Moda

GucciCore o cuando Times Square se convirtió en pasarela

Times Square resultó perfecto para Gucci: un espacio saturado de pantallas, publicidad y estímulos visuales que encaja con la estética contemporánea de internet

Una imagen de
Una imagen de Gucci Core en Times Squere.

Nueva York volvió a convertirse este fin de semana en el epicentro de la moda mundial gracias a Gucci. La firma italiana presentó su colección Cruise 2027 en pleno Times Square y transformó uno de los lugares más icónicos del planeta en un espectáculo visual pensado tanto para los asistentes como para millones de personas en redes sociales. Porque si algo ha quedado claro tras este desfile es que las grandes casas de moda ya no organizan simples presentaciones de temporada: ahora crean auténticos acontecimientos virales.

Pantallas gigantes, vallas digitales, anuncios ficticios y una estética completamente pop marcaron una noche en la que la frontera entre desfile, performance y campaña publicitaria prácticamente desapareció. Bajo el concepto “GucciCore”, la maison construyó una experiencia inmersiva que convirtió Manhattan en una extensión del universo de la marca.

Times Square como escenario global

La elección de Times Square no fue casual. Gucci mantiene desde hace décadas una conexión especial con Nueva York. Fue precisamente allí donde abrió su primera tienda fuera de Italia en los años cincuenta y, desde entonces, la ciudad ha formado parte de su imaginario visual.

Ahora, en plena era digital, la firma ha decidido recuperar ese vínculo utilizando el lugar más reconocible y fotografiado de Manhattan. Las pantallas luminosas de Times Square sirvieron como telón de fondo para un desfile donde convivían referencias a la cultura pop, la estética callejera y el lujo clásico italiano.

El resultado fue un espectáculo diseñado para ser compartido instantáneamente en TikTok, Instagram y X. Durante horas, las imágenes del evento inundaron las redes sociales con vídeos de modelos atravesando la plaza rodeadas de pantallas gigantes donde aparecían campañas ficticias como “Gucci Gym”, “Gucci Life” o “Gucci Pets”.

Más que una colección, la firma presentó una idea: Gucci como estilo de vida total.

La colección mezcló trajes de raya diplomática, abrigos de shearling, denim oversize, vestidos de lentejuelas y accesorios con inspiración ecuestre. El famoso símbolo Horsebit reapareció en botas, bolsos y stilettos metálicos, mientras que las siluetas jugaban entre lo ejecutivo y lo urbano.

Todo ello bajo la dirección creativa de Demna, que continúa desarrollando una narrativa donde la moda dialoga constantemente con internet, la cultura viral y la estética de la hiperexposición.

El desfile convertido en fenómeno digital

La industria de la moda lleva años entendiendo que los desfiles ya no se consumen únicamente desde la primera fila. Hoy, el verdadero público está en el móvil. Y Gucci ha sabido aprovecharlo mejor que nadie.

Las firmas de lujo compiten actualmente no solo por vender ropa, sino por generar conversación. La pasarela tradicional ha evolucionado hacia formatos cada vez más cinematográficos y espectaculares, pensados para convertirse en tendencia global durante unas horas.

El caso de GucciCore es probablemente uno de los ejemplos más claros de esta nueva estrategia. Cada detalle parecía diseñado para generar imágenes virales: desde las enormes pantallas iluminadas hasta la presencia de celebridades y modelos convertidas en reclamo instantáneo.

Entre las invitadas destacaron figuras como Emily Ratajkowski, Paris Hilton y Cindy Crawford, que reforzaron el carácter mediático del evento.

La estrategia no es nueva, pero sí cada vez más evidente. Firmas como Louis Vuitton, Balenciaga o Coperni llevan tiempo apostando por desfiles que funcionan como experiencias virales capaces de generar millones de visualizaciones en cuestión de minutos.

Moda, espectáculo y cultura pop

Lo interesante del fenómeno GucciCore no es solo la ropa, sino lo que representa culturalmente. La moda de lujo ha entendido que competir en 2026 significa formar parte de la conversación digital global. Y eso obliga a transformar cada desfile en una experiencia emocional y visualmente impactante.

En este nuevo escenario, las colecciones importan tanto como el contexto donde se presentan. El lugar, la música, las celebrities, las cámaras y las redes sociales forman parte inseparable del producto final.

Por eso Times Square resultó perfecto para Gucci: un espacio saturado de pantallas, publicidad y estímulos visuales que encaja con la estética contemporánea de internet.

La colección Cruise 2027 terminó funcionando como una declaración de intenciones sobre hacia dónde se dirige la industria. El lujo ya no busca únicamente exclusividad; también necesita viralidad. Y Gucci lo consiguió convirtiendo una de las plazas más famosas del mundo en una gigantesca pasarela pop capaz de dominar las redes sociales durante toda la noche.

TAGS DE ESTA NOTICIA