Lo que iba a ser una exclusiva expedición polar a través del Atlántico Sur ha terminado convertido en una alerta sanitaria internacional. Tres pasajeros fallecidos, varios casos sospechosos, evacuaciones médicas y un posible brote de hantavirus a bordo del crucero MV Hondius, que viajaba desde Suramérica hacia África y posteriormente hacia las Islas Canarias, nos llevan a hablar de un virus poco conocido pero capaz de provocar cuadros pulmonares extremadamente graves y con elevada mortalidad.
Qué ocurrió en el crucero
El barco zarpó el 20 de marzo de 2026 desde Ushuaia, en Argentina, para realizar una ruta de expedición por el Atlántico Sur, con escala prevista en Cabo Verde y posterior llegada a Canarias. Durante la travesía comenzaron a aparecer varios pasajeros con síntomas compatibles con infección por hantavirus: fiebre, malestar intenso, dificultad respiratoria y cuadros pulmonares agudos.

La situación obligó a intervenir a las autoridades sanitarias internacionales, incluida la Organización Mundial de la Salud (OMS), después de notificarse tres muertes y varios casos sospechosos. Al cierre de esta edición existe un caso confirmado por laboratorio y entre cinco y seis casos siguen bajo investigación. Un paciente permanece en estado crítico ingresado en Johannesburgo y dos tripulantes con síntomas tuvieron que ser evacuados médicamente. Los fallecidos son una pareja neerlandesa de 69 y 70 años y otro pasajero británico. A bordo también viajaban pasajeros de distintas nacionalidades, incluidos 14 españoles.
Cómo se produjo el contagio
Por el momento, las autoridades no han confirmado cómo se produjo la exposición inicial al virus. La principal hipótesis apunta a un contacto ambiental con roedores o con partículas contaminadas por orina, heces o saliva.
Las investigaciones se centran en posibles zonas contaminadas del barco, sistemas de ventilación, almacenes, alimentos o material transportado desde Suramérica. Además, los expertos intentan averiguar si podría tratarse de una variante suramericana con cierta capacidad limitada de transmisión entre humanos, algo muy poco frecuente, pero descrito en algunos brotes asociados al denominado virus Andes.
Qué es el hantavirus
“Los hantavirus son una familia de virus transmitidos fundamentalmente por roedores”, explica el virólogo José Antonio López Guerrero, catedrático de Microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid y director del grupo de Neurovirología.

Estos virus pueden provocar dos grandes tipos de enfermedad. “Por un lado, existe el síndrome cardiopulmonar por hantavirus, considerado el más grave y letal. Quizá sea la manifestación más virulenta y creo que es la que ha afectado a los fallecidos en el crucero”, señala. Por otro lado, también pueden producir “un síndrome hemorrágico con fallo renal, que puede afectar seriamente a los riñones y también puede tener un desarrollo fatal”.
Cómo se transmite
López Guerrero, autor de Los buenos virus (Guadalmazán), explica que la mayoría de los hantavirus se transmiten por roedores y pueden provocar cuadros muy graves e incluso mortales. “La transmisión se produce al inhalar partículas microscópicas contaminadas con restos biológicos de roedores infectados o contacto con excrementos, saliva u orina de ratas y ratones”.
El problema es que esos restos pueden secarse y dispersarse fácilmente en el aire. “Los excrementos se pulverizan, se pisan, se volatilizan y los puedes respirar. También por contagio de la comida y del agua con restos de excrementos o saliva de estos animales. O mordedura, aunque esta posibilidad es más extraña”, añade.
La transmisión entre humanos es extraordinariamente rara, aunque los científicos estudian si el brote del crucero podría estar relacionado con alguna variante sudamericana con cierta capacidad de contagio entre personas. “La saliva actúa como vehículo cuando contiene partículas virales expulsadas por una persona infectada, bien por intercambio en un beso o a través de gotículas respiratorias al hablar, toser o estornudar”, explica el virólogo.

