La atroz situación de las mujeres y niñas de Afganistán ha estado presente en los discursos de las autoridades y en las ponencias de la V Conferencia de Política Exterior Feminista que se celebra en Madrid, en la sede de ministerio de Asuntos Exteriores.
Desde la captura de Kabul por parte del talibán en agosto de 2021, los derechos de las afganas han ido mermándose hasta el punto en el que los fundamentalistas han blindado legislativamente el matrimonio infantil con niñas a partir de los nueve años. Mientras las mujeres van perdiendo los espacios que habían conquistado en Afganistán, las que han logrado (o tenido que) salir del país alzan la voz por las que siguen en esa cárcel.

“Afganistán es un país, que desde que llegó el talibán, ser mujer es un crimen”, explicó Horia Mosadiq. A pesar de todos los atropellos, “desde agosto de 2021 estamos solas”, criticó Mosadiq a la comunidad internacional.
Pero no siempre fue así. La activista afgana rechaza la idea de que la situación actual responda a una tradición histórica del país. Mosadiq recupera una memoria bien distinta. “Las mujeres han formado parte de la literatura, de la política y de tantos otros asuntos de Afganistán a lo largo de la historia. Contamos con poetisas desde hace siglos, tenemos mujeres guerreras que lucharon en tantas batallas en el pasado”, recordó.

Mosadiq evocó también la figura de la reina Soraya, a quien definió como “la madre del Afganistán moderno”, una mujer que “defendió la educación de las mujeres y las niñas y el derecho al voto”.
La defensora de los derechos humanos insistió en que Afganistán llegó a situarse por delante de muchos países occidentales. “Me refiero a un país que, en la década de 1960, en el año 1964, ya reconocía la igualdad de derechos entre hombres y mujeres en su Constitución, y las mujeres tenían derecho a un permiso de maternidad remunerado, algo que muchos países ni siquiera reconocían como un derecho de las mujeres”. Es más, incluso hoy en lugares como Estados Unidos, las estadounidenses carecen de este derecho.

Pero ese Afganistán queda hoy muy lejos. Desde la toma de Kabul por los talibanes en agosto de 2021, las restricciones contra las mujeres se han multiplicado hasta afectar prácticamente a todos los aspectos de la vida cotidiana. “Estamos hablando de un país en el que ser mujer, por el mero hecho de nuestro género, se está criminalizando. Y estamos hablando de un país en el que nuestra propia existencia está en entredicho y bajo escrutinio“, denunció, recordando que lo que ocurre en Afganistán es “apartheid de género”.
Mosadiq detalló el alcance de las medidas impuestas por los fundamentalistas. “Desde que los talibanes volvieron al poder hace cinco años, han promulgado más de 200 edictos y han promulgado varias leyes basadas en ellos. Han estado criminalizando a las mujeres”.
La educación fue uno de los primeros objetivos. “Las niñas, a partir de sexto curso, no pueden ir al colegio”, recordó. “Tampoco pueden acceder al empleo ni a la participación política”, enumeró la activista. Así, la expulsión de las mujeres de la esfera pública continúa en Afganistán. “Las mujeres ya no pueden ir a los gimnasios. Las mujeres no pueden ir ni siquiera a los baños públicos, que forman parte de la cultura afgana”, criticó.
Hasta la voz es un delito
Y es que las mujeres no pueden si quiera salir sin ir acompañadas de un hombre, algo que se ha tipificado como delito. Además, “en virtud de la nueva ley que publicaron el año pasado se está tipificando como crimen la voz de las mujeres. Y si la voz de una mujer se escucha más allá de su casa o de los miembros de su familia, entonces es un delito“.
Asimismo, la activista describió la desaparición de las herramientas institucionales que durante años sirvieron para defender derechos. “Desde que los talibanes volvieron al poder, han eliminado todo el marco legal de Afganistán, lo que incluye la Constitución afgana, todas las leyes y también muchas otras instituciones”, explicó Mosadiq.

Entre ellas citó el Ministerio de Asuntos de la Mujer, la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán y la Fiscalía contra la Violencia de Género.
“La situación en Afganistán no era precisamente de color de rosa para las mujeres antes de agosto de 2021. Ya entonces luchábamos por nuestros derechos”, matizó. “Pero entonces contábamos con esos marcos legales. Contábamos con esas instituciones en las que podíamos luchar por nuestros derechos, que, por desgracia, ahora ya no existen”, sentenció.

Para entender cómo se destruyó, Mosadiq traza una línea directa hacia la geopolítica del siglo XX. “Afganistán es rehén de un grupo llamado los talibanes, que es producto de la Guerra Fría”. Cuando Rusia invadió el país, Occidente -y más tarde Estados Unidos- comenzó a financiar, armar y apoyar a grupos islamistas en Pakistán y otras regiones para combatir a la URSS. “Así es como surgió el talibán”, explica la activista.
Es más, Mosadiq afeó a algunos gobiernos y actores internacionales que “están encubriendo lo que hacen los talibanes al presentar estas políticas como una cuestión cultural o religiosa”. El talibán “está ahora intentando tomar como rehenes a más de 30 millones de afganos, cuyos derechos más básicos han sido secuestrados”, concluyó.
