Marta Cardona tuvo que marcharse de Zaragoza con 19 años para encontrar las condiciones que necesitaba para crecer como futbolista. Doce años después, vuelve a la ciudad que la vio nacer futbolísticamente tras una carrera que la llevó por Levante, Real Sociedad, Real Madrid, Atlético de Madrid, Parma y la selección española.
En ese tiempo vivió el salto de un fútbol en el que apenas podía cobrar unos cientos de euros a competir en algunos de los escenarios más importantes del deporte. Ganó dos Copas de la Reina, jugó una Eurocopa y también atravesó momentos mucho más difíciles, como las lesiones que llegaron a hacerle plantearse su futuro.
Ahora el reto es otro: ayudar a reconstruir el Zaragoza CFF desde dentro. El club parte desde Segunda Federación y Cardona tiene claro el objetivo: “Solo cabe en la cabeza ascender. No queda otra que ascender. Y vamos a ascender”.
Un regreso que no estaba en los planes
Volver a Zaragoza no entraba en sus planes. Cardona tenía todavía un año de contrato con el Parma y pensaba regresar a Italia después del verano. Sin embargo, unas vacaciones más largas de lo habitual hicieron que pasara más tiempo en casa. Se involucró en un campus de fútbol femenino y, casi sin buscarlo, comenzaron las conversaciones sobre el nuevo proyecto del Zaragoza CFF.
La futbolista escuchó con cautela. Conocía el pasado del club y quería comprobar que detrás de las promesas había una apuesta real. “No sabes si van a ir al 200% con el fútbol femenino, si se van a involucrar o si se van a ir al siguiente año”, explica.
Las reuniones fueron avanzando y la posibilidad de participar en la construcción del club terminó inclinando la balanza. No se trataba únicamente de regresar como jugadora, sino de tener voz en el proyecto: “Si me dejaban trabajar, iba a darlo todo”, recuerda.
Con 31 años, una empresa de marketing y representación y experiencia también como abogada, Cardona entendió que podía afrontar un desafío diferente: volver al lugar donde empezó y ayudar a construir su futuro.
La generación que tuvo que marcharse
Cardona dejó Zaragoza porque quería hacer del fútbol su profesión. Ya competía en Primera División, pero las condiciones estaban muy lejos de las que encontraría después: “Yo jugaba con mis amigas en Primera División”, recuerda. No había gimnasio, el fisioterapeuta acudía apenas un día a la semana y tampoco contaban con preparador físico.
El salto al Levante le permitió descubrir otra realidad. “Me lavan la ropa, tengo fisio todos los días, un readaptador… Para mí eso fue un ‘guau’”.
También estaba el dinero. Cardona recuerda que recibía 250 euros y otros tantos al terminar la temporada. Estudiar, trabajar y jugar formaban parte de la misma rutina. “Muchas veces había que pluriemplearse porque era imposible”.
Esa experiencia explica buena parte de su proyecto actual. No quiere que el Zaragoza CFF sea únicamente un equipo que consiga ascender, sino un club capaz de ofrecer a sus futbolistas las condiciones necesarias para desarrollarse sin tener que buscar fuera lo que no encuentran en casa.
Su modelo se resume en una frase: “Profesionalización, pero con familiaridad”.
El gran salto
La Real Sociedad fue otro punto de inflexión. Allí Cardona dio un salto futbolístico, ganó la Copa de la Reina y recibió poco después la llamada de la selección española: “Para mí lo más bonito que he vivido en mi vida, aparte de los dos títulos que he ganado, es ir a la selección”, reconoce. Vestir la camiseta nacional y escuchar el himno en una Eurocopa quedó entre las experiencias más especiales de su carrera.

A finales de 2019 apareció el Real Madrid. El proyecto femenino acababa de nacer y, contra todo pronóstico, Cardona rechazó inicialmente la propuesta: “Te sonará raro, pero les dije que no”.
También tenía el interés del Atlético de Madrid, pero el confinamiento le dio tiempo para valorar las opciones. Finalmente eligió Valdebebas. La apuesta salió bien. En su primera temporada marcó 14 goles y dio seis asistencias en Liga, terminó subcampeona, recibió el premio Marca a Jugadora Revelación y ayudó al equipo a clasificarse para la Champions.
Pero también descubrió la presión que acompaña al escudo. “Cuando entras a Valdebebas, ves el escudo y te pones la camiseta… es que estás obligado a ganar. Eres el Real Madrid”.

Del hate a tocar fondo
El paso al Atlético de Madrid abrió otra etapa. El cambio provocó críticas de parte de la afición madridista y Cardona terminó abandonando Twitter durante la Eurocopa de 2022 por los mensajes que estaba recibiendo: “Me estaba dañando más que otra cosa”, explica.
Con el Atlético vivió después una de las remontadas más especiales de su carrera. En la final de la Copa de la Reina ante el Real Madrid, las rojiblancas perdían 2-0. Cardona ya había sido sustituida y contemplaba desde el banquillo cómo el rival preparaba la celebración: “Ojalá haya un milagro y se coman las camisetas de las narices”, recuerda que pensaba.
El milagro llegó. Lucía Moral marcó en el 86 y Banini empató en el 95 con un lanzamiento de falta. El Atlético terminó levantando el título.

Poco después, sin embargo, apareció una dificultad mucho mayor. Una lesión de menisco se complicó y el dolor hizo que Cardona se planteara dejar el fútbol: “Si no puedo más y no me funciona la rodilla, lo dejo porque no me merece la pena”, llegó a pensar.
La recuperación incluyó trabajo psicológico y le enseñó a convivir con una posibilidad que nunca había querido contemplar: que su carrera podía terminar en cualquier momento.
Meses después volvió a recibir la llamada de España y, en la Eurocopa de 2022, marcó ante Dinamarca el gol que clasificó a la selección para los cuartos de final: “Dos meses antes no me esperaba estar jugando y metiendo gol”, admite.
Un legado que empieza en Zaragoza
Aquella lesión también cambió su manera de mirar el futuro. Cardona entendió que una carrera deportiva tiene fecha de caducidad y creó una empresa de representación y asesoría financiera para ayudar a otras futbolistas a prepararse para cuando llegue ese momento.
Ahora quiere aplicar esa experiencia en Zaragoza. Todavía no sabe cuándo colgará las botas, aunque contempla retirarse si consigue llevar al equipo hasta la Liga F Moeve: “Me gustaría retirarme con la sensación de ‘lo he hecho’”, reconoce.
Su papel ya no se limita al césped. Quiere construir un club donde las jóvenes tengan oportunidades para crecer sin verse obligadas a marcharse. Este verano tuvo una primera muestra de lo que significa convertirse en referente: durante el campus vio a niñas con camisetas suyas de España y del Atlético.
Ella creció admirando a Ronaldinho. Ahora hay niñas que la miran a ella: “Me emociona, me parece súper positivo, ya no por mí, sino porque se está cambiando la filosofía”.
Cardona se fue de Zaragoza porque necesitaba encontrar fuera las condiciones para crecer. Ahora vuelve para intentar que las siguientes puedan hacerlo en casa. Su próximo capítulo ya no consiste únicamente en jugar al fútbol: también en decidir qué quiere dejar detrás.

