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El inesperado regreso de los ‘capri pants’ (la tendencia que divide a la moda)

La prenda más polémica del armario estival vuelve a conquistar el 'street style', las pasarelas y las redes. La pregunta ya no es si favorecen, sino cómo llevarlos

Fotografía: Kiloycuarto
Fotografía: Kiloycuarto

Pocas prendas han vivido un viaje tan extremo como los capri pants. De icono de elegancia en los años cincuenta a símbolo del exceso estético de los 2000, su historia parecía haber llegado a su fin. Hasta ahora. Firmas de lujo, estilistas y prescriptoras internacionales han decidido darles una segunda oportunidad. Lo curioso es que no hablamos de una tendencia nueva. Hablamos de una prenda con casi ocho décadas de historia que, una vez más, demuestra que la moda siempre encuentra la forma de reescribirse.

Aunque muchos creen que nacieron en la isla italiana de Capri, su historia comienza realmente en 1948, cuando la diseñadora alemana Sonja de Lennart creó un pantalón femenino tres cuartos, de cintura alta y ligeramente ajustado. Lo bautizó Capri como homenaje a la isla italiana donde su familia pasaba las vacaciones antes de la Segunda Guerra Mundial.

En una época en la que los pantalones seguían siendo territorio casi exclusivo de los hombres, la propuesta resultó revolucionaria. El diseño terminaba unos centímetros por encima del tobillo e incorporaba una pequeña abertura lateral que estilizada la silueta.

Su gran salto llegó gracias a Hollywood. Edith Head, la legendaria figurinista, los incorporó al vestuario de Audrey Hepburn en Sabrina (1954), convirtiéndolos para siempre en símbolo de elegancia relajada. Después llegarían Brigitte Bardot, Marilyn Monroe, Elizabeth Taylor, Grace Kelly e incluso Mary Tyler Moore, cuyo uso de los capri en televisión provocó una pequeña polémica en los años sesenta por considerarse demasiado atrevidos para la época.

Como tantas prendas icónicas, los capri vivieron una segunda juventud durante los años 2000. Sarah Jessica Parker, en Sexo en Nueva York, los convirtió en uniforme urbano; también los llevaron Jennifer Lopez, Christina Aguilera o Britney Spears. Aquella versión, de tiro bajo, tejidos elásticos, pedrería y acabados deportivos, terminó por desgastar su imagen hasta convertirlos en una de esas prendas que muchas juraron no volver a vestir. Pero la moda nunca olvida.

Su regreso no tiene nada que ver con aquella estética. Los nuevos capri responden a la obsesión actual por el minimalismo sofisticado: tejidos de sastrería, denim limpio, algodón estructurado o punto técnico, siempre combinados con americanas amplias, camisas masculinas, bailarinas o kitten heels.

El debate que incendia Instagram

Pocas tendencias generan tanto debate entre las expertas. La estilista y consultora Allison Bornstein (@allisonbornstein6) ha defendido en varias ocasiones la vuelta de las siluetas más ajustadas dentro de su teoría de los ciclos de la moda y ha mostrado diferentes formas de integrar los capri en un armario contemporáneo.

También la estilista Gab Waller (@gabwallerdotcom) o creadoras de contenido como @greceghanem, @camillecharriere y @monikh han compartido estilismos donde los pantalones capri aparecen combinados con piezas de lujo silencioso, alejándose completamente del imaginario Y2K.

En el lado contrario encontramos una corriente igualmente fuerte. Editoras y creadoras como Tiffanie Darke (@itsmekellieb) o numerosos comentarios de editoras de Vogue, The Guardian o Financial Times reconocen que siguen siendo una de las prendas “más difíciles” del armario por el efecto óptico que produce el corte a media pantorrilla.

De hecho, la pregunta “¿favorecen realmente los capri?” se ha convertido en uno de los grandes debates editoriales del año. Porque el problema nunca ha sido el pantalón. Siempre ha sido cómo se lleva.

Las mujeres que impulsan su regreso

Si algo ha demostrado el street style de los últimos meses es que las nuevas generaciones no tienen miedo a recuperar tendencias polémicas. Bella Hadid, Hailey Bieber, Emily Ratajkowski, Kendall Jenner, Dua Lipa, Anne Hathaway o Jennifer Lawrence ya han aparecido con distintas versiones del pantalón capri, desde modelos de sastrería negra hasta propuestas en denim o tejidos técnicos.

En las pasarelas, firmas como Miu Miu, Ferragamo, Coperni, Sportmax, Alaïa o Jacquemus llevan varias temporadas recuperando la silueta, consolidando definitivamente su regreso.

Dónde comprar los mejores capri esta temporada

Las versiones más interesantes apuestan por patrones limpios y tejidos de calidad:

  • COS, con propuestas minimalistas de inspiración sastre.
  • Massimo Dutti, que apuesta por el lino y el algodón estructurado.
  • Mango, con versiones en negro y denim.
  • Zara, donde abundan modelos ajustados inspirados en pasarela.
  • ARKET, para quienes buscan un enfoque escandinavo.
  • Reformation, una de las firmas favoritas de las editoras internacionales.
  • Toteme y The Row, si el presupuesto permite invertir en lujo silencioso.

¿Favorecen?

La respuesta más honesta probablemente sea la misma que llevan décadas repitiendo las grandes editoras de moda: depende. Depende del patrón, del tejido, del zapato y, sobre todo, de la actitud con la que se lleven.

Lo que está claro es que los capri pants representan a la perfección la moda de hoy; una industria que ya no busca la aprobación unánime, sino la personalidad. Y pocas prendas dicen tanto de quien las lleva como unos pantalones que llevan casi ochenta años generando exactamente la misma conversación.

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