionados. Sin embargo, ni la mujer ni, en ocasiones, el partido que aparece en los rótulos han existido.
La estrategia combina tres elementos especialmente eficaces en redes sociales: fútbol, sexualización e inteligencia artificial. El resultado son vídeos breves diseñados para circular con rapidez, despertar curiosidad y convertir esa atención en dinero.
Más de veinte cuentas publican falsas aficionadas
EFE Verifica ha identificado más de una veintena de perfiles que comparten estos contenidos de manera habitual en TikTok, Instagram, X y YouTube Shorts. Muchos repiten una estructura prácticamente idéntica: una mujer joven, un cuerpo ajustado a los cánones dominantes, un estadio desenfocado y algún elemento asociado a una selección nacional.
Las supuestas aficionadas aparecen clasificadas por países. Hay vídeos de seguidoras españolas, brasileñas, argentinas, alemanas o mexicanas, construidas mediante estereotipos físicos y culturales fácilmente reconocibles.
A primera vista pueden parecer imágenes tomadas durante una retransmisión real. Algunas incluyen marcadores, escudos, nombres de equipos o movimientos de cámara que refuerzan esa impresión. No obstante, al observarlas con detenimiento suelen aparecer deformaciones en las manos, camisetas que cambian de forma, rostros inestables o movimientos poco naturales.
EFE advierte de que “parecen simples vídeos reales, pero detrás de ellos se esconde algo más que entretenimiento”, porque convierten los cuerpos femeninos en un reclamo y recuperan antiguos estereotipos mediante herramientas nuevas.
El vídeo viral es solo la puerta de entrada en el Mundial 2026
El objetivo de muchas cuentas no termina en las visualizaciones. Los perfiles incluyen enlaces en sus biografías o publicaciones fijadas que conducen hacia páginas de contenido erótico, suscripciones privadas o canales de mensajería.
Una investigación de Maldita.es localizó vídeos que redirigían a Fanvue, una plataforma empleada también por creadores de modelos virtuales generados con inteligencia artificial. Otros perfiles enlazaban con cuentas de OnlyFans o con canales de Telegram donde se ofrecían fotografías y vídeos para adultos.
Las falsas seguidoras funcionan así como un embudo comercial. Primero aparece un clip relacionado con el Mundial, después el usuario accede al perfil y finalmente encuentra el enlace al contenido de pago.
También se han detectado cuentas que aprovechan esta tendencia para promocionar webs de apuestas, videojuegos para adultos o cursos que enseñan a producir vídeos similares. La imagen viral deja de ser el producto y se convierte en el anuncio de un negocio situado fuera de la red social.
La actualidad multiplica la visibilidad

Alejandro Martín, profesor e investigador de la Universidad Politécnica de Madrid e integrante de IBERIFIER, explica que los contenidos relacionados con acontecimientos de actualidad suelen recibir una mayor difusión dentro de los algoritmos.
“Cualquier contenido vinculado a temas de actualidad siempre va a conseguir más visibilidad en una red social”, señala en 20 Minutos. El Mundial concentra durante semanas búsquedas, conversaciones y etiquetas, de modo que utilizar sus selecciones, estadios y partidos aumenta las posibilidades de aparecer ante millones de usuarios.
El especialista resume el modelo económico con claridad: “Estos clips de vídeos redireccionan a webs y plataformas de pago como OnlyFans o Fanvue, incluso Telegram, que ofrecen contenidos de pago de estas supuestas mujeres. Son el foco de captación para una posterior monetización”.
Algunos vídeos han acumulado millones de reproducciones antes de que los usuarios advirtieran que estaban ante personajes artificiales.
Una forma de desinformación con sesgo de género
El fenómeno no se limita a engañar sobre la autenticidad de una imagen. Elisa García Mingo, socióloga especializada en misoginia digital, lo sitúa dentro de la “desinformación de género”.
Las mujeres artificiales aparecen reducidas a una colección de cuerpos organizados por nacionalidades. No cuentan con una identidad, una historia o una relación real con el partido. Su única función consiste en atraer la mirada y representar una versión sexualizada de cada país.
La inteligencia artificial no inventa esos prejuicios, pero permite fabricarlos a gran escala. En pocos minutos pueden crearse decenas de mujeres ajustadas a unos estándares físicos irreales y adaptar su ropa, sus facciones o su entorno a cualquier selección.
Esta repetición puede reforzar la impresión de que esos cuerpos representan a las mujeres reales de cada territorio. Al mismo tiempo, normaliza cánones prácticamente imposibles de alcanzar sin retoques, cirugía o generación artificial.
Cómo se crean estas falsas fancams en el Mundial 2026
La elaboración de los vídeos ya no exige conocimientos avanzados. El creador puede comenzar introduciendo una descripción en un generador de imágenes: una mujer en un estadio, con una camiseta determinada, iluminación televisiva y apariencia fotográfica.
La imagen resultante se traslada después a otra herramienta capaz de animar rostros, cuerpos y fondos. También pueden añadirse sonido ambiente, rótulos deportivos y movimientos de cámara para simular una captura de la retransmisión.
Estas plataformas funcionan mediante suscripciones relativamente asequibles. Eso permite producir numerosos vídeos, probar distintas nacionalidades y repetir aquellos formatos que consiguen más interacciones.
Las señales que permiten detectar el engaño
Antes de compartir una supuesta escena del Mundial conviene comprobar quién la publica y si procede de una cadena de televisión, una cuenta deportiva reconocida o un perfil dedicado casi exclusivamente a mujeres generadas por IA.
Las incoherencias visuales siguen siendo una pista útil. Dedos deformados, letras ilegibles, camisetas que se funden con el cuerpo, aficionados que desaparecen o movimientos demasiado suaves pueden revelar el origen sintético.
También resulta recomendable buscar si el encuentro citado se celebró realmente. Una de las publicaciones detectadas mostraba supuestas seguidoras durante un España-Argentina que todavía no se había disputado.
La mejor señal suele estar fuera del propio vídeo: perfiles sin identidad verificable, enlaces constantes hacia contenido para adultos y publicaciones protagonizadas siempre por el mismo personaje artificial.
El Mundial 2026 demuestra así que la desinformación generativa ya no necesita influir en unas elecciones o falsificar una declaración política para ser rentable. También puede utilizar un partido, una camiseta y una mujer inexistente para capturar atención y convertirla en una suscripción.
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