La nueva edición de Royal Ascot ya está en marcha y, como cada año, el prestigioso encuentro hípico británico vuelve a convertirse en una auténtica pasarela al aire libre. Sombreros espectaculares, vestidos de alta costura y códigos de vestimenta estrictos marcan una de las citas sociales más importantes del calendario británico. Sin embargo, entre las invitadas que más huella han dejado en la historia reciente del evento destaca un nombre que sigue despertando interés años después: Meghan Markle.
Aunque la duquesa de Sussex solo acudió una vez a Royal Ascot, su aparición fue suficiente para convertirse en uno de los momentos más recordados del certamen. Su estilismo continúa apareciendo en recopilaciones de los mejores looks de la historia reciente del evento y sigue siendo una referencia de elegancia para los amantes de la moda royal.
El debut de Meghan Markle en Royal Ascot
El 19 de junio de 2018, apenas un mes después de su boda con el príncipe Harry, Meghan Markle hizo su debut oficial en Royal Ascot. La expectación era máxima. La ex actriz se encontraba entonces en pleno proceso de adaptación a la vida institucional y cada una de sus apariciones públicas generaba un enorme interés mediático.
Para su estreno eligió un refinado vestido camisero en color marfil firmado por Givenchy, la misma casa de moda responsable de su vestido de novia. El diseño destacaba por su estética clásica y femenina, con botones delanteros, cinturón negro marcando la cintura y delicados bordados florales distribuidos por la falda.

La elección no fue casual. Meghan volvió a confiar en Clare Waight Keller, directora creativa de Givenchy en aquel momento, demostrando la estrecha relación profesional que ambas habían desarrollado tras la boda real.
El sombrero que completó el estilismo
Si el vestido acaparó buena parte de las miradas, el sombrero terminó de elevar el conjunto a la categoría de icónico. La duquesa apostó por una creación bicolor de Philip Treacy, uno de los diseñadores de tocados más prestigiosos del Reino Unido y habitual colaborador de la familia real británica.
La pieza combinaba el blanco y el negro en una estructura elegante y arquitectónica que respetaba a la perfección el estricto protocolo de Ascot. El resultado fue una imagen sofisticada, equilibrada y muy acorde con la tradición británica.
Completó el estilismo con unos zapatos negros de salón, un bolso de mano discreto y joyas minimalistas que permitían que el protagonismo recayera sobre el vestido y el tocado.

Desde el primer momento, numerosos expertos en moda compararon su imagen con las grandes estrellas del Hollywood clásico. El conjunto evocaba la elegancia de figuras como Audrey Hepburn o Grace Kelly, gracias a su combinación de líneas limpias, colores neutros y detalles cuidadosamente estudiados.
La apuesta por una silueta atemporal permitió que el estilismo trascendiera las tendencias pasajeras. De hecho, años después sigue considerándose uno de los mejores ejemplos de cómo adaptar la tradición de Royal Ascot a una estética actual.
La única vez que Meghan acudió al evento
A diferencia de otras integrantes de la familia real, Meghan Markle solo asistió a Royal Ascot en aquella ocasión. Tras abandonar junto al príncipe Harry sus funciones como miembros activos de la Corona británica y trasladarse a Estados Unidos en 2020, la pareja dejó de participar en la agenda oficial de la monarquía. Desde entonces, la duquesa no ha regresado al célebre hipódromo de Berkshire.
Cada nueva edición del evento reabre inevitablemente la conversación sobre aquella aparición de 2018, especialmente entre los seguidores de la moda royal.
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Por qué sigue siendo uno de los mejores looks de Ascot
Hay varias razones que explican por qué aquel estilismo continúa siendo tan recordado, entre ellos, la conexión emocional con su reciente boda real o la elección de Givenchy, la firma que marcó su entrada en la familia real. Destacó además el equilibrio perfecto entre tradición y modernidad, la elegancia del sombrero diseñado por Philip Treacy y la sencillez de una combinación cromática basada únicamente en blanco y negro.
Aunque Meghan Markle apenas tuvo tiempo de construir una larga trayectoria dentro de la agenda institucional británica, su paso por Royal Ascot dejó una imagen difícil de olvidar. Ocho años después, aquel vestido marfil y el sofisticado sombrero continúan siendo referentes de elegancia para quienes buscan inspiración en los archivos de la moda real.
Mientras los focos vuelven a iluminar la edición de este año, con una Kate Middleton que se supera en cada edición, el debut de la duquesa de Sussex sigue ocupando un lugar privilegiado entre los estilismos más icónicos que han desfilado por uno de los eventos más glamourosos de Reino Unido.

