El Ibex 35 ha comenzado la sesión de este viernes con una subida cercana al 0,5% y ha recuperado la cota de los 18.000 puntos, en una apertura marcada por el repunte del petróleo y por la evolución de las tensiones en Oriente Próximo. El selectivo español se situaba en los 18.063,8 puntos en los primeros compases de la jornada, con la mayoría de sus valores en positivo y un mercado pendiente de cualquier señal diplomática entre Estados Unidos e Irán.
La sesión llega con el crudo como uno de los principales factores de presión para las bolsas europeas. El barril de Brent, referencia en Europa, cotizaba por encima de los 104 dólares a primera hora, con máximos intradía superiores a los 105 dólares, mientras que el West Texas Intermediate, referencia en Estados Unidos, también avanzaba con fuerza.
Ese encarecimiento vuelve a colocar la energía en el centro de la lectura bursátil, en un contexto en el que los inversores temen que una escalada geopolítica termine afectando a la inflación, a los márgenes empresariales y a las expectativas de tipos de interés.
El Ibex 35 recupera una referencia psicológica

La recuperación de los 18.000 puntos no supone por sí sola un cambio de fondo, pero sí tiene valor simbólico para el Ibex 35. El índice venía moviéndose en un entorno de mayor sensibilidad al precio del petróleo y a las noticias procedentes de Oriente Próximo. En ese contexto, abrir en positivo y volver a situarse por encima de esa barrera refuerza la sensación de resistencia del mercado español.
El avance inicial fue amplio, con casi todos los grandes valores en verde. Entre las mayores subidas destacaban Indra, con un alza del 1,8%; Amadeus, que avanzaba un 1,6%; IAG, con un repunte del 1,5%, e Inditex, que ganaba un 1,2%. La combinación de tecnología, turismo, consumo y textil ofrecía un apoyo diversificado al selectivo, más allá del comportamiento de los bancos o de las energéticas.
El Ibex 35 también se beneficiaba del tono positivo del resto de Europa. Fráncfort y París subían alrededor de un 0,47%, Londres avanzaba un 0,3% y Milán lo hacía cerca del 0,54%. La apertura continental mostraba así una cierta disposición al rebote, aunque condicionada por un elemento común: el mercado sigue mirando al petróleo como termómetro del riesgo.
El petróleo vuelve a condicionar la sesión

El encarecimiento del crudo tiene una lectura ambivalente para el Ibex 35. Por un lado, puede beneficiar a compañías vinculadas al sector energético o con exposición a los precios de las materias primas. Por otro, aumenta la presión sobre sectores intensivos en costes, como aerolíneas, transporte, industria o consumo, y alimenta el temor a una inflación más persistente.
En la apertura de este viernes, sin embargo, Repsol figuraba entre los valores más castigados del selectivo, con una caída del 0,9%. También cedían Enagás, Puig, Bankinter, Merlin y Endesa, aunque con retrocesos más moderados. El comportamiento de Repsol muestra que el mercado no siempre traduce de forma automática un petróleo más caro en subidas para las petroleras: también pesan la volatilidad, las expectativas de demanda, la regulación y el contexto geopolítico.
La referencia del Brent cerca de los 105 dólares por barril llega en un momento especialmente sensible. Un petróleo caro puede complicar el escenario para los bancos centrales, que siguen pendientes de la inflación. Si la energía vuelve a presionar los precios, los inversores podrían revisar sus expectativas sobre futuras bajadas de tipos, lo que afectaría directamente a la renta variable.
Puig enfría la posible operación con Estée Lauder
En el plano empresarial, una de las noticias de la jornada estaba en Puig. La compañía comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores que había puesto fin a las conversaciones con Estée Lauder para una potencial combinación de negocios, sin alcanzar un acuerdo. La empresa insistió en que esta decisión “no altera la hoja de ruta estratégica de Puig”.
La reacción inicial en bolsa fue contenida. Las acciones de Puig retrocedían alrededor de un 0,2% en los primeros minutos de negociación, después de semanas en las que la posible operación había añadido interés sobre el valor. La compañía ya había confirmado en marzo conversaciones con Estée Lauder sobre una posible combinación empresarial, lo que disparó entonces la atención del mercado sobre el grupo de perfumería, moda y cosmética.
Para el Ibex 35, la lectura es doble. Por un lado, la ruptura de las negociaciones elimina un posible catalizador corporativo. Por otro, reduce la incertidumbre sobre una operación compleja en un sector muy competitivo y con fuerte exposición internacional.

