Consumo

El INE confirma una inflación del 3,2% en junio tras la retirada de las rebajas fiscales a la electricidad

Los carburantes y los alimentos amortiguaron el avance de la inflación en junio, mientras el Gobierno atribuye al plan de respuesta a la guerra de Irán parte de la contención de los precios

Precio de la luz - Economía
Una bombilla encendida.
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El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado este miércoles que el Índice de Precios de Consumo (IPC) se mantuvo en junio en el 3,2% interanual, la misma tasa registrada en abril y mayo, consolidando así tres meses consecutivos en ese nivel y cuatro por encima del 3%. El dato definitivo coincide con el indicador adelantado publicado a finales del pasado mes y refleja que el encarecimiento de la energía continúa siendo el principal factor de presión sobre los precios, aunque la inflación subyacente volvió a moderarse hasta el 2,9%, una décima menos que en mayo.

El INE atribuye el mantenimiento de la inflación al comportamiento del grupo de vivienda, cuya tasa anual aumentó hasta el 4,7%, impulsada principalmente por el encarecimiento de la electricidad y, en menor medida, del gas. Este efecto coincide con el inicio, el pasado 1 de junio, de la retirada gradual de las rebajas fiscales aprobadas durante la crisis energética, que elevó la factura energética de los hogares.

En sentido contrario, el organismo estadístico destaca que el grupo de transporte ejerció una influencia a la baja gracias al descenso de los precios de los combustibles y lubricantes para vehículos, que compensó parcialmente el impacto de la energía sobre el índice general.

Economía recuerda el plan de respuesta

Tras conocerse los datos definitivos, el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa defendió que la estabilidad del IPC demuestra que el plan de respuesta aprobado por el Gobierno para hacer frente al impacto económico de la guerra entre Irán e Israel “sigue cumpliendo su objetivo” de amortiguar el efecto del conflicto sobre la inflación y proteger el poder adquisitivo de los hogares.

El departamento que dirige Carlos Cuerpo subraya que los carburantes, que durante las semanas de mayor tensión geopolítica fueron el principal factor de presión sobre los precios, han moderado ahora su contribución y han ayudado a contener la inflación de junio.

Asimismo, el Ministerio destaca que la inflación de los alimentos y bebidas no alcohólicas descendió hasta el 1,9%, tres décimas menos que en mayo y su nivel más bajo desde comienzos de 2025, lo que, a su juicio, supone un alivio para el coste de la cesta de la compra.

Electricidad y gas

En paralelo, Economía reconoce que la electricidad y el gas han pasado a impulsar la inflación, aunque enmarca esta evolución dentro del proceso de “normalización ordenada y gradual” de las medidas fiscales extraordinarias sobre la energía iniciado el pasado 1 de junio. En este contexto, defiende que la mayor penetración de las energías renovables y el avance hacia una mayor soberanía energética permiten retirar progresivamente los apoyos de emergencia “desde una posición de fortaleza”.

El Ministerio recuerda además que el Consejo de Ministros acordó a finales de junio mantener las ayudas dirigidas a las familias y a los sectores económicos más afectados por el conflicto —como el transporte, la agricultura y la industria— mediante la prórroga del primer paquete de medidas.

Según los cálculos del Ejecutivo, el plan de respuesta aprobado el pasado 20 de marzo ha contribuido a rebajar cerca de un punto porcentual la inflación general, al tiempo que insiste en que continuará monitorizando la evolución de los precios y mantendrá el diálogo con los agentes sociales y los sectores afectados.

La inflación subyacente sigue moderándose

Uno de los aspectos más positivos del dato de junio es el nuevo descenso de la inflación subyacente, que excluye los alimentos no elaborados y los productos energéticos por ser los componentes más volátiles. Este indicador bajó una décima, hasta el 2,9%, situándose por debajo del índice general y reflejando una moderación de las presiones inflacionistas más persistentes de la economía.

En términos mensuales, el IPC aumentó un 0,6% respecto a mayo. El mayor impulso procedió nuevamente de la vivienda, debido al incremento de la electricidad y el gas, mientras que también contribuyeron las subidas de los paquetes turísticos y de los servicios de alojamiento, habituales al inicio de la temporada estival. En cambio, el descenso de los combustibles volvió a ejercer un efecto moderador sobre el índice.

Por su parte, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA), utilizado para comparar la evolución de la inflación entre los países de la Unión Europea, se mantuvo en el 3,6% interanual, con un incremento mensual también del 0,6%.