Iberdrola, la energética presidida por Ignacio Sánchez Galán afronta una nueva etapa de crecimiento con un ambicioso plan estratégico hasta 2028, en pleno debate sobre el futuro del sistema eléctrico en España. En la junta general de accionistas, celebrada este viernes en Bilbao coincidiendo con el 125 aniversario de la compañía, Iberdrola avanzó que prevé obtener más de 21.000 millones de euros de beneficio acumulado entre 2026 y 2028 y repartir dividendos récord por valor de 15.000 millones.
Ignacio Sánchez Galán compareció ante los accionistas valorando el modelo de electrificación impulsado por la compañía desde hace más de dos décadas. “Comprendimos hace ya más de dos décadas que la electrificación iba a ser la mejor manera de ganar dinero”, afirmó el presidente.
En este contexto, el grupo destinará 43.000 millones de euros de inversión en los próximos tres años, principalmente al negocio de redes de transporte y distribución, con Reino Unido, Estados Unidos y Brasil como principales destinos. Iberdrola prevé además invertir 7.000 millones en España, donde aspira a mantenerse como “el primer inversor industrial”.
Redes y críticas al modelo español
En pleno debate sobre el modelo de transporte eléctrico tras el apagón, el presidente de Iberdrola volvió a cuestionar que Red Eléctrica de España -filial de Redeia- concentre tanto la operación del sistema como la inversión en redes de transporte. La referencia llega en un contexto especialmente sensible tras el apagón eléctrico del 28 de abril de 2025 y en el marco del debate abierto sobre el funcionamiento y la supervisión del sistema eléctrico español.
Según defendió, en España la actividad de transporte “sigue reservada en exclusiva” a REE, una situación que, subrayó, “no se da en ninguno de los países” en los que opera Iberdrola. Galán criticó que la compañía combine una función de servicio público con otra “puramente de negocio”, además de formar parte de un grupo cotizado con inversiones en distintos sectores y mercados.
Dividendos récord y crecimiento del beneficio
El nuevo plan estratégico prevé que los activos regulados de redes del grupo alcancen los 70.000 millones de euros. De ellos, 50.000 millones corresponderán a distribución y otros 20.000 millones al negocio de transporte en Reino Unido, Estados Unidos, Brasil y Australia.
La compañía estima superar los 6.600 millones de beneficio neto en 2026 y alcanzar los 7.600 millones en 2028. Parte de ese crecimiento se trasladará a la remuneración al accionista, con un reparto previsto de más de 15.000 millones de euros en dividendos durante el periodo 2026-2028, casi un 50% más que en el trienio anterior.
Galán también aprovechó la junta para destacar la evolución bursátil de la energética durante sus 25 años al frente de la compañía. Según recordó, el valor de Iberdrola en Bolsa supera ya los 135.000 millones, once veces más que cuando asumió la presidencia.
Apoyo a la gestión del consejo
Los accionistas respaldaron además la ratificación y reelección de Pedro Azagra como consejero ejecutivo del grupo. También fueron reelegidos como consejeros independientes Isabel García Tejerina, María Ángeles Alcalá Díaz y Anthony L. Gardner.
Asimismo, se aprobó la incorporación como consejera independiente de Marina Freitas Grossi, en sustitución de Regina Helena Jorge Nunes.
La junta dio también luz verde a las cuentas de 2025, ejercicio en el que Iberdrola obtuvo un beneficio récord de 6.285 millones tras invertir 14.460 millones. Los accionistas aprobaron además un dividendo complementario de 0,427 euros por acción, que se suma al abonado en febrero, elevando el reparto total con cargo a 2025 hasta los 4.500 millones de euros.
Diferencias laborales
La junta también estuvo marcada por el conflicto laboral abierto entre la dirección y los sindicatos por la negociación del convenio colectivo. Delegados sindicales denunciaron durante el turno de intervenciones la pérdida de poder adquisitivo de la plantilla.
En su respuesta, Galán señaló el nivel de compromiso de los trabajadores como refleja el dato de que la rotación voluntaria en España apenas alcanza el 0,6%. “Estar en barcos seguros, como el barco Iberdrola, no es un tema baladí”, resumió.

