La princesa de Gales ha asistido este lunes 15 de junio al servicio de la Orden de la Jarretera, una de las ceremonias más solemnes y visuales del calendario real británico. En un entorno dominado por capas de terciopelo, plumas, insignias y protocolo, Kate Middleton ha elegido un look luminoso y muy medido; un abrigo-vestido a medida del diseñador británico Patrick McDowell.
La pieza, en un tono entre miel y amarillo mantequilla, de silueta entallada, cintura marcada y falda con vuelo suave y una solapa de líneas angulares, está confeccionada en damasco de seda inglesa con un delicado motivo de rosas. El tejido ha sido desarrollado en colaboración con Stephen Walters, histórica casa sedera de Suffolk, reconocida por su tradición en la creación de sedas de alta calidad. El look lo ha completado con salones crema y un sombrero de ala ancha a juego, firmado por Jane Taylor.

La princesa ya había presentado al diseñador para el Queen Elizabeth II Award for British Design el año pasado, en reconocimiento a su trabajo con una visión más consciente y sostenible de la moda. En ese sentido, el look de hoy funciona por la apuesta estética y es también un gesto de apoyo a la artesanía británica y al talento emergente.
Sobre las joyas, recupera sus pendientes de boda de Robinson Pelham, un regalo de sus padres, Carole y Michael Middleton. Las piezas, con hojas de roble, bellotas y diamantes, remiten al escudo de armas de la familia Middleton y aportan al estilismo una lectura íntima dentro de una jornada de enorme carga institucional.

La Orden de la Jarretera
La Orden de la Jarretera, fundada en 1348 por Eduardo III, es la orden de caballería más antigua y prestigiosa de Reino Unido. Cada junio se celebra en Windsor con una procesión hacia la capilla de San Jorge, en la que participan el monarca, los miembros de la Orden y otros representantes de la familia real.
Aunque Kate Middleton no forma parte de la Orden, sí acompañó a la familia real en la celebración. Esta ha sido su décima aparición en el Día de la Jarretera, una cita a la que acudió por primera vez en 2008, antes incluso de casarse con el príncipe Guillermo.
El look de hoy llega apenas dos días después de su aparición en Trooping the Colour, donde la princesa optó por un abrigo-vestido azul claro de Catherine Walker, con ribetes blancos, sombrero de Philip Treacy y pendientes de perlas de Cassandra Goad. La prensa británica destacó este fin de semana el aire “Diana” del conjunto, por sus similitudes con algunos de los estilismos que la entonces princesa de Gales llevó en los años ochenta y noventa.
Si en Trooping the Colour Kate Middleton apostaba por un azul empolvado de lectura familiar y clásica, este lunes en Windsor ha dado un paso más sofisticado. El amarillo mantequilla de McDowell no rompe con el protocolo, pero sí introduce una energía más fresca, más moderna y más ligada al discurso actual de la moda británica.

En una semana marcada por dos grandes ceremonias reales, Kate Middleton ha vuelto a demostrar su dominio del vestir institucional; primero con un guiño elegante a la tradición de Catherine Walker y a la memoria de Diana; después, con una apuesta artesanal, británica y contemporánea para el Día de la Jarretera. Dos looks distintos, pero con la misma estrategia… convertir cada aparición pública en un mensaje cuidadosamente vestido.

