El MV Hondius no es un crucero convencional. No pertenece a esa categoría de gigantes flotantes con parques acuáticos, teatros descomunales y miles de pasajeros recorriendo cubiertas como si fueran avenidas comerciales. Se trata de un buque de expedición polar, diseñado para llegar a algunos de los lugares más remotos del planeta y ofrecer una experiencia de aventura con comodidades de alto nivel.
Por eso el brote de hantavirus detectado a bordo ha generado tanto impacto. La alerta sanitaria no se ha producido en un crucero masivo, sino en un barco asociado a viajes exclusivos, naturaleza extrema y rutas de expedición. Según la Organización Mundial de la Salud, el buque transporta 147 personas entre pasajeros y tripulación, y hasta el 4 de mayo se habían identificado siete casos entre confirmados y sospechosos, con tres fallecidos, un paciente en estado crítico y tres personas con síntomas leves.
Un barco pensado para los confines del mapa
El MV Hondius pertenece a Oceanwide Expeditions y fue construido específicamente para cruceros de expedición. La propia compañía lo presenta como el primer buque registrado con clasificación Polar Class 6, una categoría pensada para navegar en aguas polares y operar en entornos de hielo. No es un detalle menor: su atractivo principal está precisamente en esa capacidad para llevar viajeros a territorios donde no llegan los cruceros tradicionales.
El barco mide 107,6 metros de eslora, tiene 17,6 metros de manga y una velocidad de unos 15 nudos. Su capacidad habitual ronda los 170 pasajeros distribuidos en 80 cabinas, acompañados por tripulación, guías de expedición y personal médico. Esa escala reducida forma parte de su identidad: no busca mover multitudes, sino grupos más manejables para desembarcos, excursiones y observación de fauna en zonas remotas.

El MV Hondius está concebido para viajar por el Ártico y la Antártida, con itinerarios centrados en glaciares, aves marinas, paisajes helados y costas casi inaccesibles. Su propuesta no gira alrededor del ocio masivo, sino de la exploración. A bordo, el pasajero no solo duerme y come. También asiste a charlas, talleres y explicaciones de los guías sobre geografía, fauna, hielo, clima e historia natural.
Cómo es el MV Hondius por dentro
Por dentro, el MV Hondius apuesta por una comodidad sobria. No es un lujo ostentoso, sino más bien un lujo funcional, de expedición: espacios amplios, salones de observación, zonas comunes cálidas y una estética moderna pensada para descansar después de jornadas intensas en el exterior.
Uno de sus puntos centrales es el salón de observación, situado junto a una zona de bar y conferencia. Es el lugar donde se organizan muchas de las actividades del viaje: presentaciones, talleres, charlas de expertos y reuniones informativas antes de los desembarcos. También cuenta con restaurante, biblioteca, zonas exteriores de observación y espacios pensados para contemplar el paisaje, algo fundamental en un crucero cuyo verdadero espectáculo está fuera del barco.

Las cabinas del MV Hondius van desde opciones más sencillas con ojo de buey hasta suites de mayor categoría. Las cabinas dobles con ojo de buey tienen entre 13,3 y 16 metros cuadrados, dos camas individuales, sofá pequeño, baño privado, televisión, escritorio, teléfono, wifi con suplemento, secador, armario y caja fuerte. En las categorías superiores aparecen ventanas más grandes, más espacio, sofá, frigorífico, cafetera, tetera, albornoz e incluso suites con balcón.
El barco ofrece alojamiento cómodo para expediciones largas. Pero sin perder de vista su función principal: moverse con agilidad por mares difíciles. A diferencia de un crucero turístico clásico, aquí el lujo está en poder acercarse a un iceberg, desembarcar en una costa remota o ver fauna salvaje en su entorno natural.
El contraste que hace más inquietante el brote de hantavirus
El brote de hantavirus ha colocado al MV Hondius en una situación muy distinta a la que prometen sus folletos de viaje. Un barco diseñado para la aventura controlada, para explorar los extremos del mundo con seguridad y confort, aparece ahora vinculado a una emergencia sanitaria poco frecuente y grave.
La OMS investiga el origen del brote y contempla la posibilidad de una transmisión limitada entre contactos estrechos. Anque mantiene que el riesgo para la población general es bajo.

Reuters señala que el barco partió desde Argentina en marzo dentro de una expedición antártica y que las autoridades siguen coordinando la gestión sanitaria del caso.

