PIRAGÜISMO

Estefanía Fernández, campeona mundial de piragüismo: “Tienes que dar ese paso al vacío e intentarlo”

En una entrevista exclusiva para Artículo14, la palista extremeña repasa su trayectoria, reivindica su deporte y fija la vista en Los Ángeles 2028

Acaba de volver de Montreal con una nueva medalla internacional al cuello. Una plata en el K1 5.000 que confirma que Estefanía Fernández sigue instalada entre la élite mundial del piragüismo. Sin embargo, cuando habla de su carrera, apenas dedica tiempo a los podios. Prefiere hablar de todo lo que no aparece en las fotografías: las renuncias, los años lejos de casa, la incertidumbre de no saber si podrá vivir de su deporte y la fortaleza mental necesaria para levantarse una y otra vez.

La extremeña, campeona del mundo, olímpica en París 2024 y una de las grandes referentes del piragüismo español, afronta el Mundial de Poznań con la tranquilidad de tener ya asegurada su clasificación y con un gran objetivo en el horizonte: Los Ángeles 2028. Pero, por encima de cualquier medalla, hay una idea que resume su trayectoria: “Hay que arriesgarlo todo sin saber si va a salir bien. Tienes que dar ese paso al vacío e intentarlo.”

Montreal impulsa su gran objetivo

La plata lograda en la Copa del Mundo de Montreal ha supuesto mucho más que un nuevo podio para Estefanía Fernández. El resultado llega en un momento clave de la temporada y refuerza la confianza de la palista extremeña antes del gran reto del verano: el Campeonato del Mundo de Poznań. Más allá de la medalla, la competición le ha servido para confirmar que tanto la preparación como el trabajo realizado durante los últimos meses van en la dirección adecuada: “Vuelvo con sensaciones muy positivas, tanto física como mentalmente.”

El K1 5.000 es una de las pruebas más exigentes del calendario internacional. A la resistencia física se suman los continuos cambios de ritmo, los porteos obligatorios y los constantes contactos entre embarcaciones, factores que convierten cada regata en un auténtico ejercicio de estrategia y concentración: “Necesitas incluso un poco de suerte para que no pase absolutamente nada. Hay muchísimos golpes, tienes que bajarte y volver a subir al kayak varias veces y estás cambiando de ritmo constantemente.”

El podio en Canadá tiene además un premio añadido. Gracias a este resultado, Fernández ya tiene asegurada su presencia en el Mundial sin necesidad de disputar un nuevo selectivo nacional, una circunstancia que le permitirá centrar todos sus esfuerzos en preparar la cita de Poznań con mayor tranquilidad: “Ya estoy clasificada directamente para el Mundial. Eso me permite preparar Poznań con otra perspectiva.”

Sin embargo, el billete para el Mundial no ha reducido su ambición. La piragüista quiere ampliar su participación en la gran cita del año y tratará de clasificarse también en otras modalidades para competir en el mayor número posible de pruebas: “Voy a intentar clasificarme también en otras distancias para competir en más pruebas.”

Estefanía Fernández posando con su medalla de plata, obtenida en Montreal
Imagen cedida por Estefanía Fernández

París, el sueño hecho realidad

A lo largo de su carrera, Estefanía ha conquistado títulos mundiales, europeos y numerosos podios internacionales. Sin embargo, cuando echa la vista atrás, hay una experiencia que sobresale por encima de todas: su participación en los Juegos Olímpicos de París 2024. Más que un resultado deportivo, aquella cita supuso la recompensa a años de esfuerzo, sacrificio y constancia: “Estoy en paz con el deporte. Me ha devuelto toda esa lucha y todo ese trabajo que había detrás.”

La piragüista extremeña comenzó a remar con apenas nueve años y lleva más de una década defendiendo los colores de la selección española. Por eso, formar parte de unos Juegos Olímpicos representó mucho más que alcanzar una meta deportiva: fue la confirmación de que todo el camino recorrido había merecido la pena: “Muchísima gente con muchísimo talento nunca consigue estar en unos Juegos Olímpicos. Haber llegado ya es algo enorme.”

