DIRECTIVAS EN VERANO

Sandra Villagrasa (Labiana): “Con los años he aprendido que descansar también forma parte de la responsabilidad de un directivo”

La consejera y Managing Director de Labiana Health afronta el verano con ganas de recuperar perspectiva tras unos meses marcados por el crecimiento de la compañía y la responsabilidad que conlleva

Imagen de unas vacaciones especiales de Sandra Villagrasa
Imagen de unas vacaciones especiales de Sandra Villagrasa

Sandra Villagrasa es consejera y Managing Director de Labiana Health. Farmacéutica y bióloga de formación, acumula más de tres décadas de experiencia en la industria farmacéutica, donde ha pasado por áreas como dirección técnica, operaciones, desarrollo de negocio y dirección general. Convencida de que las mejores decisiones nacen de comprender el conjunto, ha completado su formación científica con estudios de dirección y gestión empresarial y defiende un liderazgo basado en la humildad, la curiosidad, el aprendizaje continuo, el trabajo en equipo y el desarrollo de las personas.

Este verano lo afronta con la satisfacción de un año intenso y enriquecedor y con ganas de recuperar perspectiva, después de meses en los que el crecimiento de Labiana ha exigido combinar visión estratégica, conocimiento técnico y una gestión responsable de los recursos. Para ella, desconectar no significa dejar de pensar, sino cambiar la forma de mirar: viajar, observar la naturaleza y compartir tiempo con la familia. Aunque mantiene la disponibilidad si surge algo importante, ha aprendido que confiar en el equipo y dejar espacio para la autonomía también forma parte de la responsabilidad de un directivo.

¿Dónde está hecha la foto que nos compartes y qué recuerdo especial te trae?

Esta fotografía está tomada en Uganda, durante un viaje que hice con mis hijas. Elegí este destino porque siempre me ha fascinado la naturaleza y llevaba muchos años soñando con ver gorilas en libertad. Fue una experiencia emocionante, pero también profundamente inspiradora. Viajar me permite salir de mi realidad cotidiana, comprender otras formas de vivir y recordar que todo está conectado. Compartir ese viaje con mis hijas lo hizo todavía más especial. Son esos momentos los que permanecen y me ayudan a volver con energías renovadas y una mirada más amplia sobre la vida.

¿Cómo llega a estas vacaciones? ¿Cuál ha sido el principal desafío profesional de los últimos meses?

Llego con la satisfacción de haber vivido un año intenso y enriquecedor. En Labiana seguimos consolidando una etapa de crecimiento en la que cada decisión exige combinar visión estratégica, conocimiento técnico y una gestión responsable de los recursos. Siempre he pensado que una empresa solo puede crecer de forma sostenible cuando entiendes cómo encajan todas sus piezas: las personas, la ciencia, la industria y la economía. Ese equilibrio es probablemente el mayor desafío, pero también lo que hace apasionante mi trabajo.

¿Qué significa para ti desconectar?

Desconectar no significa dejar de pensar, sino cambiar la forma de mirar. Viajar siempre ha sido una de mis grandes pasiones porque me permite conocer culturas diferentes, entender otras maneras de vivir y cuestionar mis propias certezas. También disfruto muchísimo de la naturaleza porque me ayuda a poner las cosas en perspectiva. Cuando consigo parar, observar y compartir tiempo con mi familia, vuelvo con más serenidad, mejores ideas y una visión más amplia.

¿Eres de las que consigue olvidarse del trabajo en vacaciones o siempre queda un ojo puesto en el móvil?

Con los años he aprendido que descansar también forma parte de la responsabilidad de un directivo. Si surge algo importante, estoy disponible, pero intento confiar en el equipo y dejar espacio para desconectar de verdad. Creo en el liderazgo que permite el desarrollo de las personas con autonomía. Además, la distancia ayuda a reflexionar y recuperar perspectiva. Muchas veces las mejores ideas aparecen cuando dejas de buscar respuestas y simplemente observas con calma.

¿Cuál es el mayor lujo que te permites durante las vacaciones?

Mi mayor lujo es disponer de tiempo sin prisas. Compartir conversaciones largas con mis hijas, caminar por lugares nuevos, leer y descubrir pequeños rincones. No necesito grandes lujos materiales; valoro mucho más las experiencias que amplían la mirada. Viajar me ha enseñado que la verdadera riqueza está en conocer personas, culturas y paisajes diferentes. Son esos momentos los que alimentan mi curiosidad y me ayudan a volver con energía e ilusión.

¿Qué libro, serie, pódcast o canción te acompañará este verano?

Suelo alternar lecturas relacionadas con empresa, innovación o liderazgo con novelas que me permitan desconectar completamente. Me gusta aprender, pero también disfrutar de historias que despierten la imaginación. No tengo un único libro imprescindible porque cada verano me pide algo diferente. Lo importante es mantener viva la curiosidad, la misma que me lleva a seguir formándome, viajar y comprender mejor las personas y las organizaciones.

Completa la frase: “Cuando vuelvo de vacaciones siempre regreso con más…”

Perspectiva. Cada viaje me recuerda que existen muchas maneras de hacer las cosas y que siempre podemos aprender de los demás. Esa visión amplia es esencial para liderar porque ayuda a comprender mejor a las personas y a tomar decisiones más equilibradas. Después de tantos años de profesión sigo disfrutando, aprendiendo, ya sea sobre ciencia, empresa, culturas o naturaleza. Volver con curiosidad, humildad y ganas de seguir creciendo es el mejor recuerdo que dejan las vacaciones.

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