Los gobiernos europeos buscan fórmulas para garantizar las jubilaciones del futuro. Alemania ha propuesto retrasar progresivamente la edad de jubilación hasta los 70 años y reforzar los mecanismos de ahorro complementario para hacer frente al envejecimiento de la población.
Y las grandes aseguradoras están ganando protagonismo. Como Allianz, uno de los mayores grupos aseguradores de Europa, con una importante presencia en los negocios vinculados al ahorro y la previsión a largo plazo.
Y en ese engranaje se encuentra Claire-Marie Coste-Lepoutre, directora financiera del Grupo y miembro de su consejo de dirección. Es responsable de las áreas de finanzas y riesgos de una de las mayores aseguradoras del continente.
Coste-Lepoutre se incorporó al consejo de dirección de Allianz en 2024. Su nombramiento la convirtió en una de las mujeres con mayor responsabilidad dentro de la compañía en un momento en el que la jubilación y el ahorro a largo plazo ocupan un lugar destacado en el debate económico europeo.
El caso alemán contempla reforzar los sistemas de ahorro complementario y de capitalización. Empresas y trabajadores realizarían aportaciones adicionales, de hasta el 2% del salario anual del empleado, destinadas a un fondo que invertiría esos recursos a largo plazo. Es un modelo similar al de Suecia, donde la pensión pública convive con las pensiones privadas.

Una fórmula híbrida para aumentar los ingresos durante la jubilación. Para un trabajador medio que aporte durante veinte años, podría recibir alrededor de 150 euros adicionales al mes. En el caso de una carrera laboral completa, de unos 45 años, el complemento superaría los 770 euros mensuales.
El informe también propone ampliar la base de cotizantes. Entre las medidas figura la incorporación obligatoria de determinados trabajadores autónomos al sistema de pensiones en aquellos casos en los que no dispongan de otra cobertura equivalente.
Detrás de estas propuestas se encuentra un problema demográfico que afecta a buena parte de Europa. Según las previsiones oficiales alemanas, más de 13 millones de trabajadores alcanzarán la edad de jubilación antes de 2040, lo que supone una fuerte presión sobre las cuentas públicas y sobre la sostenibilidad del sistema.
Otra de las medidas que ha planteado un comité de expertos alemán consiste en vincular la edad de jubilación a la esperanza de vida. Según las proyecciones actuales, la edad de retiro podría aumentar gradualmente en las próximas décadas y acercarse a los 70 años a finales de siglo.
Los defensores de estos sistemas hablan de diversificar las fuentes de ingresos durante la jubilación, reducir parte de la presión sobre los sistemas públicos y favorecer el ahorro a largo plazo. También sostienen que la inversión de estos recursos puede contribuir al crecimiento económico si se desarrolla bajo criterios prudentes y con supervisión adecuada.
También genera críticas. Sus detractores alertan de una mayor dependencia de los mercados financieros y cuestionan el creciente peso de las entidades privadas en un ámbito tradicionalmente vinculado a la protección pública.
Alemania se ha convertido en uno de los principales laboratorios europeos de la reforma de las pensiones. El Gobierno de Friedrich Merz estudia distintas fórmulas para garantizar la sostenibilidad del sistema sin reducir las prestaciones públicas, combinando el mantenimiento del modelo actual con un mayor desarrollo del ahorro complementario privado.
La presencia de directivas como Claire-Marie Coste-Lepoutre en la cúpula de grandes aseguradoras coincide con un momento en el que la financiación de las pensiones se ha convertido en uno de los grandes debates económicos europeos. El papel de estas entidades podría ganar peso en los próximos años a medida que los sistemas públicos afronten los desafíos del envejecimiento de la población.