Aunque París ocupa un lugar muy especial en su memoria, Fernández no da la sensación de conformarse. Al contrario. La experiencia olímpica ha reforzado todavía más su ambición y ya mira hacia el siguiente gran desafío de su carrera: “Mi sueño son los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028“.

Las derrotas también enseñan

No todas las temporadas han estado marcadas por las medallas. Como cualquier deportista de élite, Estefanía también ha tenido que convivir con la frustración de ver cómo meses de trabajo no siempre encontraban recompensa en la competición. Sin embargo, lejos de dejarse vencer por esos momentos, ha aprendido a convertir cada tropiezo en una oportunidad para crecer: “Los resultados que no salieron me enseñaron muchísimo. Ahora soy capaz de analizarlos con más frialdad y aprender para la siguiente competición.”

Con el paso de los años, la experiencia le ha permitido afrontar los contratiempos desde una perspectiva diferente. En lugar de quedarse con la decepción, prefiere extraer aprendizajes que le ayuden a seguir evolucionando como deportista y como persona. Esa capacidad para levantarse una y otra vez es, para ella, una de las claves que le han permitido mantenerse en la élite: “He aprendido a no rendirme nunca y a seguir luchando por mi sueño.”

El precio de perseguir un sueño

Detrás de cada medalla hay una realidad que pocas veces ocupa los titulares. En el caso de Estefanía Fernández, competir al máximo nivel también significa convivir con la incertidumbre. En el piragüismo, explica, los resultados no solo marcan el éxito deportivo, sino también la estabilidad económica: “Yo cobro en función de los resultados. Si no hay resultados, no cobro.”

Sin embargo, para Fernández el mayor sacrificio nunca ha sido el físico. Lo verdaderamente difícil fue dejar atrás su vida en Mérida, alejarse de su familia y asumir que perseguir un sueño implicaba renunciar a muchas cosas sin tener la certeza de que algún día llegarían los resultados: “Dejé a mi familia, a mis amigos y mi ciudad. Lo dejas todo para intentar algo que nadie te garantiza que vayas a conseguir.”

A pesar de todo, no se arrepiente. Si tuviera que volver a empezar, recorrería exactamente el mismo camino: “Si no das ese paso, ya sabes que nunca lo vas a conseguir.”

La piragüista española, Estefanía Fernández, posando con su medalla de oro
La piragüista española, Estefanía Fernández, posando con su medalla de oro
Imagen cedida por Estefanía Fernández

La mente marca la diferencia

A lo largo de su carrera, la piragüista ha comprobado que el rendimiento de un deportista no depende únicamente de la preparación física. Mientras compaginaba los entrenamientos con la élite, decidió estudiar Psicología, una formación que, con el paso del tiempo, se ha convertido en una de sus mejores herramientas para afrontar la competición: “Ha habido temporadas en las que físicamente no estaba al cien por cien, pero mentalmente estaba perfecta y salió la competición.”

La experiencia también le ha demostrado que ocurre justo lo contrario. Por muy buena que sea la condición física, si la mente falla en el momento decisivo, el resultado rara vez acompaña: “Otras veces estaba físicamente increíble, pero la cabeza no estaba preparada y no salió.”

Por eso, para la palista extremeña, el verdadero rendimiento empieza mucho antes del pistoletazo de salida. La capacidad para gestionar la presión, controlar los nervios y mantener la concentración puede marcar la diferencia entre subir al podio o quedarse a las puertas: “El poder está en la mente”

Esa fortaleza mental vuelve a cobrar protagonismo en los segundos previos a una final, cuando el cansancio todavía no ha llegado, pero la tensión ya se hace notar. Es ahí donde, según explica, comienza realmente la competición: “Hay que tener la sangre fría para soportar el cansancio cuando el cuerpo te pide parar. Ahí es donde se marca la diferencia.”

