Navarra

Tercer encierro de San Fermín 2026: los toros de Victoriano del Río vuelven a hacer historia

Victoriano del Río protagoniza el tercer encierro de San Fermín 2026 con una carrera rapidísima de 2:23, caídas y tensión en Estafeta

Encierro de San Fermín hoy, día 3 - Sociedad
Una imagen de archivo de un encierro de este año.
EFE

El encierro de San Fermín hoy ha dejado una carrera vertiginosa, peligrosa y llena de tensión con los toros de Victoriano del Río como protagonistas. Los astados de la ganadería madrileña, procedentes de Guadalix de la Sierra, han completado el tercer encierro de los Sanfermines 2026 en 2 minutos y 23 segundos, un tiempo que confirma la velocidad de una manada que por momentos llegó a adelantarse a los cabestros.

La mañana estuvo marcada por la emoción desde la salida de los corrales y por una sucesión de caídas que aumentó el peligro en varios tramos del recorrido. Los toros comenzaron agrupados, pero la carrera se fue complicando a medida que avanzaban hacia Estafeta, donde la manada se estiró y dejó escenas de mucho riesgo entre los corredores.

Victoriano del Río volvió a demostrar por qué es una de las ganaderías más esperadas de Pamplona: velocidad, trapío, emoción y una capacidad especial para convertir el recorrido en una prueba de reflejos.

Una carrera rapidísima desde Santo Domingo

El tercer encierro arrancó con fuerza desde la cuesta de Santo Domingo. Los toros salieron con mucha energía, arropados inicialmente por los cabestros, y marcaron desde los primeros metros un ritmo difícil de sostener para muchos corredores.

La manada avanzó con velocidad por el primer tramo y mantuvo una estructura relativamente compacta al inicio. Sin embargo, la potencia de los toros hizo que el encierro ganara tensión muy pronto. En una carrera tan rápida, cualquier mala colocación, tropiezo o exceso de confianza se paga casi de inmediato.

Antes de la curva de Mercaderes con Estafeta ya se vieron las primeras caídas relevantes. Ese punto, siempre delicado por el cambio de dirección y por la acumulación de corredores, volvió a funcionar como una zona de selección natural dentro del encierro.

La velocidad dejó poco margen para rectificar. Quien entró tarde o quedó mal situado tuvo que apartarse como pudo ante una manada que no redujo la intensidad.

Estafeta concentra los momentos de mayor peligro

La calle Estafeta fue el tramo más comprometido del encierro. Allí la manada se abrió, se estiró y generó varias situaciones de riesgo, especialmente por la gran presencia de mozos y por la velocidad con la que los astados avanzaban.

En algunos momentos, los toros quedaron por delante de los cabestros, una circunstancia que aumenta la incertidumbre porque deja a los corredores más expuestos a la reacción directa de los animales. Aunque no se produjo una ruptura total y prolongada, sí hubo fases en las que la carrera se volvió más difícil de leer.

Las caídas se multiplicaron en el tramo con más densidad de corredores. Algunos mozos fueron arrollados o pisoteados en una secuencia que obligó a los pastores y dobladores a mantener la máxima atención hasta la entrada en la plaza.

El peligro no vino de un toro suelto parado en la calle, sino de una manada veloz, abierta y con mucho empuje. Esa combinación hizo que el encierro resultara tan espectacular como exigente.

Victoriano del Río, una ganadería que ya conoce Pamplona

La presencia de Victoriano del Río en los encierros de Pamplona siempre genera expectación. La ganadería madrileña suma ya quince participaciones en San Fermín y ha construido una reputación muy definida: toros rápidos, serios y capaces de ofrecer carreras vibrantes.

No es un hierro desconocido para los corredores habituales. Sus encierros suelen asociarse a velocidad, nobleza en algunos tramos y emoción sostenida, pero eso no significa ausencia de riesgo. Al contrario, cuando los toros corren tan fuerte, la dificultad aumenta porque los mozos tienen menos tiempo para encontrar sitio.

Este jueves, la ganadería no defraudó a quienes esperaban una mañana intensa. La carrera fue breve, pero dejó suficientes imágenes de peligro como para recordar que en Pamplona una duración corta no equivale necesariamente a un encierro sencillo.

Un encierro de dos minutos puede contener más tensión que una carrera larga si los toros llegan lanzados y la calle está muy cargada.

Un lote de gran presencia para la mañana y la tarde

Encierro de San Fermín hoy
Un grupo de corredores esperan el inicio del encierro.
EFE

La ganadería desplazó a Pamplona ocho toros con pesos comprendidos entre los 565 y los 610 kilos. El más pesado del lote era Entonado, negro, nacido en mayo de 2021 y con 610 kilos. Le seguían Jara, colorado chorreado, con 605 kilos; Soleares, negro, con 595; y Jilguero, colorado, con 590.

También formaban parte del grupo Casero y Devoto, ambos con 585 kilos; Alabardero, castaño, con 570; y Ansioso, negro mulato listón bociclaro, con 565 kilos. Como es habitual, seis de esos astados participaron en el encierro y serán lidiados por la tarde en la plaza de toros.

El cartel taurino de la jornada reúne a Alejandro Talavante, Andrés Roca Rey y David de Miranda, uno de los atractivos destacados de la Feria del Toro de este año.

La mañana dejó la primera lectura del lote; la tarde medirá su comportamiento en la plaza. En San Fermín, encierro y corrida forman dos capítulos distintos de una misma jornada ganadera.

El parte médico, pendiente tras una mañana de caídas

La carrera dejó numerosas caídas y varios momentos en los que los corredores quedaron en el suelo con la manada encima o muy cerca. La imagen más repetida fue la de mozos intentando levantarse rápido mientras otros trataban de esquivar a toros y cabestros en plena aceleración.

El parte médico oficial será el que determine el alcance real de los golpes, pisotones y posibles traslados. La crónica visual del encierro, en cualquier caso, mostró una carrera dura físicamente, con atropellos y situaciones muy comprometidas.

En este tipo de carreras, los traumatismos pueden llegar tanto por el contacto con los toros como por las propias caídas entre corredores. La aglomeración, la velocidad y la falta de espacio convierten cada tropiezo en una cadena de riesgo.

El tercer encierro confirmó que el peligro también está en el suelo: una caída en el momento equivocado puede dejar al corredor sin margen ante una manada de más de media tonelada por animal.

Un encierro que vuelve a poner a Pamplona al límite

El encierro de San Fermín hoy deja una conclusión clara: Victoriano del Río volvió a hacer historia en Pamplona con una carrera rápida, emocionante y de enorme exigencia para los mozos. No fue un encierro largo, pero sí uno de esos episodios que se viven con el pulso acelerado desde el cohete hasta la entrada en chiqueros.

La manada salió fuerte, se estiró en los tramos más concurridos y obligó a los corredores a reaccionar con precisión. La velocidad convirtió cada metro en una decisión inmediata y cada caída en una amenaza.

Pamplona volvió a contener la respiración ante una ganadería que entiende el encierro como una descarga de energía. Victoriano del Río llegó con fama de velocidad y respondió con una carrera que tuvo emoción, peligro y una intensidad propia de los grandes días de San Fermín.

La fiesta continúa con nuevas ganaderías y con la atención puesta en los próximos encierros. Pero el tercer capítulo de 2026 ya tiene nombre propio: Victoriano del Río, una manada lanzada y una mañana que volvió a recordar que Pamplona nunca corre dos veces igual.

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