La presencia de las empresas españolas en Cuba va complicándose día a día. Hoteleras y aerolíneas, pero también otros sectores menos conocidos como importadores de pescados y mariscos, han ido capeando las trabas regulatorias. Un complicado equilibrio entre las exigencias internas, derivadas de la obligación de tener como socio al Gobierno cubano para cualquier actividad económica en el archipiélago, y las consecuencias externas del bloqueo de Estados Unidos a la economía del país.
Ahora, la última orden ejecutiva firmada el pasado 1 de mayo por Donald Trump va un paso más allá con un cambio histórico que podría desembocar como solución final de la encrucijada en la que se encuentran en la salida de las empresas españolas de Cuba. La nueva dimensión de asfixia al régimen castrista afectaría también a otros sectores, que hasta ahora no habían sido señalados, como las entidades financieras españolas. El nuevo régimen sancionador del inquilino de la Casa Blanca introduce por primera vez el concepto de “sanciones secundarias” contra compañías y bancos extranjeros vinculados con determinados sectores de la economía cubana.
Qué cambia ahora
Históricamente, el régimen sancionador estadounidense se dirigía fundamentalmente contra Cuba como Estado y contra personas cubanas. La novedad es que Washington puede ahora actuar directamente contra empresas extranjeras por operar o mantener relaciones comerciales con entidades cubanas, incluso aunque no exista un vínculo directo con Estados Unidos. “Es la primera vez desde 1961 que se imponen este tipo de sanciones secundarias. En primer lugar, pretenden ahogar la economía de Cuba, pero el segundo objetivo es que las empresas que están en el país se vayan para que, posteriormente, desembarquen las americanas. Es un proceso parecido al que se está viviendo en Venezuela”, explica a Artículo14, José María Viñals, socio director del Área de Comercio Internacional y Sanciones de Squire Patton Boggs en Madrid.
En este contexto, las empresas españolas presentes en el archipiélago caribeño, especialmente en sectores como el turístico y el financiero, evalúan como última opción una decisión trascendental: la salida definitiva del país. “Hasta junio, los afectados están evaluando la situación, analizando sus riesgos y revisando posibles autorizaciones para cesar las operaciones de forma ordenada. Todo ello a la espera de cómo evoluciona este instrumento que Trump ha puesto en manos de Marco Rubio“, admite Viñals.
Cabe recordar que la orden otorga capacidad al secretario de Estado para imponer sanciones a partir del 5 de junio.
SECRETARY RUBIO: The wealth in Cuba is controlled by a company owned by military generals who take all the money. This is a country where people are literally eating garbage from the streets, but this company is sitting on $16 billion.
It’s a broken nonfunctional economy. pic.twitter.com/LQOUlRkzCF
— Department of State (@StateDept) May 14, 2026
Pendientes de la OFAC
La orden ejecutiva autoriza al Departamento del Tesoro y al secretario de Estado a sancionar a cualquier empresa extranjera que opere en sectores considerados estratégicos para la economía cubana. En este sentido, cita expresamente la “Energía, Defensa y material relacionado, metales y minería, servicios financieros o seguridad de la economía cubana, o cualquier otro sector de la economía cubana”, según lo determine el secretario del Tesoro, en consulta con el Secretario de Estado.
Según explican desde Squire Patton Boggs, Estados Unidos podrá actuar contra entidades extranjeras que mantengan relaciones con el Gobierno cubano o con empresas posteriormente incluidas en las listas de sanciones estadounidenses. El riesgo para las empresas españolas es terminar incluidas en el listado SDN (Specially Designated Nationals and Blocked Persons List), que conlleva el bloqueo de activos en Estados Unidos o fuertes restricciones para operar en dólares o acceder al sistema financiero internacional. Para entender su alcance, esto podría implicar que una aerolínea sancionada no pueda comprar combustible o sus slots en dólares, lo que en la práctica terminaría provocando su quiebra.
En el punto de mira se sitúan las relaciones económicas con Gaesa, el conglomerado empresarial vinculado a las Fuerzas Armadas cubanas, pero con intereses en turismo, distribución comercial, servicios financieros y remesas. “La mayoría de las empresas opera bajo el paraguas de grupos asociados al gobierno cubano, en el caso de Gaesa controla buena parte de la economía”, admite otro abogado experto consultado.
De ahí, la preocupación de las empresas españolas por conocer las primeras decisiones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). Dada la posición de las empresas españolas en Cuba, la orden ejecutiva de Estados Unidos las sitúa entre los potenciales afectados con mayor riesgo.
España es el primer inversor en Cuba

El último informe del ICEX, con datos de la oficina estadística de Cuba (ONEI) del año 2024, señala que los tres principales socios comerciales de Cuba a China, España y Venezuela. Estos representan el 40% del comercio del país. España figura a su vez como el segundo proveedor, por detrás de China. Las exportaciones superaron los 680 millones de euros. Y es también el tercer receptor de productos cubanos, solo superado por Canadá y China.
La posición de Canadá como primer cliente se explica por las actividades mineras de Sherritt International Corporation. Sin embargo, esto ya es historia. Apenas una semana después de la publicación de la orden ejecutiva, la minera decidió suspender su participación directa en actividades y empresas conjuntas en Cuba.
El estudio del ICEX identifica más de 70 inversiones españolas y más de 70 contratos de administración hotelera. Las cadenas españolas gestionan además unas 30.000 habitaciones hoteleras en Cuba, de las cuales unas 3.000 son en régimen de empresa mixta y el resto en régimen de CAD (contratos de administración hotelera). Entre las empresas presentes figuran Meliá, Iberostar, Valentín, Blau, Roc, Barceló y Axel. Alguna de ellas tiene planes de expansión con el arrendamiento de hoteles como nueva forma de inversión desde el año pasado.
Salida de las aerolíneas
A su vez, los vuelos internacionales están casi exclusivamente en manos de compañías extranjeras. La coyuntura económica está dejando a Cuba aislada. A la decisión de Iberia de dejar de volar en junio, se sumó World2Fly de Iberostar. Volará mañana 20 de mayo por última vez entre Madrid-La Habana “hasta nuevo aviso”. De momento, Air Europa queda como única aerolínea española operando a Cuba.
Por ahora, las empresas españolas esperan con inquietud las primeras decisiones de Washington. El verdadero impacto de las nuevas sanciones comenzará a medirse a partir de junio.