De una falsa gripe a una insuficiencia respiratoria fulminante
Uno de los principales problemas de los hantavirus es que sus primeras señales pueden confundirse fácilmente con una gripe. “Los síntomas suelen ser los de una gripe grave. Dolor de cabeza, fiebre, dolor muscular, dolor gástrico, dificultad para respirar, náuseas y vómitos”, describe el especialista. En los casos más graves, el deterioro puede ser extremadamente rápido. “Si es el síndrome cardiopulmonar, se va complicando hasta el punto de tener mucha dificultad para respirar y puede tener finalmente un desenlace fatal”, advierte.
Según el CDC estadounidense, muchas muertes asociadas al síndrome pulmonar por hantavirus se producen en las primeras 24 o 48 horas de la fase cardiopulmonar si el paciente no recibe soporte intensivo adecuado.
Aunque la gravedad depende mucho del tipo concreto de hantavirus, algunos subtipos presentan tasas de mortalidad muy elevadas.
“Dependiendo del virus y de la edad del paciente, puede estar en torno al 20 %. Muy alto, en cualquier caso, teniendo en cuenta que en el caso del coronavirus estaba en torno al 1 %”. Las cifras científicas muestran diferencias importantes según la variante. Desde menos del 1 % en algunos hantavirus europeos hasta entre el 30 % y el 50 % en determinadas formas pulmonares americanas, especialmente las asociadas a virus como Andes o Sin Nombre.
La incubación puede ser larga. En general, los síntomas aparecen entre una y ocho semanas después de la exposición. “Mientras, no suele ser infectocontagioso. Una vez que manifiesta síntomas, sí”, señala el virólogo. La recuperación tampoco es rápida. “Puedes tardar varios meses en recuperar totalmente”.
No existe una cura específica
Actualmente no existe una vacuna ampliamente disponible ni un tratamiento antiviral claramente eficaz contra las formas graves de hantavirus. “Hay algunos intentos con tratamientos basados en anticuerpos monoclonales o con suero de pacientes que han superado la infección y han generado defensas, como ocurrió con el ébola. También se puede intentar oxigenar la sangre. Hay otros tratamientos experimentales, pero nada realmente efectivo”, resume López Guerrero.
Aunque gran parte de la población apenas ha oído hablar de los hantavirus, no se trata de enfermedades anecdóticas. Las estimaciones científicas calculan entre 150.000 y 200.000 casos anuales en el mundo, especialmente en Asia y Europa, donde predominan las formas renales. En Europa, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades registró 1.885 casos en 2023, con Finlandia y Alemania como los países con mayor incidencia. En América, las formas pulmonares son mucho más raras, pero también mucho más mortales.
El precedente de hantavirus
La alarma internacional alrededor del hantavirus aumentó en 2025 tras conocerse la muerte de Betsy Arakawa, esposa del actor Gene Hackman. Falleció por efecto de un hantavirus tras una exposición relacionada con roedores en su vivienda de Santa Fe, Nuevo México.

Poco después se notificaron otras tres muertes en California, un hecho que las autoridades estadounidenses calificaron de “sorprendentemente inusual” para esa época del año.
Qué medidas se han tomado en el crucero
Las autoridades sanitarias internacionales han activado múltiples medidas de control, como aislamiento de pasajeros sintomáticos, realización de pruebas PCR, secuenciación genética del virus, seguimiento de contactos estrechos, restricciones temporales de desembarco y coordinación de evacuaciones médicas.
Por ahora, la OMS considera que el riesgo para la población general sigue siendo bajo y no recomienda restricciones de viaje.
El principal interrogante sigue siendo determinar qué variante concreta del virus está implicada y cómo se produjo exactamente el contagio. Hasta disponer de la secuenciación genética definitiva, los expertos insisten en que es prematuro extraer conclusiones definitivas.
