La guerra por el pasivo ha subido de intensidad en mayo. Los depósitos vuelven a moverse entre el 2,5% y el 3%, algunas ofertas alcanzan ya el 3,25% TAE y las cuentas remuneradas de los neobancos han dejado de jugar solas en la pelea por el ahorrador conservador. La banca no ha sacado toda la artillería, pero empieza a enseñar sus armas.
El nuevo pulso ya no se libra solo en las hipotecas, la nómina, la tarjeta o el seguro que el banco intenta colocar al cliente para mejorarle las condiciones. Ahora también se juega en el ahorro que puede moverse en minutos desde el móvil.
Los neobancos entendieron antes que el ahorro se había convertido en una puerta de entrada al cliente. Con el euríbor por encima del 2,7% y el Banco Central Europeo obligado a vigilar de nuevo la inflación, el dinero conservador vuelve a tener más valor comercial.
HelpMyCash sitúa a Trade Republic entre las mejores cuentas de ahorro de mayo con un 3,04% TAE, mientras B100 llega hasta el 3% y Revolut se mantiene en el escaparate digital.

La novedad es que los depósitos tradicionales vuelven ahora a rozar ese mismo umbral. Según el comparador financiero HelpMyCash, las mejores ofertas de mayo alcanzan el 3,25% TAE, con Deutsche Bank en la parte alta del escaparate. Raisin también sitúa varios depósitos europeos en torno al 3%, con Mano Bankas, BluOr Bank, SME Bank o Haitong Bank entre las opciones más visibles.
La banca entra en esta fase con el freno echado
Las grandes entidades siguen teniendo liquidez de sobra, pero el cliente que compara desde el móvil obliga a mover ofertas concretas. El 3% no es la nueva normalidad del mercado, sino una herramienta para captar dinero nuevo y volver a aparecer donde el ahorrador busca rentabilidad.
Las mejores condiciones se concentran en nuevos clientes, plazos concretos, importes limitados y campañas que no siempre llegan a quienes ya tienen el saldo dentro de la entidad. El banco premia más el dinero que se mueve que el dinero que permanece.

La subida puede tener todavía recorrido, aunque será selectivo. Las entidades pueden mejorar ofertas para ganar presencia en los comparadores o frenar la fuga hacia cuentas digitales, pero difícilmente pagarán mucho más por todo el ahorro que ya tienen en balance.
Por encima del 3,5%, la captación empieza a ser más cara para la banca y exige condiciones más estrictas para compensar. Límites de saldo, plazos cerrados, nóminas, fondos vinculados o dinero nuevo pueden ser la forma de enseñar tipos más altos sin abrir una guerra generalizada.
¿Cuenta remunerada o depósito?
Para el ahorrador, la pelea deja una decisión más sencilla de lo que parece. La cuenta remunerada encaja con el dinero que puede hacer falta en cualquier momento, desde una avería del coche hasta una factura inesperada. El depósito tiene más sentido para la parte del ahorro que no se va a tocar en unos meses y que puede quedar aparcada a cambio de cerrar una rentabilidad.
La diferencia no está solo en cobrar una décima más o menos. Una cuenta permite sacar el dinero mañana si hace falta. Un depósito puede pagar algo más o asegurar el tipo durante más tiempo, pero obliga a aceptar un plazo y, a veces, una penalización si se cancela antes.
El mismo 3% no significa lo mismo en todos los productos. Si el dinero es el colchón de seguridad, la liquidez pesa más que el último decimal de rentabilidad. Si es ahorro sin destino inmediato, el depósito vuelve a competir.
La banca y los neobancos pelean por el mismo cliente, pero no siempre por el mismo dinero.

