Tribunales

Ábalos admite que delegó el control de los gastos de Organización del PSOE en Koldo y se desvincula de las ‘mordidas’ de Aldama

El exministro ironiza sobre el trabajo de la UCO: "Todo lo que se me atribuye en esta causa son 94.800 euros de origen desconocido. Esto es lo que se van a encontrar en diez años para el gran caso de corrupción de las mascarillas"

El exministro José Luis Ábalos declara como acusado en el Tribunal Supremo.
El exministro José Luis Ábalos declara como acusado en el Tribunal Supremo.
EFE

Llega el ocaso del juicio oral que se sigue en el Tribunal Supremo por el conocido como caso Mascarillas. Después de las declaraciones del presunto comisionista de la trama, Víctor de Aldama, y del exasesor ministerial Koldo García, este lunes ha sido el turno para el exministro de Transportes José Luis Ábalos.

El exdirigente socialista ha admitido que era Koldo quien controlaba los gastos de la Secretaría de Organización del PSOE y quien adelantaba los gastos personales del Ábalos. En este contexto, el exministro ha dicho que cuando dicha formación política comenzó a abonarle los gastos por transferencia bancaria en 2021, él se los reenviaba a su exasesor directamente. “La UCO ha recogido todas las transferencias que yo le hice a Koldo: 23.000 euros en total”, puntualiza. “Si a mí me estuvieran guardando un dinero o yo estuviera recibiendo un dinero, tiene muy poco sentido que yo revierta o devuelva”, ha añadido al respecto.

Si bien es cierto que el exasesor reconoció que se refería a los billetes de 500 euros como “chistorras” y que recibió “algunos” por parte del PSOE cuando le devolvían gastos anticipados, lo consideró “totalmente legal”. Algo que contradijo al exgerente socialista Mariano Moreno, quien declaró como testigo que el partido nunca utiliza los billetes de 500, 200 ni 100 para abonar gastos. Además, Koldo aseguró hay “ingresos acreditados” procedentes de dinero en metálico del PSOE con billetes “de todo” tipo y durante tres años.

Dicho eso, el ex secretario de Organización socialista ha admitido que quien fuera su asesor en el Ministerio de Transportes le adelantaba gastos que, “por su propia naturaleza y singularidad”, no quería que conociera su exmujer, y que se ofrecía para “hacer la vida más fácil, más cómoda”.

Y en lo que respecta a los “folios” que recibía y que los investigadores de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil apuntaron que podrían ser billetes, Ábalos ha remarcado que “son folios de verdad” porque tiene “esa cultura del papel” y se los llevaban sus escoltas y chóferes.

Ábalos descarta ‘mordidas’ de Aldama

Ábalos ha negado que recibiera mordidas del empresario Víctor de Aldama y ha señalado que difiere de los 94.000 euros en diez años sin declarar que la Benemérita le atribuye: “Es bastante menos”.

“Víctor de Aldama -empresario y coacusado en el juicio- el otro día me puso más millones. Yo estoy encantado, porque cuantos más millones me pongan, más es exigible la identificación y la localización de ese dinero”, ha señalado en su intervención, de siete horas, y tras un tira y afloja con el fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, a cuenta de los atestados de la Guardia Civil.

El exministro ha lamentado que “en cada declaración aumentan los millones” que le atribuyen Aldama y los investigadores, y que él ha negado. “Decir que se me entregó en mano y delante de Koldo parece como muy grosero. Entiendo por qué y para qué se hace, pero ya le digo que no, no hay ninguna evidencia”, ha manifestado.

Ábalos ha indicado que en 2020 le imputaron más de 14.000 euros “como ingresos en efectivo” de los cuales, según él, “7.600 corresponden al alquiler” de un piso por parte de Koldo García, su exasesor y tercer procesado, y 4.000 “de un alquiler vacacional para Joseba” García, el hermano de Koldo.

“La investigación empezó en el año 22, estamos en mayo de 2026. ¿Me quiere decir que en cuatro años no me han localizado cuentas, dinero, fondos? Solamente esto de los WhatsApps” del móvil de Koldo, ha declarado. En este sentido, ha dicho que “se pueden ocultar 100.000, 200.000, 300.000”, no así “millones”. “Se pueden gastar también”, ha replicado Luzón, a lo que Ábalos ha respondido “que no”: “Mire cómo yo he vivido y mire cuántas veces he salido del país”.

“Todo lo que se me atribuye en esta causa son 94.800 euros de origen desconocido. Esto es lo que se van a encontrar en diez años para el gran caso de corrupción de las mascarillas”, ha ironizado, y ha apostillado: “No ha habido forma de encontrarme nada más. Y se pueden empeñar, no van a encontrar nada”. “He hecho las cuentas y sale bastante menos. Si hubiera dinero, aflora”, ha añadido.

“No hubo nota de prensa” sobre Air Europa

Otro de los extremos que se están enjuiciando es si hubo una nota de prensa sobre el préstamo a Air Europa en verano de 2020 a cambio de una presunta dádiva, en este caso unas vacaciones en una casa de Marbella (Málaga).

El exministro ha recordado que le “apremiaban para realizar algún tipo de manifestación” de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), el órgano que se iba a encargar de gestionar el préstamo. “Lo que querían es un pronunciamiento mucho más claro, mucho más rotundo por parte de quien tenía que proceder al préstamo, en este caso la SEPI y que todo lo demás les pareció insuficiente y decepcionante”, ha explicado.

Así, ha dicho que “no hubo nota de prensa, comunicado ni nota informativa”, sino que se trató de un “borrador elaborado” por el exsecretario de Estado de Transportes Pedro Saura -y al que Ábalos “no” se opuso- para mandarlo a medios, “lo que se llaman fuentes”.

Las vacaciones en Villa Parra

La situación económica de la aerolínea era “un hecho que afecta al país, que tiene mucho interés, y había mucha reclamación mediática”, ha manifestado, y ha ratificado su decisión de considerar a Air Europa como estratégica: “La aviación civil internacional es un sector estratégico y Air Europa, que valía mil millones antes del coronavirus, pasó a no valer”.

Sobre la casa de Marbella, conocida como Villa Parra, Ábalos ha dicho que tuvo “un problema de daños que iba más allá” de lo que le cubría el seguro. Lo único que ha dicho que aceptó “fue la compensación de los gastos por los daños producidos”.

Esas vacaciones consistieron en una “reunión” familiar después de varios meses sin verse por el confinamiento y que la casa se pagó entre todos, ha declarado.

Por este motivo ha respondido que “no” cuando el fiscal le ha preguntado si conocía cuál era el precio exacto de la finca. “Unos 6.000. Yo pagaría 1.500, por ahí”, ha dicho.

Imagen de suscripción a newsletter Pilar Gómez

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibe en tu correo electrónico, los artículos de la directora Pilar Gómez.