Mucho esfuerzo, poca visibilidad

Pese a que España se ha consolidado como una de las grandes potencias del piragüismo internacional, Estefanía considera que los éxitos de este deporte todavía no reciben la repercusión que merecen. La palista reconoce que la situación ha mejorado en los últimos años, pero cree que aún queda camino por recorrer para que el esfuerzo de los deportistas tenga una mayor visibilidad.

Una experiencia vivida hace apenas unos años resume perfectamente esa sensación. Después de subir al podio en una competición internacional, las preguntas no giraron en torno a las medallas conseguidas: “Después de conseguir un oro y un bronce, lo único que nos preguntaron fue por la polémica del fútbol.”

Aun así, Fernández reconoce que la presencia del piragüismo en los medios ha ido creciendo y valora los avances que se han producido en los últimos tiempos: “Se han dado pasos importantes.”

Sin embargo, insiste en que los deportes minoritarios necesitan un mayor respaldo para que el trabajo de los deportistas no pase desapercibido y para que las nuevas generaciones encuentren más referentes: “No puede ser que pasemos del todo al nada. Detrás hay muchísimo sacrificio.”

Esa evolución también se ha reflejado en el piragüismo femenino. Según explica, los buenos resultados obtenidos por las mujeres en los últimos años han contribuido a que su trabajo tenga una mayor presencia y reconocimiento: “Ahora incluso estamos consiguiendo mejores resultados que los chicos y eso nos está dando más voz y más visibilidad.”

La piragüista española, Estefanía Fernández
Imagen cedida por Estefanía Fernández

El legado que quiere dejar

Cuando se le pregunta cómo le gustaría que la recordaran una vez ponga fin a su carrera deportiva, Estefanía no piensa en títulos ni en podios. Su respuesta habla de la persona que quiere dejar como legado y de los valores que han guiado toda su trayectoria: “Me gustaría que me recordaran como una persona valiente.”

La piragüista extremeña reconoce que uno de sus mayores deseos es servir de inspiración a quienes hoy empiezan a dar sus primeras paladas. Ella también admiró a los grandes referentes de este deporte cuando era una niña y sabe lo importante que puede ser demostrar que los sueños, por difíciles que parezcan, también pueden alcanzarse: “Cuando yo era pequeña veía a esos deportistas como algo inalcanzable. Quiero que las niñas sepan que sí se puede llegar.”

Ese mensaje lo lleva incluso grabado en la piel. En uno de sus tatuajes puede leerse Believe in yourself (“Cree en ti mismo”), una frase que resume la filosofía con la que ha afrontado cada etapa de su carrera y que cobró todavía más sentido cuando muchas personas le aconsejaban abandonar su sueño: “Había gente que me decía que lo dejara porque no lo iba a conseguir. Después, cuando llegaron los Juegos, me decían que siempre habían sabido que lo conseguiría.”

El tatuaje de Estefanía Fernández en el que se puede leer “Believe in yourself”
Imagen cedida por Estefanía Fernández

Por eso, si tuviera que resumir en una sola idea todo lo aprendido durante estos años de competición, no tendría dudas: “Hay que seguir creyendo en uno mismo, aunque los demás no crean.”

Con esa filosofía ha construido una carrera en la que las medallas son solo una parte de la historia. La otra está escrita con madrugones, renuncias, derrotas, kilómetros de entrenamiento y una confianza inquebrantable en sí misma. Porque si algo ha demostrado Estefanía Fernández es que los sueños no se cumplen solo con talento, sino con la valentía de seguir remando cuando nadie más cree que sea posible. Y mientras Los Ángeles 2028 aparece ya en el horizonte, ella sigue aferrándose al mismo lema que lleva tatuado en la piel y que ha guiado toda su carrera: Believe in yourself.

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