La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha formalizado su candidatura para optar a la dirección general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La candidatura de Díaz para dirigir la OIT, que fue anunciada por Moncloa hace un par de semanas, se une así a la del actual director de la OIT desde 2022, el togolés Gilbert F. Houngbo, que se presenta a la reelección.
Tanto Díaz como su rival por el puesto acompañan sus candidaturas de una especie de programa estratégico, que consta de seis páginas y en el que ambos expresan sus principales objetivos en el caso de ser designados para el cargo.
El documento con la visión estratégica que ha presentado la ministra española junto a su candidatura aboga por crear una Carta Global de Derechos Laborales en forma de convenio para garantizar un marco mínimo de protección universal a los trabajadores ante los grandes desafíos del siglo XXI y rescatar a la organización multilateral de la actual “gestión del declive”.
En el texto, titulado Recuperar el liderazgo de la OIT: El diálogo social como faro de la justicia social en un mundo en transformación, Díaz advierte de que la OIT se encuentra en una encrucijada crítica.
Según señala la candidata española, de perdurar la actual crisis financiera y programática, el organismo se enfrentaría a un “riesgo existencial para el cumplimiento de su mandato y su relevancia como principal proyecto institucional construido para asegurar el paralelismo entre el desarrollo económico y el progreso social”.
Derechos mínimos para los trabajadores
El pilar central de la propuesta de la ministra española para los derechos mínimos de las personas trabajadoras es la formulación de una nueva norma internacional unificada. Así, Díaz defiende que, una década después de la declaración del centenario, “ante los desafíos globales, resulta necesario reafirmar la existencia de un suelo universal de derechos laborales”.
Para ello, plantea una Carta Global de Derechos Laborales, que adopte la forma de Convenio, concebida para “sistematizar los grandes principios desarrollados por la OIT a lo largo de su historia y, al tiempo, incorporar los nuevos desafíos del trabajo del siglo XXI”.
A juicio de Díaz, este instrumento ofrecería una “referencia universal para gobernar una economía global que debe situar los derechos de las personas en el centro”, convirtiéndose en el gran paso adelante de la OIT tras las declaraciones históricas sobre justicia social y principios fundamentales.
Áreas prioritarias
El programa de Yolanda Díaz articula la acción futura de la OIT en torno al diálogo social y cinco ejes estratégicos fundamentales: transiciones digital y climática; empresas sostenibles y competencia justa; trabajo decente y protección social; lucha contra las desigualdades e igualdad de género, y la mencionada Carta Global de Derechos Laborales.
En el caso de la transición digital y climática, Díaz propone avanzar hacia una estrategia tripartita de gobernanza de la inteligencia artificial y la tecnología en la Conferencia Internacional del Trabajo (CIT) de 2027, junto al lanzamiento de una iniciativa sobre el impacto socioeconómico del cambio climático.
Para fomentar el trabajo decente, plantea promover sistemas universales de protección social e impulsar sistemas de formación y aprendizaje a lo largo de la vida adaptados a los cambios demográficos y las nuevas formas de empleo.
Para combatir la desigualdad, aboga por desarrollar políticas de salarios dignos, negociación colectiva y redistribución, eliminando brechas salariales y barreras de género.
En este punto, sostiene que “el diálogo social solo será plenamente legítimo si incorpora en condiciones de igualdad la voz y la experiencia de las mujeres”.
Democratización interna
La vicepresidenta segunda enfatiza además la necesidad de profundizar en la democratización interna de la OIT y situar a la entidad como un espacio multilateral donde “la voz del Sur Global y la de las personas trabajadoras y las empleadoras participen en condiciones de igualdad con los Gobiernos”.
Díaz concluye apelando a su trayectoria ejecutiva basada en el consenso: “Esta visión, respaldada por mi experiencia de gobierno de un país que ha conocido un periodo excepcional de expansión y de creación de empleo de calidad, basada en decenas de acuerdos de diálogo social, puede contribuir de manera decisiva a reforzar el papel de la OIT”, rematando que “ha llegado el momento de confiar en el liderazgo de una mujer” para presidir el organismo internacional.
La OIT nunca ha tenido una mujer al frente
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) podría vivir un momento inédito en sus más de cien años de existencia. Pedro Sánchez ha propuesto a la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, como candidata para dirigir el organismo a partir de 2027. Si logra imponerse al actual director general, el togolés Gilbert F. Houngbo, se convertiría en la primera mujer en ocupar la máxima responsabilidad de una institución que, desde su creación en 1919, siempre ha estado encabezada por hombres.
La candidatura abre una posibilidad histórica para una organización que nació tras la Primera Guerra Mundial con el objetivo de promover la justicia social y mejorar las condiciones laborales en todo el mundo. Desde entonces, la OIT ha tenido una sucesión de directores generales masculinos.

