Castilla-La Mancha

El refugio de Pedro Sánchez, un pueblo de 274 habitantes conocido como la “isla de Ciudad Real”

Anchuras es un exclave de Ciudad Real rodeado por tres provincias, con 274 habitantes, naturaleza y raíces familiares de Pedro Sánchez

Anchuras y Pedro Sánchez - Sociedad
Montaje con una fotografía de Anchuras y Pedro Sánchez en un circulito.
Wikipedia/EFE

Hay lugares que parecen haberse quedado fuera de los mapas, pequeños territorios protegidos por montañas, carreteras sinuosas y una geografía difícil de explicar a primera vista. Uno de ellos es Anchuras, el pueblo de Ciudad Real al que Pedro Sánchez acudió junto a su familia para alejarse durante unas horas del ruido político y reencontrarse con una parte de sus raíces.

La localidad fue elegida por Pedro Sánchez para pasar la jornada de reflexión previa a las elecciones generales del 28 de abril de 2019. El entonces candidato socialista recorrió algunos de sus senderos acompañado por su familia, conversó con los vecinos y compartió imágenes de aquella escapada rural. No era un destino escogido al azar: Anchuras es el pueblo natal de su padre y de sus abuelos.

Ese vínculo familiar permite contemplar la pequeña localidad manchega como uno de los rincones más personales del presidente del Gobierno. Un refugio entendido no como una residencia frecuente, sino como un lugar conectado con su historia familiar, alejado de Madrid y rodeado por uno de los paisajes menos conocidos del interior peninsular.

Anchuras, una isla separada del resto de Ciudad Real

Anchuras - Sociedad
Una fotografía panorámica de Anchuras.
Sabor Quijote

La singularidad de Anchuras comienza con su ubicación. Aunque pertenece administrativamente a la provincia de Ciudad Real, su término municipal no tiene contacto directo con el resto de la provincia. Se encuentra separado por territorios pertenecientes a Toledo, Cáceres y Badajoz, una anomalía geográfica que le ha valido el sobrenombre de “la isla de Ciudad Real”.

No se trata de una isla rodeada de agua, sino de un exclave: una porción de una provincia completamente separada de su territorio principal. La actual distribución procede de la división provincial realizada en 1833, que dejó a Anchuras aislada del resto del mapa ciudadrealeño.

Esta circunstancia ha condicionado históricamente la vida cotidiana de sus habitantes. Talavera de la Reina, en Toledo, se encuentra más cerca y ejerce como uno de sus principales centros de referencia. Muchos desplazamientos y servicios miran más hacia la provincia toledana que hacia Ciudad Real, situada a más de cien kilómetros.

Según los datos correspondientes a 2024, Anchuras cuenta con 274 habitantes repartidos en un territorio de más de 231 kilómetros cuadrados. El municipio incluye también las aldeas de Enjambre, Encinacaída, Las Huertas del Sauceral y Gamonoso, pequeños núcleos que refuerzan su carácter rural y disperso.

Un paisaje de encinas, ríos y fauna salvaje

Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno en el Congreso.

El aislamiento geográfico de Anchuras ha contribuido a conservar un paisaje dominado por sierras, barrancos, dehesas y extensiones de monte mediterráneo. El municipio se encuentra en la comarca natural de La Jara, cerca de las estribaciones de los Montes de Toledo y del Parque Nacional de Cabañeros.

Desde el Risco de la Cruz se contemplan encinares, valles y cursos fluviales que atraviesan un territorio en el que todavía es posible observar ciervos y algunas de las aves más representativas de la fauna ibérica. El águila imperial, el buitre negro y la cigüeña negra forman parte de la riqueza natural de su entorno.

Entre los lugares más reconocibles se encuentra el puente sobre el río Estenilla, habitualmente denominado Puente Romano, además de diferentes caminos rurales que permiten descubrir las dehesas y las antiguas aldeas del municipio. La proximidad del embalse del Cíjara amplía las posibilidades para practicar senderismo, fotografía de naturaleza, cicloturismo o avistamiento de aves.

Anchuras conserva así una forma de vida difícil de encontrar en las grandes ciudades. Sus calles, su arquitectura sencilla y el silencio de sus montes componen el escenario elegido por Pedro Sánchez para una jornada familiar en plena naturaleza. Un pequeño rincón manchego separado de su propia provincia que, al menos durante un día, se convirtió en el refugio más personal del presidente.