Cataluña

El refugio de Gabriel Rufián, un pueblo de 642 habitantes donde solo necesita una piscina y un bar

Rufián pasa sus vacaciones en La Torre de l’Espanyol, un pequeño municipio tarraconense rodeado de cultivos y alejado del turismo masivo

Refugio de Gabriel Rufián - Sociedad
Montaje con una fotografía de la Torre del Español y otra de Gabriel Rufián.
Komoot/EFE

Lejos del ruido del Congreso de los Diputados, de las cámaras y de los enfrentamientos políticos que forman parte de su vida cotidiana, Gabriel Rufián ha encontrado su refugio en un pequeño pueblo de Tarragona. No se trata de un destino de lujo ni de una localidad costera repleta de hoteles, sino de La Torre de l’Espanyol, un municipio de la Ribera d’Ebre con 642 habitantes.

El portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso ha explicado públicamente que pasa allí sus vacaciones desde hace años. Su elección responde a una idea sencilla del descanso, muy alejada de las grandes escapadas internacionales o de los complejos turísticos exclusivos. “Lo único que necesito es una piscina y un bar para pasar unas buenas vacaciones”, reconoció Gabriel Rufián en una entrevista concedida a Mundo Deportivo en 2023.

La frase resume buena parte del atractivo que La Torre de l’Espanyol ejerce sobre el diputado. Un pueblo pequeño, tranquilo y sin grandes infraestructuras turísticas, donde resulta más fácil apartarse durante unos días de una exposición pública constante.

Un pequeño pueblo rodeado de campos y árboles frutales

Mural de la Torre del Español - Sociedad
Mural de La Torre de l’Espanyol.
Wikipedia

La Torre de l’Espanyol se encuentra en la comarca de la Ribera d’Ebre, en el interior de la provincia de Tarragona. El municipio ocupa cerca de 28 kilómetros cuadrados y está rodeado por un paisaje agrícola en el que predominan los campos de cultivo, los almendros, los olivos y otros árboles frutales.

Los datos oficiales del Instituto de Estadística de Cataluña sitúan su población en 642 habitantes en 2025. La cifra ayuda a comprender el carácter de una localidad en la que la vida conserva un ritmo muy diferente al de Barcelona o Madrid, las dos ciudades entre las que se mueve habitualmente Gabriel Rufián por sus responsabilidades políticas.

El núcleo urbano está formado por calles estrechas y viviendas tradicionales, con la iglesia parroquial de Santiago Apóstol como uno de sus principales edificios. El campanario destaca sobre los tejados y sirve como referencia visual en un entorno marcado por la agricultura y la proximidad del río Ebro.

La ausencia de masificación es precisamente uno de sus mayores atractivos. La Torre de l’Espanyol no compite con los grandes destinos turísticos de Cataluña ni pretende hacerlo. Su principal valor está en la tranquilidad, en la cercanía entre los vecinos y en la posibilidad de disfrutar del verano sin una agenda repleta de visitas o actividades.

Las vacaciones sencillas de Gabriel Rufián

Gabriel Rufián
Gabriel Rufián en el Congreso de los Diputados.

En la entrevista en la que reveló su destino habitual, Gabriel Rufián aseguró que no suele organizar grandes viajes. Su plan de vacaciones pasa, sobre todo, por disponer de una piscina para soportar las altas temperaturas del verano y de un bar en el que compartir parte del día.

La elección también resulta llamativa por el contraste con su perfil público. Rufián es uno de los políticos con mayor presencia en redes sociales y uno de los diputados que más atención genera durante las sesiones parlamentarias. En La Torre de l’Espanyol, en cambio, encuentra un escenario donde la política queda aparentemente relegada a un segundo plano.

El propio alcalde del municipio, Sergi Borràs, confirmó en 2025 que el diputado acude al pueblo porque así lo desea y no porque mantenga allí vínculos familiares. Su relación con la localidad nace, por tanto, de una elección personal y repetida a lo largo de los años.

Esa vinculación atravesó un momento incómodo cuando Rufián describió informalmente La Torre de l’Espanyol como un pueblo “feo” que le encantaba. Las palabras provocaron malestar entre algunos vecinos y en el Ayuntamiento, al considerar que la expresión podía perjudicar la imagen del municipio.

El diputado llamó posteriormente al alcalde para disculparse y explicar el sentido de sus declaraciones. Según Borràs, probablemente intentaba referirse a un pueblo pequeño, sin grandes recursos turísticos, pero eligió una palabra desafortunada. El episodio terminó reforzando, de manera involuntaria, la curiosidad pública por la localidad.

Un refugio sin playa ni grandes lujos

La Torre de l’Espanyol no tiene playa, hoteles de cinco estrellas ni una larga lista de monumentos conocidos. Tampoco necesita esos elementos para convertirse en un destino atractivo para quienes buscan silencio, descanso y vida rural.

La comarca de la Ribera d’Ebre ofrece rutas entre campos, paisajes fluviales y pequeños municipios donde todavía se conserva una estrecha relación con la tierra. Desde La Torre de l’Espanyol se puede recorrer el interior tarraconense y acercarse a localidades como Ascó, Flix, Vinebre o Móra d’Ebre.

En este escenario, el refugio de Gabriel Rufián se aleja por completo de la imagen habitual de las vacaciones de los personajes públicos. No hay mansiones, piscinas privadas de enormes dimensiones ni propiedades millonarias. Basta con una piscina municipal, un bar y un pueblo de poco más de 600 habitantes.

Quizá ahí reside precisamente su atractivo. En una carrera política dominada por los titulares, la tensión y la velocidad de las redes sociales, La Torre de l’Espanyol ofrece algo mucho más difícil de encontrar: un lugar donde los días parecen avanzar más despacio.

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