Los Mundiales sub-23 de Duisburgo dejaron una conclusión evidente: el relevo del remo español atraviesa un momento de enorme crecimiento. La competición alemana sirvió para confirmar el potencial de varias jóvenes deportistas que, con una plata y dos bronces, situaron a España entre los países con presencia en el podio. Rocío Fraguela abrió el camino con el subcampeonato en skiff paralímpico PR3, el cuatro sin timonel femenino volvió a demostrar su competitividad con un tercer puesto y, en la última jornada, Esther Fuerte completó el botín con otro bronce en skiff. Gracias a estos resultados, el equipo español concluyó el campeonato en la novena posición del medallero, compartiendo escenario con algunas de las grandes potencias internacionales de este deporte.
Esther Fuerte sigue creciendo
La última jornada del campeonato también dejó un premio para Esther Fuerte, que volvió a demostrar por qué es una de las deportistas con mayor proyección del panorama nacional. La remera del Club Náutico Sevilla cerró su participación con una valiosa medalla de bronce en la modalidad de skiff, reafirmando la progresión que viene mostrando en las grandes citas internacionales.
Su actuación estuvo marcada por una salida muy decidida. Fuerte tomó el mando de la regata desde los primeros metros y consiguió mantener el liderazgo durante buena parte del recorrido, imponiendo un ritmo que obligó al resto de competidoras a remar al límite para seguir su estela. Sin embargo, el desgaste acumulado en el tramo final permitió a la lituana Bianca-Camelia Ifteni y a la irlandesa Sophia Young superarla en los últimos 500 metros.
La andaluza cruzó la meta con un registro de 7:41.15, suficiente para asegurarse un puesto en el podio y sumar un nuevo éxito a un palmarés que no deja de crecer. Pese a su juventud, Fuerte ya había dejado huella en categorías inferiores, donde fue subcampeona del mundo y de Europa en skiff. A ello se une el bronce logrado en doble scull durante la temporada 2024, resultados que evidencian una evolución constante y la consolidan como uno de los nombres llamados a liderar el futuro del remo español.

Rocío Fraguela toca la plata
Entre las grandes protagonistas del campeonato destacó también Rocío Fraguela, que firmó una de las actuaciones más sobresalientes de la expedición española al proclamarse subcampeona del mundo en la prueba de skiff PR3. La gallega volvió a demostrar su competitividad en una modalidad cada vez más exigente y se convirtió en una de las grandes referencias del equipo nacional en Duisburgo.
La remera del Club Mar de Noia completó los 2.000 metros con un tiempo de 8:50.40, un registro que le permitió hacerse con la medalla de plata tras una regata de gran nivel. Solo la australiana Susannah Luze consiguió cruzar la meta por delante de ella, mientras que la uzbeka Dinara Belyanina cerró el podio con la tercera posición.
El subcampeonato confirma la evolución de Fraguela dentro del remo adaptado y consolida su presencia entre las deportistas españolas más destacadas de la especialidad. Su rendimiento vuelve a poner en valor el crecimiento de una disciplina que continúa ganando protagonismo y competitividad en el panorama internacional.

La unión vale un podio
La modalidad de cuatro sin timonel femenino también dejó una alegría para el equipo español con una valiosa medalla de bronce, fruto de una regata muy competitiva en la que la embarcación nacional supo mantenerse entre las mejores desde los primeros metros.
El bote estuvo integrado por Emma Alimbau (Club Náutic Amposta), Aina Arteman (Club Natació Banyoles), Lidia Florido (Club Náutico Sevilla) y Amanda Gil (Real Círculo de Labradores), cuatro remeras que volvieron a demostrar la compenetración adquirida durante las últimas temporadas en competiciones internacionales.
Con un tiempo de 6:40.87, el cuarteto español aseguró la tercera posición, únicamente por detrás de Estados Unidos, campeón del mundo, y de Gran Bretaña, que se hizo con la plata. El resultado confirma la progresión de un bloque cada vez más consolidado y capaz de competir de igual a igual con las principales potencias de la disciplina. La regularidad mostrada a lo largo del campeonato y el trabajo colectivo permitieron a la embarcación regresar al podio mundial y reforzar la candidatura de este grupo para seguir siendo protagonista en los próximos años.

Un Mundial para recordar
Duisburgo no solo deja un balance de una plata y dos bronces. También confirma que España cuenta con un grupo de remeras capaz de competir frente a las principales potencias internacionales, tanto en pruebas individuales como por equipos.
El campeonato alemán ha servido para medir el nivel de una generación que sigue acumulando experiencia en la élite sub-23 y que ha respondido con personalidad en una de las citas más exigentes del calendario.
Con el Mundial ya terminado, el foco se traslada al siguiente reto: convertir este tipo de actuaciones en una constante. Ese será el verdadero éxito de una generación que, en Duisburgo, ha demostrado que puede aspirar a mucho más.

