Ana White dirige el área de Premium Properties de Knight Frank España, desde donde asesora a grandes patrimonios, family offices e inversores internacionales en la compra, venta e inversión en activos residenciales de lujo. Tras más de dos décadas vinculada a la consultora inmobiliaria, se ha consolidado como una de las principales especialistas del mercado ‘prime’ en España,
A lo largo de su trayectoria ha trabajado con clientes de Europa, Oriente Medio y, especialmente, Asia-Pacífico, una experiencia que, según explica, ha cambiado su forma de entender el mundo y también su manera de trabajar. Acostumbrada a desenvolverse en un entorno internacional, donde la discreción, la confianza y las relaciones a largo plazo resultan esenciales, afronta el verano con la misma curiosidad que ha marcado su carrera: viajar para seguir aprendiendo.
¿Dónde está hecha la foto que nos compartes y qué recuerdo especial te trae?
La fotografía está tomada en Estambul, una ciudad que me fascinó desde el primer momento. Para mí supuso un auténtico descubrimiento por la forma en la que conviven culturas, religiones y tradiciones diferentes. Es una ciudad profundamente ligada a su historia, pero al mismo tiempo moderna, dinámica y extraordinariamente abierta.
Recuerdo especialmente la vida junto al Bósforo, la hospitalidad de la gente, la gastronomía y el enorme cuidado por los pequeños detalles, desde los hoteles hasta los baños tradicionales. Es uno de esos lugares que consiguen hacerte sentir que estás entre dos mundos y que precisamente ahí reside buena parte de su magia.
¿Cómo llegas a estas vacaciones? ¿Cuál ha sido el principal desafío profesional de los últimos meses?
Más que hablar de un reto concreto, me gusta pensar en las oportunidades que me ha dado mi profesión. Gracias a Knight Frank he podido viajar por muchos países y trabajar con personas de culturas muy distintas, especialmente en Asia-Pacífico. Esa experiencia ha cambiado mi forma de entender el mundo y también mi manera de trabajar.
Uno de los mayores regalos de mi trayectoria ha sido descubrir países como India, que me impresionó profundamente por su enorme diversidad cultural, religiosa y humana. Cada viaje me recuerda que el liderazgo también consiste en escuchar, comprender otras realidades y mantener siempre una actitud abierta al aprendizaje.
¿Qué significa para ti desconectar?
Para mí desconectar significa viajar. Pero no viajar únicamente para descansar, sino para descubrir.
Me gusta caminar mucho por las ciudades, observar cómo viven sus habitantes, entender su arquitectura, su evolución urbana, su oferta cultural o incluso cómo han transformado el comercio y la hostelería. Antes de visitar cualquier destino suelo leer mucho sobre su historia porque creo que conocer el contexto permite disfrutar mucho más de cada experiencia.
Viajar es probablemente la mejor forma que conozco de seguir aprendiendo fuera del entorno profesional.
¿Eres de las que consigue olvidarse del trabajo en vacaciones o siempre queda un ojo puesto en el móvil?
Mi trabajo es muy exigente y requiere una disponibilidad constante, así que sería poco realista decir que consigo desconectar por completo.
Intento reservar tiempo para mí y para mi familia, pero siempre existe una parte de mi actividad profesional que permanece conectada. Lo importante es encontrar un equilibrio razonable: disfrutar del descanso sin perder de vista las responsabilidades que implica dirigir operaciones y acompañar a clientes internacionales. Con los años he aprendido que desconectar no siempre significa apagar el móvil, sino cambiar el ritmo y recuperar perspectiva.
¿Cuál es el mayor lujo que te permites durante las vacaciones?
Sin duda, disponer de tiempo para leer y perderme durante horas en museos, galerías, iglesias o edificios históricos.
Me gusta aprender de cada ciudad que visito y dedicar tiempo a comprender cómo ha evolucionado. Creo que el patrimonio artístico y arquitectónico cuenta historias que muchas veces no aparecen en las guías de viaje. Para mí ese es el auténtico lujo: poder detenerme, observar y seguir alimentando la curiosidad que intento mantener también en mi vida profesional.
¿Qué libro, serie, podcast o canción te acompañará este verano?
Escucho muchos podcast durante todo el año y en verano todavía más. Uno de mis favoritos es el de Lorena Pérez-Jácome, dedicado al mundo del arte.
Me gusta porque combina divulgación, sensibilidad y una forma muy cercana de acercarse a artistas, movimientos y obras. Es una manera muy agradable de seguir aprendiendo incluso durante los desplazamientos o los momentos de descanso.
Completa la frase: “Cuando vuelvo de vacaciones siempre regreso con más…”
Con más felicidad y con mucha más sabiduría.
Cada viaje me aporta nuevas ideas, nuevas referencias y otra forma de mirar el mundo. Siempre vuelvo con la sensación de haber aprendido algo, ya sea sobre otras culturas o sobre mí misma. Creo que esa es la mejor inversión que pueden dejar unas vacaciones.

